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Japón: Doce lugares cristianos que son Patrimonio de la Humanidad

NAGASAKI CHRISTIANS
© Nagasaki Préfecture
Iglesia de Egami.
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Doce sitios cristianos escondidos en la región japonesa de Nagasaki fueron añadidos este fin de semana a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Son auténticos testimonios de la fe de los primeros cristianos del archipiélago nipón a finales del siglo XVI y del milagro católico que se produjo en estas tierras durante varios siglos

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En la región de Nagasaki, en la parte noroeste de la isla de Kyushu, doce sitios fueron añadidos el sábado a la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO: diez pueblos, el castillo Hara y la catedral de Oura, construidos entre los siglos XVII y XIX. Presente desde el siglo XVI en Japón, el cristianismo no surgió realmente hasta la inauguración de la catedral de Oura en 1865, concedida por el Gobierno de Tokio a los misioneros franceses. Antes de esta fecha, y desde 1549 —cuando el misionero jesuita español Francisco Javier vino a evangelizar la región con dos compañeros—, los cristianos permanecieron relativamente ocultos, ya que los militares japoneses veían con mal ojo la creciente influencia de los misioneros en el territorio.

Más de 250 años de persecuciones

Desde 1589, los cristianos japoneses fueron víctimas de terribles persecuciones. En 1597, 26 cristianos llamados los “26 mártires de Nagasaki” se negaron a abjurar y fueron crucificados. Este primer suplicio colectivo fue solo el comienzo. En 1622, 23 cristianos fueron quemados y 22 decapitados, todavía en Nagasaki. Durante más de 250 años, los cristianos japoneses fueron perseguidos por los sucesivos gobiernos.

Los sitios catalogados constituyen un testimonio cultural único de este largo período en el que los cristianos, obligados a esconderse, continuaron, a pesar de todo, transmitiendo de generación en generación la fe que les nutría diariamente. Sin un sacerdote, ellos mismos bautizaban a sus hijos al nacer y los educaban en el amor de Cristo. El fin de la política aislacionista japonesa en 1853 permitió a los sacerdotes católicos regresar a Japón. El 17 de marzo de 1865, finalmente llegó la hora de la liberación. Un pequeño grupo de cristianos ocultos se reunió con Louis Furet y Bernard Petitjean, dos sacerdotes franceses de las Misiones Extranjeras de París que fueron a Japón para reavivar la llama del cristianismo allí.

Aquel año, los dos sacerdotes decidieron construir la iglesia de Oura, considerada la más antigua de Japón, y la consagraron a los primeros 26 mártires ejecutados. Designado tesoro nacional por el Gobierno en 1933, por desgracia resultó dañada por la explosión de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre Nagasaki el 9 de agosto de 1945. En 2015, la diócesis de Nagasaki celebró el 150 aniversario del descubrimiento de los cristianos ocultos. Una historia increíble que el papa Francisco calificó de “ejemplar” y que inspiró al gran cineasta Martin Scorsese para su película Silencio, estrenada en 2016.

Para descubrir los 10 pueblos, el castillo y la catedral clasificados como Patrimonio Mundial de la Humanidad, haz clic sobre la galería de imágenes:

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