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Europa quiere resolver sus dos problemas acuciantes: Migrantes y euro

SUMMIT
Shutterstock-Frederic Legrand - COMEO
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Lo pusieron de relieve Macron y Merkel en su reunión en Berlín antes del Consejo Europeo, preocupados por las migraciones y el euro

El camino de la unidad de Europa no es fácil. Es tortuoso, y en estos momentos más aún, con el Bréxit y el alejamiento de los Estados Unidos. Por eso, a una semana de celebrarse el Consejo Europeo (28 y 29 de junio), formado por los jefes de gobierno de los países miembros, ha sido necesaria una negociación a fondo entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y la Canciller alemana, Ángela Merkel.

No se trata solo de apuntalar a una Europa menos unida, han dicho, sino de darle una consistencia institucional superior a la actual y de cara al futuro.

¿En qué consiste? Europa tiene dos problemas acuciantes: tener una política de migración para todos y apuntalar al euro. Frente a la política de casi ruptura de los Estados Unidos, Europa deberá pensar en una política de defensa propia y una política exterior común. Y esto solo puede hacerse teniendo unos presupuestos comunes y una política fiscal armonizada con el conjunto de los 27 países miembros.

Hasta ahora, Europa vivía sesteando, y mientras el mundo anglosajón decidía encerrarse en sí mismo, los países ex comunistas recién incorporados a las Unión Europea no están dispuestos a ceder cuotas de soberanía, después de que la Unión Soviética –según la doctrina Brezhnev—los tuvo medio siglo con su “soberanía limitada”. Dicho de otra maneras: los líderes europeos miraban cómo la historia pasaba por delante suyo sin hacer nada.

Sin embargo, Emmanuel Macron afirma que “hoy se asiste a un verdadero cambio en la sociedad, o tal vez a un cambio de civilización”. Conviene, por lo tanto, ir deprisa y no perder el tren en los cambios que se avecinan. En consecuencia, o Francia y Alemania tiran del carro europeo o se corre el riesgo de que se vaya a una “descomposición” de Europa.

En el tema de las migraciones, cada uno tiene sus flancos débiles. Ni Francia ni Alemania pueden llevar a cabo políticas de mucha apertura, después de que los populismos han hecho su entrada con fuerza en los parlamentos de estos países. Sin embargo, ambos son conscientes de la necesidad de una “solución europea” al tema, y no ponerse una venda en los ojos como han hecho muchos países de la Unión.

La política del avestruz ha conseguido que algunos países (como Alemania, Grecia, Italia) cargasen sobre sus espaldas el peso de la fuerte inmigración de los últimos años. Esto ha generado el populismo xenófobo en Italia y el avance del populismo xenófobo en Alemania, en Holanda, en Hungría, en Polonia y otros países ex comunistas.

Por otro lado, la canciller Merkel tiene en su flanco derecho a la CSU de Baviera, partido coaligado con la CDU y que tiene en su gobierno a su ministro del Interior, Horst Seehofer, dispuesto a cualquier cosa, incluso a dimitir, si se sigue con una política abierta a las inmigraciones, más cuando Baviera tiene ahora elecciones y la CSU no quiere perder más votos.

Por esta razón, se lanzó la idea de crear campos de refugiados fuera de Europa y su proyecto debería aprobarse en el próximo Consejo del 28 y 29 de junio. Sin embargo, muchas han salido las críticas diciendo que este sería como crear otra Guantánamo, pero para migrantes.

¿Y qué pasa con la eurozona? Está claro que una moneda común, como el euro, es difícil mantener sin una política económica fuerte y cohesionada. Para ello, es necesario un presupuesto común de la Unión y la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para afrontar los problemas de liquidez en los estados, lo que vendría a ser una especie de Fondo Monetario Internacional, pero para Europa.

Alemania no está muy de acuerdo con el presupuesto común por desconfiar de los “países del sur” a los que les gusta mucho gastar, y conviene ir despacio. Pero es el tiempo el que está jugando en contra de Europa: las reformas no pueden esperar, dice Macron. La debilidad de Merkel –por los equilibrios internos para mantener el gobierno en pie- es evidente frente a un Macron muy decidido a avanzar.

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