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Pilecki, el héroe que entró voluntario a Auschwitz y huyó para contarlo al mundo

WITOLD PILECKI
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Fue allí voluntariamente y, como manifestó, los sufrimientos del campo de concentración fueron para él como un juego en comparación con las torturas a las que fue sometido en la Polonia estalinista

La figura de Witold Pilecki, 70 años después de su muerte en una cárcel de Varsovia, fascina hoy a los historiadores, a los criminólogos y a otros muchos. Señalan que la búsqueda del cadáver de este oficial polaco, iniciada hace apenas unos años, muestra que los servicios de seguridad de la República de Polonia Popular erradicaron exitosamente su memoria.

El rastro de Pilecki se perdió en Varsovia en 1948. Después de la ejecución, su nombre fue prácticamente borrado de los registros históricos y de la conciencia de la opinión pública.

Fue “olvidado” a tal punto que tres décadas después los propios funcionarios de la censura del régimen, que controlaban los medios durante el período comunista, no sabían quién era Pilecki. Inconscientemente permitieron la publicación de un texto sobre el oficial polaco, escrito en Gran Bretaña.

ROTMISTRZ WITOLD PILECKI
EAST NEWS

Witold Pilecki, ¿quién es?

En 1979, más de treinta años después de su muerte, en el diario de Varsovia “Kurier Polski”, apareció una reseña del libro “Six Faces of Courage” del historiador Michael Foot que describió a seis personas que, con su extraordinario heroísmo, dejaron huella en la historia de la resistencia antihitleriana en Europa. Pilecki estaba entre ellos. Los siguientes artículos sobre el capitán aparecieron en la prensa polaca unos meses más tarde.

Lentamente se comenzaba a recordar al oficial de caballería polaca, nacido en 1901, que defendió su país luchando tanto contra las tropas soviéticas, cuando tan solo era un adolescente, como durante la invasión de Polonia por parte de la Alemania de Hitler en 1939.

En el período de entreguerras Witold Pilecki no desarrolló actividad militar. Por el contrario, se dedicó a la ciencia – estudiaba en la Facultad de Agricultura de la Universidad de Poznan y en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Vilna – pintaba cuadros, dirigía una granja y ayudaba a su mujer a criar a sus hijos.

ROTMISTRZ WITOLD PILECKI
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Volvió al ejército con la política de expansión del Tercer Reich liderado por Adolf Hitler, la cual se intensificó en la frontera occidental de Polonia. La guerra era inminente y el vecino de Pilecki, el mariscal polaco Edward Rydz-Smigly, propuso al capitán regresar a las estructuras defensivas del país. Pilecki aceptó.

El voluntario a Auschwitz

Una vez derrotada Polonia, tras sufrir sucesivamente las invasiones de la Alemania nazi y de la Unión Soviética, Witold Pilecki lideró, como comandante, un pelotón en la escuadra de caballería de la división y se incorporó al movimiento de la resistencia. Desde el sur del país logró llegar a Varsovia, donde comenzó a crear las estructuras del estado clandestino polaco dentro de una organización llamada Ejército Secreto de Polonia (TAP).

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Prisionero en Auschwitz

Cuando, a mediados de 1940, tres ejecutivos de TAP fueron algunas de las primeras personas en ser llevadas a Auschwitz, recién creado por los alemanes, Pilecki y sus compañeros iniciaron la observación del nuevo campo de concentración del que nadie regresaba. Durante uno de los encuentros decidieron enviar allí a alguien para unirse a sus colegas encarcelados, recopilar información de inteligencia sobre el funcionamiento del campo y organizar desde dentro un movimiento de resistencia. Planeaban liberar a los prisioneros, bien estableciendo un plan de fuga, bien llevando a cabo una acción armada.

El plan fue loco. Pilecki, cuando aceptó ser voluntario, no sabía mucho sobre las condiciones que padecían en Auschwitz. Sólo se sabía que la instalación llevaba en funcionamiento apenas tres meses y servía para recluir, principalmente, a los presos políticos y a los miembros del movimiento de resistencia polaco.

Debido a que en la Polonia ocupada por la Alemania nazi no faltaban oportunidades de ir a los campos de concentración, Pilecki necesitaba ir directamente a Auschwitz. Con ese propósito se expuso a ser arrestado durante una de las acciones que los nazis ejecutaban en las calles de Varsovia para tomar prisioneros que sirvieran como mano de obra esclava.

