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Si se mantiene la tendencia actual, en 2050 nuestros océanos tendrán más plástico que peces

Cesar Harada / Flickr CC
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Un mundo de plástico y una conciencia que crece para enfrentarlo

El plástico se ha vuelto un problema de tamaño mundial. Su presencia en los océanos nos ha “regalado” imágenes sobrecogedoras. Pero, más allá de la ballena que muere envuelta en una red de bolsas, o de la tortuga que llora cuando le extraen un popote (una pajita) de la nariz, el plástico está poniendo en serio peligro a nuestro planeta.

Tanto así que el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el portugués António Guterres, señaló hace poco tiempo, en la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) que “si se mantiene la tendencia actual, en 2050 nuestros océanos tendrán más plástico que peces”.

Diez millones por minuto

Alrededor de 51 billones de partículas de microplástico circulan por los mares y los océanos de la Tierra en estos momentos en que usted lee esta nota. Según los estudiosos de esta catástrofe, el plástico desechado podría rodear la tierra cuatro veces.

El problema del plástico, sobre todo el de las bolsas de la compra es que tarda en degradarse y desintegrarse cerca de mil años. Según la ONU, cada año se usan 500.000 millones de bolsas plásticas en el mundo; eso significa que se desechan casi diez millones de bolsas de plástico por minuto.

En la última década se produjo más plástico que en todo el siglo pasado. Por lo demás, cincuenta por ciento del plástico es de un solo uso, y se compran un millón de botellas de plástico cada minuto en todo el planeta.

El estudio “Plásticos de un solo uso: una hoja de ruta para la sostenibilidad” elaborado por la agencia del Medio Ambiente de la ONU ha sido el primero en evaluar las políticas nacionales contra los plásticos, que hasta el momento se han concentrado en prohibiciones y gravámenes sobre las bolsas plásticas y los artículos de poli estireno expandido.

¿Tendremos mares limpios?

Lo que ONU califica como “plástico descartable” ha sido el principal foco de atención en esta año: bolsas de un solo uso, botellas de plásticos no reutilizables, los cubiertos, platos, vasos, maquinillas de afeitar, bastoncitos de plástico y muchos otros utensilios, que se convierten en residuos poco después de cumplir su función original.

Hasta ahora, más de sesenta países han dictado medidas oficiales y decenas más están trabajando en leyes y estrategias Desde 2017, la campaña Mares Limpios de ONU Medio Ambiente busca reducir drásticamente el consumo de plásticos desechables y erradicar el uso de microplásticos que contaminan los océanos.

Son ya 14 los países de América Latina y el Caribe que apoyan esta campaña. Dos de ellos, Honduras y Guyana, se unieron al movimiento este último Día Mundial del Medio Ambiente. Los otros integrantes son Barbados, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Granada, Ecuador, Panamá, Perú, República Dominicana, Santa Lucía y Uruguay.

Por su parte, la Comisión Europea presentó este mes de junio una propuesta de directiva para reducir los diez productos de plástico de un solo uso que se encuentran con más frecuencia en las playas y los mares de Europa.

Prohibiciones de emergencia

La Comisión pretende prohibir la venta de bastoncillos de algodón y cubiertos, platos y popotes (o pajitas) de plástico. Tendrán que ser fabricados exclusivamente con materiales sostenibles, y los envases para bebidas de plástico solo estarán permitidos si el diseño permite que las tapas y tapones siguen adheridos al resto del producto.

En España, por ejemplo, a partir del próximo 1 de julio, los comerciantes empezarán a cobrar a los consumidores entre cinco y quince céntimos de euro por cada bolsa de plástico: obligatoriamente dejarán de ser gratuitas para el cliente, salvo las que son muy ligeras o las gruesas que contengan al menos 70 por ciento de plástico reciclado.

En Europa, a partir del 1 de enero de 2020 quedará prohibida la entrega de bolsas de plástico fragmentables por contener aditivos y causar un mayor impacto ambiental. Todas las bolsas gruesas deberán contener al menos cincuenta por ciento de plástico reciclado.

Desde 2021 no se permitirá la circulación de las bolsas de plástico ligeras o muy ligeras que no sean compostables. Solo circularán las bolsas compostables y las biodegradables. Bruselas plantea obligar a los estados miembros a recolectar 90 por ciento de las bebidas contenidas en plástico.

Chile a la vanguardia

En América Latina, Chile, se convertirá en el primer país del continente en prohibir a los negocios minoristas que usen bolsas de plástico. Los chilenos utilizan más de 3.4 millones de bolsas de plástico al año, según la ministra del Medio Ambiente, y la mayoría se tira en basureros municipales o llega al océano.

Una iniciativa que tiene como objetivo proteger sus más de 8.000 kilómetros de costa. La medida, aprobada, otorga a las tiendas y supermercados seis meses para ajustarse a las disposiciones.

Los negocios pequeños y medianos, como las tiendas de vecindario, tendrán hasta dos años para apegarse a las nuevas normas. Durante ese tiempo, podrán dar como máximo dos bolsas de plástico por cliente.

Si bien es cierto que el problema es grande, la conciencia mundial y local comienza a movilizarse y a encararlo con las mejores prácticas: las que tienen en cuenta a las futuras generaciones.

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