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¿Sabes de dónde vienen los colores de la bandera de Argentina?

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Fue Manuel Belgrano quien la enarboló por primera vez, y la elección de los colores es muy significativa...

El 20 de junio se celebra el día de la bandera en la Argentina, en honor al paso a la inmortalidad de su creador, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano (1770-1820). La tradición siempre ha invocado a tres posibles orígenes de los colores de la bandera: los colores del cielo, los de la familia Borbón en España, los del manto de la Virgen en su advocación de la Inmaculada Concepción.

Es esta última la más difundida de las teorías, por la profunda devoción del creador de la bandera a la Virgen, aunque las otras dos también tienen relación con esta, puesto que el manto de la Virgen de la Inmaculada Concepción sigue los colores del cielo, y en ellos se inspira la dinastía Borbón para los suyos.

Belgrano, quien tras integrar la primera junta de gobierno en 1810 asumió el liderazgo militar de numerosas expediciones militares, la mandó a hacer de esos colores de la Inmaculada Concepción y la hizo arriar en febrero de 1812 en las orillas del Río Paraná, en Rosario. En 1816, con la declaración de la Independencia, se estipuló que los colores de la patria naciente serían esos mismos propuestos por Belgrano para diferenciarse de los realistas.

By Rafael del Villar (1873-1952) - Hispanidad y Cristianidad, PD-US

Suele pensarse rápidamente en el mando de la Virgen de Luján, y está bien hacerlo, por la profunda devoción que Belgrano le tenía, al punto que a los pocos meses de iniciado el uso de la campaña mandó la bandera a Luján, y se radicó un tiempo en la villa.

Pero la tradición relata también frecuentes visitas a otra advocación mariana de antaño, también imagen de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora del Buen Viaje. Ubicada en lo que hoy se conoce como la ciudad de Morón y entonces era el fortín de la Guardia de Morón, el templo en el que se encontraba esta imagen de la Virgen estaba en la frontera de la cada vez más floreciente Buenos Aires.

Y aquellos que debían ponerse en viaje y atravesar los campos y sus peligros se encomendaban a ella antes de la travesía. Lo hacía Manuel Belgrano, que incluso paraba en una posadera ubicada en una calle que hoy lleva su nombre. Un viejo romance recuerda al prócer argentino rezando ante esta imagen:

“Virgencita del Buen Viaje,
concédele tu merced”.

Camino del Norte pasa
Caballero en su córcel
anda que te anda Belgrano,
y Tú a su lado con él.
Le das tu mano a la Reina
y en Jujuy lo ha de extender,
bandera que en tantos triunfos
nadie puede detener.

Rezando ante sus altares
tú le haces conocer
tu voluntad de ser Reina
de este pueblo en su nacer,
de ser su Madre por siempre
porque tal es tu querer,
porque has bajado del cielo
y ya no puedes volver…

Que te quedes con nosotros
y que has de conceder
a esta tierra gaucha y buena
toda gracia y todo bien.

“Virgencita del Buen Viaje
concédele tu merced”.

La bandera que Belgrano creó con los colores de la Inmaculada Concepción nunca le fue propia; fue asumida inmediatamente por el naciente pueblo argentino.

Otro histórico patriota, Domingo French, proclamaba apenas meses después a sus soldados: ”Somos de ahora en adelante el Regimiento de la Virgen. Jurando nuestras banderas os parecerá que besáis su manto…”.

Desde 1812, empezando por Belgrano y pasando por French, otros patriotas como San Martín, y millones y millones de argentinos, mucho se ha hecho enarbolando esta bandera de colores sagrados.

Difícil imaginar que Belgrano haya previsto que sus colores llegarían a un evento deportivo como el Mundial de Fútbol, como si ese tipo de épica algo tuviese que ver con las epopeyas de los que la vieron nacer, y mucho menos con la solemnidad del manto que les da origen. Pero que se sepa al menos en una Argentina cada vez más agresiva para con la fe que la vio nacer que los colores que la unen y representan, que incluso provocan inexplicables emociones ante los eventos deportivos, son los de la Inmaculada Concepción de María.

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