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América Latina: depende de dónde vives para saber qué oportunidades tienes de desarrollarte

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América Latina concentra más de cuarenta por ciento de católicos del mundo, pero también se ha convertido en la región más desigual del planeta

“A pesar de las mejoras económicas y una mayor cobertura de programas sociales, América Latina sigue siendo la región más desigual del mundo”, de acuerdo con el Índice de Equidad Territorial realizado por el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP).

Y en ese tablero, México no sale bien parado: es el país más inequitativo para las mujeres y tiene el mayor número de jóvenes que no estudian ni trabajan (que, en México, les apodan, despectivamente “ninis”). México es incluso referente de las grandes brechas entre territorios y entre grupos que prevalecen en la región, según el RIMISP en 93 por ciento de los 2,400 municipios mexicanos creció la desigualdad de 2010 a 2015.

En ese mismo periodo el porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan creció nueve puntos, mientras que en algunos municipios del sur (Chiapas, Oaxaca, Tabasco) la participación de las mujeres en el empleo formal es casi inexistente.

En número absolutos, dice el Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2017, presentado por el RIMISP algunos países han avanzado hacia los Objetivos del Milenio, pero no sucede igual cuando se analizan los números relativos: “a nivel territorial persisten las profundas brechas que podrían provocar que los países más pobres no alcancen estas metas”.

Esto se debe, entre otros factores, a que los países han enfocado sus esfuerzos en atender los problemas más primarios como el hambre, la mortalidad infantil y la alfabetización, dejando rezagados otros temas más complejos como el embarazo adolescente y la equidad entre mujeres y varones, explica el Informe.

Un documento esclarecedor

El documento del RIMISP analizó los indicadores de desarrollo de siete países latinoamericanos –Chile, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia, Guatemala y México– en el marco de los 17 Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos por la ONU con el fin de llegar al año 2030 sin hambre, pobreza ni desigualdad.

“Que nadie se quede atrás” es el lema de este plan mundial, al que RIMISP acota “no dejar a ningún territorio atrás”, argumentando que las cifras nacionales esconden la desigualdad que prevalece en los pueblos, dejándolos en riesgo de ser olvidados por completo una vez que los Objetivos sean cumplidos.

El Informe destaca el caso de México, país que resulta representativo del fenómeno latinoamericano de aumento en la desigualdad, ya que teniendo crecimiento económico en números absolutos y a nivel planetario (está entre las 15 economías más grandes del planeta), presenta grandes rezagos a nivel municipal.

Entre 2010 y 2015 la desigualdad creció en cerca de 93 por ciento de los municipios mexicanos con información disponible, destacando el alza en Santa Magdalena Jicotlán (Oaxaca), San Juan Achiutla (Oaxaca) y El Plateado de Joaquín Amaro (Zacatecas), cuyos respectivos índices subieron 20 puntos porcentuales o más, según el reporte.

Otra de las grandes desigualdades en México es la de la mujeres. “Las elevadas brechas promedio se explican por un conjunto de municipios donde, en la práctica, la mujer no tiene participación en el mercado laboral formal”, puntualiza el reporte.

Cita como ejemplo 21 municipios del país -casi todos en Oaxaca y Chiapas- donde la tasa neta de participación laboral de la mujer no superó cinco por ciento durante 2010. Para el reporte de 2017, los municipios de mayor aumento de la brecha de género en las tasas netas de participación laboral se concentraron en Oaxaca.

Este panorama coincide con el ofrecido por Naciones Unidas en su Informe Anual de Actividades 2017, que reveló que en México solo 43 por ciento de las mujeres en edad productiva participa en la fuerza laboral, y de las que trabajan, casi 60 por ciento tienen empleos informales.

Otro foco rojo de desigualdad en México, en comparación con la región, es el aumento transversal del número de jóvenes que no estudian ni trabajan. “México es el país que ha tenido un mayor aumento (…) el promedio simple pasó de 24.9 por ciento a 33.6 por ciento entre 2010 y 2015”, refiere el Informe, y subraya que durante ese periodo cerca de 98 por ciento de los municipios mexicanos aumentaron el porcentaje de jóvenes desocupados.

Rurales, jóvenes e indígenas, los más relegados

En América Latina los territorios rurales han sido sistemáticamente los más rezagados de las dinámicas de desarrollo, advierte el informe. Para resolver estas diferencias, la organización llama a fortalecer los vínculos entre el gobierno central y los locales, así como la relación del gobierno con la sociedad civil y el sector privado, a fin de “descentralizar” la agenda e involucrar a todos los actores.

“Lo que es preocupante es que cuando intentamos cumplir un perfil de los que se encuentran en situación de rezago siempre son los más rurales, los más alejados, los que tienen más jóvenes, más población indígena o afrodescendiente: ahí se refleja el sesgo de la política pública de concentrarse en los (municipios) más habitados, porque ahí se concentran los votantes”, dijo el investigador Cristian Leyton, uno de los coordinadores del Informe de RIMISP.

Las mayores brechas territoriales se concentran, según el reporte, en las metas de desarrollo sostenible más exigentes, como la reducción del embarazo adolescente, las mejoras en la calidad de la educación, la disminución de la desigualdad económica o el logro de una mayor equidad entre mujeres y varones.

El desarrollo de los países debe medirse a nivel local y con cohesión territorial, advierte Leyton, a fin de que todas las personas tengan las mismas oportunidades sin importar dónde viven. “En Latinoamérica, dependiendo de dónde vives, tienes más o menos oportunidades de desarrollo”, dijo el investigador a Animal Político. Y eso, bajo ningún concepto es posible justificarlo.

Con información del portal Animal Político

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