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El llanto de los pequeños “enternece” a Trump

© YURI CORTEZ / AFP
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Da medio paso atrás en la separación de las familias

Nadie sabe –mucho menos los políticos como Donald Trump, Jeff Sessions o Kirstjen Nielsen, Presidente, Fiscal General y secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos—el alcance que tiene el llanto de un niño al ser arrancado de los brazos de sus padres.

Esta vez el llanto de los pequeños encerrados en la “Casa Padre” de Brownsville (Texas), captado y difundido por una ONG, ha hecho cimbrarse a la Casa Blanca. Un presidente no muy proclive a dar marcha atrás a lo que cree que es lo correcto para mantener sus fronteras cerradas, cedió ayer miércoles.

El llanto del pequeño o pequeña, seguramente de Honduras, hizo que Trump firmara una orden ejecutiva que acaba con la práctica de separar a las familias de migrantes que cruzan de manera ilegal hacia Estados Unidos. Pero es necesario matizar: las personas seguirán siendo detenidas, aunque se permitirá que padres e hijos permanezcan juntos durante tiempo indefinido en los centros de reclusión.

La salida que encontraron Trump, Sessions y Nielsen, forzada por la enorme presión política interna y del exterior, fue la que el propio Trump resumió diciendo: “Vamos a tener fronteras fuertes y muy fuertes, pero vamos a mantener unidas a las familias. No me gustaba ver a las familias separadas ni los sentimientos que eso provoca”.

Desde luego tampoco le gusta al mandatario estadounidense que la oposición demócrata haya tomado como estupendo pretexto la cuestión migratoria para ponerlo en la lona frente a las elecciones intermedias que se celebrarán en noviembre y en las que Trump no solamente se juega el seguir teniendo mayoría republicana en el Congreso, sino su propia reelección en 2022.

La orden ejecutiva de Trump establece que los funcionarios en la frontera continuarán enjuiciando penalmente a todos los que cruzan ilegalmente desde México, pero deberán “localizar o construir” instalaciones que puedan mantener juntas a las familias, padres e hijos, en lugar de separarlos, mientras sus casos legales son examinados por los tribunales.

Contradice las palabras de Trump que apenas el martes pasado había dicho que la separación era necesaria para juzgar a los padres y, más adelante, devolverlos junto con sus hijos a su país de origen. También las de la secretaria Nielsen quien afirmó que a los niños se les estaba tratando “humanamente” (aunque algunos estuvieran encerrado en jaulas, como los presos de Guantánamo).

La orden ejecutiva de Trump indica a los abogados del gobierno que soliciten la modificación de un decreto de 1997, conocido como el Acuerdo Flores, que actualmente le prohíbe al gobierno federal mantener a los niños en detención migratoria —incluso si están con sus padres— durante más de veinte días.

“Pero no queda claro si el tribunal aceptará esa solicitud. De lo contrario, es probable que el mandatario se enfrente a un desafío legal por parte de los activistas de inmigración en nombre de las familias que están detenidas en instalaciones improvisadas”, según un editorial de The New York Times en Español.

A lo largo de Estados Unidos, la política migratoria de “tolerancia cero” y de separación de los niños y sus familiares, establecida por Sessions, ha recibido los peores calificativos posibles. Dos que se repiten son que se trata de una política “inhumana” y “malvada”.

Trump se ha negado durante semanas a poner fin a la política de “tolerancia cero” de su gobierno, que ha causado la separación de más de 2300 niños de sus padres, bajo el argumento de que la alternativa sería abrir a la fuerza las fronteras del país y permitir a los inmigrantes cruzar la frontera de manera ilegal para permanecer en Estados Unidos.

“No obstante, el presidente, furioso por los ataques que ha recibido en los últimos días, ha estado reflexionado sobre una salida a la crisis, afirman personas que conocen de cerca su forma de pensar. Los funcionarios de Seguridad Nacional prepararon la orden ejecutiva que fue diseñada para acabar con las separaciones familiares”, subraya el editorial de The New York Times en Español.

Sea como fuere, este es un pequeño triunfo de los más pequeños de la tierra; el llanto de los inocentes, el desgarrador grito de quienes son usados como “material de disuasión” por los poderosos, para que sus padres ya no emigren, ni salgan de la pobreza nunca.

Pero un triunfo poco sólido. Al término de la firma de la orden ejecutiva, el presidente Trump advirtió: “Mantendremos una frontera muy poderosa y continúa la tolerancia cero. Tenemos tolerancia cero para las personas que ingresan ilegalmente a nuestro país. La frontera sigue igual de difícil, pero queremos mantener unidas a las familias”.

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