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Gesto pacificador del Papa a Chile: Pide perdón en el mismo lugar en que los fieles pidieron justicia

CHARLES SCICLUNA
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Los enviados especiales del Pontífice se despiden de Osorno con una “Misa de la reconciliación” y piden perdón en el marco del caso Barros/Karadima 

El papa Francisco pidió perdón a cada uno de los fieles de Osorno, Chile, este 17 de junio 2018, en un gesto sin precedentes, a través de sus enviados especiales, el arzobispo Charles J. Scicluna y el sacerdote Jordi Bertomeu, quienes concluyeron su misión especial en ese territorio eclesial con una misa de reconciliación multitudinaria en la Catedral San Mateo, lugar donde hace tres años los laicos abuchearon al obispo Juan Barros.  

El texto de la homilía fue simbólico, como lo fue que se realizara en el mismo lugar donde los fieles habían pedido la renuncia al obispo Barros, en 2015, cuando iniciaba con una misa sus funciones como obispo y quien fuera protagonista de un intenso debate que dividió a los feligreses (entre detractores y simpatizantes); acusado de encubrir los abusos de poder, de conciencia y sexuales del sacerdote Fernando Karadima en la potente parroquia de Santiago de Chile, El Bosque.  

“El Papa Francisco me ha encargado pedir perdón a cada uno de los fieles de la diócesis de Osorno y a todos los habitantes de este territorio, por haberles herido y ofendido profundamente”, dijo el enviado especial del Papa a Osorno.

La referencia que hace monseñor Scicluna en su homilía sobre el perdón se debe a la defensa inicial del Pontífice engañado por la desinformación proveniente de la jerarquía eclesial chilena que cerró filas alrededor del obispo Juan Barros durante el viaje papal a ese país (15 ene. 2018 – 21 ene. 2018). Barros presenció todas las misas del Obispo de Roma, que ante una periodista radial antes de la misa en Iquique sostuvo que eran “calumnias” las voces acusadoras y que pedían la renuncia de Barros.

La posición del Papa se basaba en lo que le refería la Conferencia Episcopal de Chile y que desencadenó que el 18 de mayo 2018, renunciarán en bloque los 31 obispos chilenos y que ellos ‘libremente’ pusieran sus cabezas en manos del Pontífice, quien los convocó en el Vaticano por una semana, manteniendo distancia y sin celebrar la misa con sus obispos. 

La misa dominical oficiada por el arzobispo Scicluna en Osorno, llega como una ‘hoja de olivo‘ ante la resistencia pacífica de los fieles de Osorno que duró tres años de lucha. Las últimas decisiones del Papa traen esperanza a la comunidad de fieles.

La búsqueda de justicia de los laicos de Osorno fue heroica, incluso oponiéndose a la jerarquía eclesial chilena que por el mal espíritu de la autoconservación pasó por encima del lamento de las víctimas.  Pero, el obispo Jorge Concha sostuvo que en Osorno “no hay vencedores ni vencidos” en la misma celebración.

El vocero de los Laicos de Osorno, Mario Vargas, consideró como una gran responsabilidad para la diócesis buscar la unidad lejos del revanchismo por aquellos que defendieron al obispo Barros, quien renunció y ha sido sustituido por el papa Francisco con el Administrador Apostólico, el obispo franciscano y de origen mapuche, Jorge Enrique Concha Cayuqueo, ex obispo auxiliar de Santiago,  quizás un pastor con olor oveja y no a ‘príncipe’. 

La solicitud  de perdón del arzobispo maltés Scicluna en nombre del Papa, habla de una búsqueda de la paz “cuando los pueblos saben encontrarse para dialogar y conocerse!”.  Lo hizo citando de manera simbólica también las palabras de monseñor Francisco Valdés, primer obispo de Osorno. 

Es decir, una alusión a la raíz de una comunidad que existe en comunión con la Iglesia de Cristo y de su obispo:“Las palabras de monseñor Francisco Valdés…Nos interpelan a buscar la paz que siempre es don de Dios, como son dones de Dios la reconciliación y el perdón”, dijo Scicluna para concluir su misión Pastoral en Osorno. 

Scicluna en un comunicado admitió que percibió “el deseo de una gran mayoría de una reconciliación verdadera”, pero admitió que esta no llegará “con una misión de pocos días”. Ahora, espera a la Iglesia local dar esos pasos. El arzobispo Scicluna y el sacerdote Bertomeu regresaron a Santiago de Chile, donde seguirán con su agenda de encuentros hasta el martes 19 de junio, cuando viajarán de vuelta al Vaticano.

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