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¿Fue la clasificación argentina un regalo de Dios?

MESSI
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Messi da la gracias: "Sabía que Dios está con nosotros y que no nos iba a dejar afuera”

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La selección de Argentina iba, e iba e iba. La de Nigeria resistía estoicamente, bien parada. El entrenador Jorge Sampaoli ponía toda la carne al asador, más delanteros, menos defensores. Pero el gol de la clasificación no llegaba.

Hasta que a 4 minutos del final, con el encuentro 1 a 1, el defensa Gabriel Mercado llega como si fuese un delantero más hasta el borde del área grande y arroja un centro, el más preciso del partido, el que sus compañeros especialistas no habían podido lanzar.

Y la recibe su compañero de defensa, el mismo con el que había compartido algunas de las horas más gloriosas de Estudiantes de La Plata, Marcos Rojo. Zurdo él, la conectó de derecha y la pelota entró pegada al palo derecho.

Explosión en las tribunas de San Petesburgo que por 90 minutos se habían convertido en las de Nuñez. El gol de la clasificación, el gol del milagro, según dijeron insistentemente los jugadores argentinos. Así lo vivieron los jugadores:

 

“Agradezco a Dios por esta alegría”, escribió el capitán Lionel Messi en las redes sociales, al igual que hizo en sus declaraciones: “Sabía que Dios está con nosotros y que no nos iba a dejar afuera”. “Gracias Dios” clamó desde las gradas mirando al cielo el otro 10, Diego Maradona. Gonzalo Higuain en la misma línea dijo que “el de arriba nos dio la oportunidad de que Marcos meta ese gol”. “Gracias a Dios pudimos sacarlo adelante dijo Javier Mascherano”, pero con mesura aclaró “no siempre es bueno depender de los milagros”.

Que hubo oración, seguro. Que en las filas nigerianas… también. Nadie, por más autoridad que tenga, puede convencer al hombre de que no pida a Dios por aquello que quiere pedirle, por más mínimo que resulte ante otras cuestiones.

Hubo oración como seguro también la hubo en cada uno de los partidos que hasta ahora se disputaron en el Mundial. Y en algunos casos fue muy notorio. La FIFA no ha logrado nunca imponer el absurdo que en otros organismos internacionales se había dado de acallar las expresiones públicas de fe en sus torneos. ¿Acaso Dios escuchó más la oración de uno que las de otros? ¿Fue esta clasificación argentina un regalo de Dios?

El que está convencido de que así fue, lo seguirá estando, al menos mientras dure el furor. Y el que ve la victoria como producto de la recuperación anímica y el envión de un plantel, a la par de otro resultado lógico que debía darse con un empate o derrota de Islandia (terminó perdiendo 1-2 contra Croacia), creerá que la mención a Dios es meramente anecdótica. O quizá un poco y un poco.

Lo cierto es que en las redes sociales se dio algo que hace mucho tiempo no se daba. Y eso probablemente tiene más de voluntad de Dios que un partido de fútbol. La Argentina estaba partida, hasta recientemente, por cuestiones políticas. Hoy parece estarlo frente a la despenalización del aborto. Corazones verdes y corazones celestes junto a la identidad de las cuentas de Twitter revelan de que lado de la discusión está cada uno. Ante este partido, por primera vez desde el inicio de la discusión parlamentaria sobre el aborto, el sentimiento fue el mismo, de explosiva alegría, de desahogo, y también de devoción por un nuevo héroe ciudadano Marcos Rojo.

Milagrosa o no, bienvenida la alegría que reúne al menos por un momento a una Argentina partida.

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