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Peruanos celebran a Cristo en los Andes en medio del deshielo

QOYLLUR RITI

Mieszko Stanislawski-(CC BY-NC-SA 2.0)

Esther Núñez Balbín - Aleteia Perú - publicado el 16/06/18 - actualizado el 16/06/18

Naciones cusqueñas y una fiesta a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar pese al deshielo de sus nevados

En la ciudad imperial convergen distintas etnias de las provincias de la región Cusco. Campesinos procedentes de Paucartambo y Quispicanchis (recogen cruces de la cima del Colque Punku, (uno de los nevados que tras los efectos del calentamiento global quedó convertido solo en roca). La costumbre de llevar bloques de hielo en sus espaldas pasó al olvido.

Miles de cirios encendidos plantados en el hielo dejados por más de 10.000 personas, entre turistas y lugareños, dejaron de centillar. Y es que no se reflejan en las rocas. Sin embargo, la transformación que sufre la naturaleza debido al cambio climático no es impedimento para la realización de este encuentro con los andes peruanos que año a año congrega a las naciones indígenas más grandes de América.

“Somos nosotros una cultura viva, las naciones peregrinas trabajamos para que las poblaciones de todo el mundo conserven el medio ambiente”, expresan los integrantes de las comunidades rurales que en 2016 fueron los últimos en visitar el lugar, cuando Colque Punku se cubría de nieve.

Tras la estrella de nieve 

“El Festival de la Estrella de la Nieve”, como se le conoce a esta tradicional festividad que se realiza en el ombligo del mundo desde el siglo XVIII, fue reconocido en 2011 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

La ceremonia principal se realiza al pie del nevado Ausangate, los pobladores del distrito de Ocongate en la provincia de Quispicanchis buscan integrarse con la naturaleza.

Pastores, comerciantes, y turistas se reúnen en el valle de Sinakara ubicado en el pueblo de Mawayany a más de 4 metros sobre el nivel del mar. Cada año días antes de la celebración del Corpus Christi las comunidades indígenas envían una delegación de músicos ataviados con brillantes a la capilla del Taytacha Qoyllur Rit’i mientras los peregrinos se instalan en el campamento de carpas que emerge a más de -4° grados centígrados de temperatura.

QOYLLUR RITI
AgainErick(CC BY-SA 3.0)

Por cientos de años este lugar se convertía en una gigantesca capilla alumbrada por cirios plantados en el hielo. Los glaciales sagrados del monte que se ubicaban sobre el valle fueron mudos testigos de las costumbres ancestrales andinas que aún conviven con los andes peruanos. Sus pobladores no han perdido el contacto con la naturaleza.

El Cristo de los Andes

Los pobladores se alimentan de pescado fresco por esos días y se aclimatan con mate de coca. Esta tradicional manifestación de fe al “Cristo de la roca” según cuentan los pobladores nació desde 1700 cuando el “Niño Jesús” disfrazado de pastorcito se le aparece a un niño indígena en el lugar surge una piedra con la imagen del Señor de Qoyllur Riti fijada sobre una roca.

Desde entonces danzantes y músicos llamados Qhapaq Qolla, Huayllaschas, K´achampa, Chunchacas, Wayri Chunchus, Qhapaq Negros bailan acompañados de cantos en quechua y español que conmueven a los peregrinos. Vinculada también a la cosecha abundante debido a una reverencia a la constelación de Pléyabes que aparece y desaparece en el hemisferio sur en esa época del año, los peregrinos cristianos expresan su fervor encendiendo velas y orando.

Las naciones de Paucartambo y Tahuantinsuyo, guardianes y peregrinos del Señor de Qoyllur Riti decidieron por mutuo acuerdo no acceder más al nevado de Osongate, pues quienes participan frecuentemente del festival se percatan de la disminución del tamaño de los glaciares en décadas recientes en menos de un año el hielo retrocedió varios metros.

“Hoy se aprecian rocas donde antes se veía el imponente nevado”, compartió a la prensa peruana uno de los caporales de la nación Paucartambo, José Luis Mamani León, pidió que este deshielo no siga. El danzante Mamani, confía en que así como la fe mueve montañas podremos ganarle la batalla al cambio climático.

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