Tras la captura, Pilecki fue considerado políticamente peligroso y enviado al campo. Con el número 4859 y nombre falso, Tomasz Serafinski, consiguió entrar el 22 de septiembre de 1940 en la lista de prisioneros de Auschwitz. Poco después de llegar comenzó a crear una red de conspiración llamada Unión de Organizaciones Militares (ZOW), a la que se unió, entre otros, el famoso saltador de esquí Bronislaw Czech y el escultor Xavery Dunikowski.

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La estructura sirvió para mantener el ánimo, intercambiar informaciones desde fuera del campo, adquirir alimentos y ropas para distribuirlas en secreto y, sobre todo, preparar sus propias tropas en caso de un posible ataque desde el exterior por parte de unidades guerrilleras.

El enemigo de la nación

Pilecki pasó 947 días en Auschwitz viviendo, observando y analizando el funcionamiento del campo. Después de fugarse con dos compañeros, escribió, junto con los informes de Jan Karski, el primer relato sobre la actividad de la “fábrica de la muerte”.

Allí identificó sus puntos débiles, ya que como afirmó, “podría abandonar el campo cuando quisiera”. Aunque estaba muchas veces enfermo y perdió varios dientes, creía que los nazis habían sido relativamente “delicados” con él.

A fines de abril de 1943, decidió que ya tenía un conocimiento adecuado del campo para anotarlo y entregárselo a los Aliados. Creía que gracias a su huida y a los informes podría convencerlos de atacar Auschwitz, en el cual ya, gracias a Pilecki, existía un movimiento de resistencia de casi 800 personas.

Las esperanzas resultaron ser ilusorias, y los líderes del movimiento de resistencia, sin apoyo externo, consideraron el ataque a un campo fuertemente militarizado como un plan poco realista y peligroso.

Cuando se acercaba al frente oriental, Pilecki decidió irse a la capital, donde participó en el Levantamiento de Varsovia. Durante la revuelta dirigió uno de los comandos.

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Prisionero en Auschwitz

Al final de la guerra, fue arrestado y deportado al campo de concentración alemán de Murnau, en Baviera. Una vez recuperada la libertad, tuvo la oportunidad de permanecer en Europa Occidental, como muchos prisioneros similares, debido al riesgo de ser perseguido por los comunistas, las nuevas autoridades de Polonia.

Sin embargo, Pilecki regresó a su país y sufrió la persecución contra las personas asociadas con el ejército de anteguerra y las estructuras estatales anteriores.

Con el fortalecimiento de los comunistas en el poder, su persona corría un grave peligro. Permaneció en Varsovia junto a su familia, ya que su esposa rechazó categóricamente huir a Italia con sus dos hijos, quedando él atrás.

En 1946, el capitán fue detenido por los servicios secretos comunistas en casa de unos amigos y fue sometido a una brutal investigación. Como confesó durante una de sus últimas conversaciones con su mujer, “el Auschwitz era un juego” en comparación con las torturas a la que fue sometido en la prisión estalinista.

Durante su juicio público y fraudulento, Pilecki fue acusado de traición al Estado e intento de asesinato de representantes de las autoridades de la República Popular Polaca, lo que no admitió.

WITOLD PILECKI
Public Domain
Durant la farsa de juicio que acabaría con su condena a muerte por el régimen estalinista

La sentencia de muerte dictada por el tribunal se materializó en la prisión de Varsovia, en Mokotów, el 25 de mayo de 1948, cuando fue ejecutado con un disparo en la cabeza.

El rastro de Pilecki se perdió durante casi tres décadas, en cambio con la democratización del país se ha podido recuperar gradualmente la memoria del capitán polaco.

Incluso se llevó ante la justicia a los fiscales y a los jueces que le condenaron, pues llegaron a vivir en la Polonia libre. Entre ellos destacaba el fiscal militar y teniente coronel Czeslaw Lapinski. Dicho fiscal murió dos años después de haberse abierto el proceso, iniciado en 2002, en una tentativa de hacer justicia histórica. P

aradójicamente el perseguidor del capitán murió de cáncer en el Centro de Oncología de Varsovia situado en calle de… Witold Pilecki. Aunque hay cada vez más lugares dedicados al oficial polaco, el equipo de historiadores, arqueólogos e investigadores aún no ha logrado encontrar los restos del “voluntario de Auschwitz”.

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