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¡Estalló la paz!: El fin de la Guerra del Chaco, un grito de júbilo en Latinoamérica

CHACO
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El día en Paraguay y Bolivia se pudieron dar un fuerte apretón de manos y terminar con el conflicto bélico más importante de Sudamérica en el Siglo XX

El 12 de junio de 1935 es recordado por muchos como el día en que estalló la paz entre Bolivia y Paraguay.  Esto fue posible gracias a la firma de un armisticio entre representantes de ambos países y significó el fin a un conflicto armado que hasta llegó a ser calificado como “la más estúpidas de las guerras”.

La convocatoria a la Conferencia de Paz se realizó en Buenos Aires con el objetivo de establecer el tratado de límites y tuvo la presencia de representantes de varios países de la región. El cese al juego se hizo realidad dos días después y el abrazo fraterno entre soldados de ambos lados fue la imagen que simbolizó aquel momento tan importante para la historia sudamericana.

Pero este conflicto no fue para nada menor, sino que también ha sido considerado como la disputa más importante de Sudamérica durante el Siglo XX. Fueron tres años de duro enfrentamiento (comenzó en el año 1932) que dejó cifras realmente aterradoras como la muerte de más de 90.000 soldados, además de centenares de heridos.

Detrás de esta guerra persistía la férrea lucha por el control del Chaco boreal, una vasta extensión de más de 600.000 kilómetros característico por su clima semitropica, un lugar de suma complejidad para el desarrollo de la guerra entre otras cosas por las dificultades para el acceso al agua y la presencia de algunas especies como serpientes venenosas e insectos que hacen las veces de vectores de enfermedades.

Pero la ambición pudo más que todo esto y se avanzó en la contienda armada que también de alguna manera involucró a otros países como Estados Unidos y Argentina, atentos a la supuesta existencia de petróleo en la zona y la posibilidad de establecer un oleoducto para sacar el crudo.

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Recién en el año 1938 se firmó el Tratado de Paz, Amistad y Límites, instancia que terminó dando forma al reparto de zonas en el Chaco y donde resonó el tan mentado “sin vencedores ni vencidos”.

La firma definitiva sobre la frontera se dio 74 años después, recién en el año 2009, entre los presidentes Evo Morales (Bolivia) y Fernando Lugo (Paraguay).

La Guerra del Chaco sigue presente en la memoria de ambos países como una señal de algo que nunca más debería repetirse, pues la consecuencia no fue más que pobreza y complejidad de la situación económica.  Al día de hoy los pocos sobrevivientes de ambos lados, por lo general rondando los 100 años, son vistos como héroes y reciben subsidios y otros beneficios.

Ojalá aquel 12 de junio -y ese grito de júbilo para el continente con el fin de la guerra-  sea ejemplo para que América Latina siga por la senda de la paz y que el continente, a pesar de sus desigualdades e incoherencias, ponga por encima el diálogo y la reconciliación.

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