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Cómo ganar más amigos según el santo más simpático de la historia

WOMEN CHATTING OVER COFFEE
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Los 4 secretos de san Felipe Neri para ayudarnos a tener éxito en nuestras relaciones de amistad

Dale Carnegie, en su influyente libro Cómo ganar amigos e influir sobre las personas, escribe, “ganar amigos empieza con la amabilidad”. Sencillo, ¿verdad? Así que, ¿a estas alturas no debería estar yo colmado de adoración por las masas de mis fieles amigos? Debo de ser menos amable de lo que creo ser…

Nunca me quedo lo suficiente para confirmarlo, pero estoy seguro de que muchos me consideran un punto por debajo de material de amistad. Probablemente es porque puedo ser sarcástico e irreflexivo, no siempre escucho bien y a menudo descuido los sentimientos de los demás. Así soy yo cuando tengo un mal día, nada de amable.

La amabilidad es un rasgo de carácter que se compone de muchos otros rasgos buenos. Carnegie habla de interesarse en los demás, escuchar, nunca criticar, recordar los nombres y sonreír.

Hay que saber, eso sí, que estos hábitos requieren mucha práctica y a las personas que, como yo, se nos da muy mal, nos advierte: “Si quieres recolectar miel, no patees la colmena”. En otras palabras, la forma rápida y fácil que tengo de obtener lo que quiero de otras personas no es en absoluto el mejor modo. La amabilidad tiene sus recompensas.

Carnegie es famoso por escribir sobre amabilidad, pero hay muchas personas ahí fuera que son brillantes ejemplos de cómo hacer amigos. Una de ellas es san Felipe Neri, cuyo día festivo se celebra el 26 de mayo. Felipe fue un sacerdote de la Roma del siglo XVI que tenía un talento para conseguir todo tipo de amigos en cualquier circunstancia. Louis Bouyer empieza su biografía de Felipe diciendo: “Se decía de san Felipe Neri que atraía a las personas hacia sí como el hierro es atraído hacía un imán”.

¿Cuál era el secreto de Felipe? Aquí tenéis unas cuantas lecciones prácticas extraídas de su vida sobre cómo podemos también nosotros ser material de amistad para muchas personas…

No esperar recompensa

De alguna forma, Felipe reunió un grupo de dedicados seguidores sin siquiera pretenderlo. Nunca manipuló a las personas ni tuvo intenciones ocultas al ser amable. Terminó fundando y liderando un movimiento llamado oratorio, que es una sociedad dedicada a ciertos objetivos espirituales, aunque él nunca quiso ser el líder. De hecho, sus amigos tuvieron que sacarle a rastras de la diminuta habitación donde vivía y obligarle a mudarse a un edificio mucho mayor que había creado el oratorio.

Cuando conocemos a alguien por primera vez, no debería importarnos si puede sernos útil o no en el futuro o si es un buen contacto. La amistad no consiste en tejer redes, así que ofrezcamos nuestra buena voluntad sin deseos de obtener los beneficios de una inversión.

Tratar a todo el mundo con equidad

Es difícil no pensar —aunque sea solo un poquito— en lo buena conexión social que sería un potencial amigo. Aunque sea duro de admitir, es un reto no ser más deferente con personas que tienen más dinero y una mejor posición social. Felipe solucionó este problema negándose a realizar ninguna distinción social en absoluto, haciendo de cada persona que conocía un amigo. El grupo de personas que reunió a su alrededor incluía niños de la calle, nobles, músicos y antiguos ladrones.

Carnegie afirma que es raro que una persona sea completamente desinteresada con las amistades. Yo quiero ser ese tipo de persona rara.

Invitar a las personas a nuestro espacio

En esta era obsesionada con Pinterest, el simple acto de tener invitados en casa es tan estresante como mirar el horno esperando que tu suflé de chocolate y sal marina no se hunda. A todo el mundo le preocupa que la cubertería de plata no brille lo suficiente o que la casa no esté lo bastante limpia. Felipe vivía en una celda diminuta, pero solía invitar regularmente a amigos y les mostraba hospitalidad. Dudo que alguien se quejara alguna vez de que su servilleta de cisne no fuera lo bastante blanca.

En mi experiencia, el mejor medio para conocer de verdad a una persona es invitarla a tu hogar y pasar tiempo con ella, así que yo digo que no hay que preocuparse de si la casa o la comida está perfecta y mejor centrarse en disfrutar de recibir a amigos nuevos.

Ver lo mejor de cada persona

Felipe nunca juzgaba a nadie de indigno de ser invitado a su hogar o de unirse a su círculo de amigos. Siempre veía el potencial de cada persona que conocía e ignoraba su reputación. A menudo descubría que la amabilidad sacaba las respuestas más inusuales.

Por ejemplo, a un amigo nuevo llamado César que se había mudado a Roma desde las montañas le faltaba mucha gracia social y sus maneras eran tan brutas que Felipe lo apodó en broma “El Bárbaro”. No obstante, entre broma y broma, siempre lo trataba con respeto y amabilidad. Con el tiempo, César se convirtió en un hombre culto y de éxito. ¡Incluso casi lo nombran Papa!

En su famoso libro, Carnegie dice que en vez de condenar a las personas, deberíamos entenderlas. Eso es lo que hizo Felipe Neri. Y si todos nosotros dedicáramos un poco más de tiempo a entender y ver lo mejor de las personas que conocemos, nuestras vidas serían mucho más dichosas y, en efecto, mucho más amistosas.

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