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Huelga general en Nicaragua

NICARAGUA
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Obispos, campesinos, estudiantes, empresarios y sociedad civil exigen cese la represión

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, una agrupación que ha tomado fuerza por la represión ejercida contra estudiantes y jóvenes nicaragüenses por parte del presidente de este país, Daniel Ortega Saavedra, lleva a cabo una huelga general hoy jueves.

Esta Alianza, conformada por diferentes organismos de la sociedad civil, agraviados por un conflicto que ya se ha cobrado –desde el pasado 18 de abril—cerca de 150 víctimas mortales y ha dejado más de mil personas heridas, pretende parar Nicaragua por 24 horas.

Tras 56 días de conflicto, que comenzó por una protesta ante el recorte de pensiones y ha derivado en una repulsa generalizada al gobierno sandinista, la sociedad civil, apoyada por la Iglesia católica de Nicaragua, ha propuesto un “ya basta” a Ortega.

Las propuestas de fondo que animan esta huelga general son las de obligar a Ortega a reanudar “de inmediato” el Diálogo Nacional para superar la crisis, llevar a cabo elecciones adelantadas o, de plano, que abandone el poder.

“Instamos a todos los dueños de negocios, a pequeños y medianos empresarios, profesionales independientes y negocios por cuenta propia a cerrar sus establecimientos y cesar actividades”, decía en un comunicado la Alianza, misma que está conformada por empresarios, asociaciones de campesinos y estudiantes entre otras.

Y agregaba: “Solamente la acción cívica concertada de todos asegurará el éxito de esta acción legítima encaminada a detener la violencia y la represión”.

Las negociaciones ya tuvieron lugar a mediados del pasado mes de mayo, gracias a la mediación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN). Sin embargo, la CEN suspendió las conversaciones el 31 de mayo, después de que Ortega utilizara de nuevo la violencia como mecanismo para acallar una masiva protesta en su contra durante las celebraciones del Día de la Madre nicaragüense (el 30 de mayo).

Los obispos se han reunido varias veces con Ortega en esta primera quincena de junio, pero no han logrado desactivar la violencia que ejercen sobre los manifestantes grupos paramilitares asociados a las llamadas Juventudes Sandinistas.

Acto de presión y de protesta

Un día antes de la huelga, los obispos de la arquidiócesis de Managua, encabezados por el cardenal Leopoldo Brenes, pidieron a los fieles que vivan el paro nacional “con espíritu de solidaridad como ciudadanos y cristianos, como expresión de unidad nacional y de protesta pacífica ante la grave crisis política que vivimos”.

Mediante un comunicado público, los obispos nicaragüenses pidieron a los fieles “vivir este día (hoy) con espíritu de oración” por el país, “cercanos unos de otros y preocupados por los más pobres”.

Al mismo tiempo, dieron una serie de orientaciones a los sacerdotes, a los que pidieron “celebrar una sola Eucaristía, temprano en la mañana o a mediodía”. Y señalaron la importancia de que cada parroquia “valore la conveniencia de mantener, fuera de la Misa, abierto o no el templo para los fieles”.

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, pidió públicamente en sus redes sociales el apoyo al paro nacional “porque exigirá el cese de la represión, apoyo al cambio democrático y pacífico, y vuelta al diálogo”. “Apoyemos el paro nacional como acto de presión y protesta social”, señaló el obispo Báez en su cuenta de Twitter.

El obispo auxiliar de Managua –uno de los protagonistas de la resistencia contra el régimen sandinista– recordó una cita del Papa Francisco de 2017, en la que decía que “el cambio crucial en la vida de los pueblos, de las naciones y de los estados se realiza a través de una lucha pacífica, que emplea solamente las armas de la verdad y de la justicia”.

Esa lucha pacífica enfrenta, hoy, su más grande batalla.

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