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“Nadie nos mira” a los inmigrantes: La globalización de la indiferencia

NOBODYS WATCHING
Aleph motion pictures
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Interesantísima película sobre la invisibilidad del migrante en nuestro Occidente de pompa y jabón que se olvida de la casa común

Nueva York es la ciudad que nunca duerme, canta Sinatra; pero para algunos lo es porque les es difícil vivir en ella. Nueva York, como símbolo dorado de nuestro Occidente, es el símbolo de la invisibilidad y la dificultad que supone vivir en el centro del mundo donde cada uno mira por sí mismo. Se mira la ciudad, pero nadie mira a las personas. Nadie nos mira.

Son ya 250 millones los migrantes del mundo, entre los cuales 22 y medio son refugiados. Familias, mujeres, hombres, niños como tú y yo, lector; gente que busca la paz, su paz, que anhelan una vida mejor, lejos de la desesperación.

Nadie nos mira habla de ello; cuenta la dificultad que se encuentra todo migrante al llegar a tierra extraña.

Producida por Isabel Coixet, el tercer largometraje de Solomonoff, presentado precisamente en el Festival de Tribeca, en Nueva York, nos habla de la soledad y la extrañeza que todo migrante sufre al entrar en una tierra en la que no es acogido porque no es mirado.

Nico Lenke es un famoso actor argentino de telenovelas que tras un fracaso amoroso con un hombre casado se pira a Nueva York a probar suerte.

Nueva York es la ciudad de las series, y es la mina de oro de las oportunidades de trabajo. O eso dicen… “Si puedo conseguirlo allí, lo puedo conseguir en cualquier parte”, cantaba Sinatra.

O sea que le tiene que ir la vida a toda vela. Pero no. Es demasiado blanco para parecer argentino ahora que los latinos están de moda en los films, y tiene demasiado acento para parecer un blanco puro o WASP.

En fin, que Nico pasará de ser un actor reconocido a ser un perfecto desconocido, anónimo, y vagabundo de la Gran Manzana; un ser al que nadie ve.

Así que deberá cambiar de trabajo y ganarse la vida haciendo de niñera del bebé de una amiga argentina que ha triunfado en la ciudad gracias al yoga para esnobs.

Pero el visado expira, y todo se tuerce y va a peor: el amor, la tristeza, la soledad, la nostalgia, la extrañeza. El exilio de Nico crece, hunde raíces y amenaza asfixia.

Nadie nos mira expone sin tapujos el drama de la inmigración con una Nueva York de fondo que no pierde su brillo. ¡No es Nueva York; es que nadie nos mira!

Situándonos in media res, no hay tapujos, no hay digresiones; hay lentitud de cámara, asfixia del primer plano, y un Guillermo Pfening en estado de gracia a la hora de retratar la soledad y la desesperación, así como la necesidad de amor puro y de nuevo inicio (representado en el bebé al que cuida).

Solomonoff teje una cinta que explora el drama de la invisibilidad del migrante o de la alteridad a partir de las experiencias que la misma directora vivió en su solitaria etapa neoyorquina.

La cinta es más que necesaria para indicar como nuestro Occidente expulsa lo ajeno, lo ignora; nuestro mundo vive cerrado y centrado en la mismidad, en lo igual.

Cerrarse ante el otro es un modo de vivir tranquilo e inmune al terror de lo distinto. Pero, ojo, también esta actitud acaba por asfixiar y asfixiar al otro.

Como rebela la película, decir que Nadie nos mira es reconocer que hemos dejado de vernos como una sola familia humana.

Son muchos los que deben salir de su vida, su país o su tierra ante situaciones difíciles para encontrar un poco de paz, serenidad, o de futuro, como ocurre en el caso del protagonista.

Pero la cultura del bienestar es la cultura del malestar de muchos, la cultura de la insensibilidad al otro, de la indiferencia hacia él.

Por ello, Nadie nos mira es casi imprescindible, porque habla de la necesidad de romper esta indiferencia con la apertura al otro, a la alteridad, a la diferencia.

Y por ello Solomonoff hace que el protagonista sea homosexual, siendo más otro. El otro es infinitamente otro, y por tanto plantea desafíos. La ignorancia de la alteridad indica la muerte de la cultura del encuentro y la acogida.

Necesitamos mirar para ser mirados; descentrarnos, salir hacia al otro, acogerle para repararnos de nuestra igualdad asfixiante. Solo así la humanidad será cada vez más una familia de todos.

Ficha Técnica

Año: 2017

País: Argentina

Director: Julia Solomonoff

Guión: Christina Lazaridi, Julia Solomonoff

Fotografía: Lucio Bonelli

Género: Drama; inmigración

Duración: 102 min.

Reparto: Guillermo Pfening, Cristina Morrison, Elena Roger, Paola Baldion, Rafael Ferro, Marina Artigas, Kerri Sohn, Ana Carolina Lima, Noelle Lake, Marco Antonio Caponi, Paige Sciarrino, Blanca Vivancos, Josefina Scaro, Nadja Settel, Ava Tracy

Clasificación: No recomendada para menores de 17 años

Tags:
cine
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