Recibe Aleteia gratis directamente por email
Los mejores contenidos espirituales de la red, ¡recíbelos en tu email!
¡Inscrítebe a la newsletter gratuita!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Cómo criar a un hijo único

BOY LONELY
Comparte

Tener un hijo único puede plantear muchas preguntas sobre su educación, sus relaciones con los demás o su carácter. Descubre los consejos de una experta para entender a tu hijo y criarlo lo mejor posible

Con sus pequeñas preocupaciones y sus grandes alegrías, educar a un hijo único no es más fácil que tener una familia numerosa. La presión a veces es fuerte, con la atención centrada en una sola persona y con grandes expectativas depositadas en él o ella. Nina Bataille, coach profesional, conferenciante y autora de Frère et sœur, de la rivalité à la complicité (Hermano y hermana, de la rivalidad a la complicidad; ed. Larousse) afirma: “Le pedimos mucho. Lo que explica el lado perfeccionista y estricto del hijo único. Y al mismo tiempo, es más fácil mimarlo, satisfacer todas sus necesidades. Le tranquiliza saberse amado, seguro de sí mismo, capaz de expresarse bien, equilibrado y maduro. ¡Siempre y cuando no lo hayas consentido demasiado!”.

Con el fin de proporcionar cierta flexibilidad, los padres de los hijos únicos necesitan estar libres de culpa, tomar perspectiva y soltar lastre para evitar crear demasiado estrés. Por otra parte, el niño desarrolla un sentido de compartir y de la empatía (nociones clave en la sociedad) a diario practicando un deporte de equipo, involucrándose en tareas comunes o tejiendo amistades. “Aprendí mucho yendo a casa de mi mejor amiga, que tenía hermanos”, recuerda Emma. “Yo no tenía los mismos reflejos, tenía que esforzarme para ser más tolerante, para prestar mis cosas. Y al mismo tiempo, descubrí una vida familiar diferente a la mía”. Con sencillez y bondad, te animamos a seguir los consejos de Nina Bataille para educar a un hijo único feliz.

Enseñar al hijo único los códigos de compartir

Sin forzarlo, se recomienda animar al único niño a entender la noción de compartir de forma natural. “Eso significa invitar a amigos a la casa para que no siempre crezca en un mundo adulto”, propone Nina Bataille. “El niño también puede practicar un deporte de equipo o uno jugado por al menos dos, como el judo o el boxeo. Se trata de aprender a confrontar al otro, a hacer cosas con varias personas. El compartir y la empatía son conceptos clave en nuestra sociedad. Es necesario cultivar el espíritu de lo colectivo para insertarse mejor más tarde en la sociedad, también en el propio ambiente de trabajo”.

Iniciar al hijo único en las tareas colectivas

Con un poco de entusiasmo y una percepción positiva de las cosas, todas las tareas del hogar se convierten en una oportunidad para entender la vida comunitaria. “Limpiar la mesa, recoger el lavavajillas o hacer la cama, las tareas comunes (con énfasis en el sentido de lo común y no tanto en la tarea doméstica, que solo con pensar en eso ya es aburrido) crean un sentido de pertenencia”, subraya Nina Bataille. “Incluso si no es divertido al principio, el trabajo y el esfuerzo automatizarán el hábito. Estas tareas se pueden hacer con música, por ejemplo, para hacerlas más gratas y entretenidas. Hay una tendencia a mimar demasiado a un hijo único y a animarlo a hacer menos, a infantilizarlo”.

Desculpabilizar a los padres de un hijo único

Se piensa erróneamente que una familia numerosa es sinónimo de familia feliz. “Solo porque haya hermanos y hermanas no significa que exista hermandad”, recuerda Nina Bataille. “Hay diferentes temperamentos, historias de vida que influyen en los vínculos entre unos y otros. En algunas familias numerosas, también hay casos de hijo único o aislado. Por ejemplo, si entre los niños hay más de seis años de diferencia, muchas cosas serán similares a la educación de un hijo único (enfoque en un niño, altas expectativas, etc.). ¡Tener quince hijos no es la condición para criar unos hermanos y hermanas de éxito!”. Ya sea hijo único o una familia numerosa, la calidad de la relación entre cada persona es primordial.

Los ancianos también tienen características cercanas a los niños únicos. Una forma de darse cuenta de que la hierba no es más verde en otros lugares. “Cargamos a las personas mayores con lo que tenemos proyectado e imaginado que es mejor para ellas”, continúa la coach. “Por lo tanto, los nuevos padres tenderán a ser exigentes consigo mismos y a ejercer cierta presión sobre su hijo primogénito: ¡debe responder a la idea que tienen del hijo ideal!”.

Recordar al niño lo que tiene en vez de lo que no tiene

La comparación entre los niños es natural. Sin embargo, debe estar bien supervisada para hacerles comprender lo afortunados que son. “Se necesita un esfuerzo diario para hacer comparaciones sin crear un drama” insiste Nina Bataille. “Los padres con un hijo único deben recordarle lo afortunado que es de tener una habitación para ellos solos, por ejemplo. Pueden preguntarle: ‘¿De qué estás orgulloso y de qué te alegras?’ para que tome consciencia de ello”.

Ver cada problema con perspectiva

Con un hijo único, la atención se centra sobre él o ella. De repente, la más mínima pregunta o pequeño problema puede convertirse en una montaña. “Con cada dificultad, uno puede preguntarse: ‘¿Tanto me preocuparía este problema si hubiera tres hijos?’. Es una forma ver con perspectiva algún berrinche o una mala nota. Si la respuesta es sí, es importante. De lo contrario, quitamos hierro al asunto”, sugiere Nina Bataille.

Encontrar apoyo en libros y películas

Con imágenes y metáforas, algunos medios transmiten más a los niños que cualquier discurso. “Hay muchos libros e historias que pueden hacerse eco en los niños”, señala Nina Bataille. “Ellos hacen la conexión solos, sin tener que explicárselo, los libros les hablan. ¡Y es también un buen momento con mamá o papá! Una vez descubierta la historia, pueden revisitarla cuando quieran”.

Responder a su deber de educación

“Los padres tienen el deber de educar a sus hijos”, dice Nina Bataille. “No estamos aquí para complacerles, sino para saber pitar el final del recreo. Los niños no buscan un jefe, sino un líder. Les encantan las reglas. Les tranquilizan y les estructuran. ¡Pero odian las órdenes!”. Hijo único y familia numerosa, el deber de la educación es el mismo.

Tomar consciencia de que este hijo único, ¡no eres tú!

“Cuidado con no proyectaros en él…”, alerta la coach Nina Bataille sobre este problema importante. En el caso de un hijo único, los padres tienden a pedir mucho, incluso a proyectarse. “Que desarrolle lo que lleva dentro y se convierta en lo que aspira a ser”.

Animar al hijo único a tener varios amigos

Si no tiene compinches en casa, el niño puede encontrar verdaderos hermanos y hermanas en su círculo de amigos. “Al hacer cosas juntos, algunos amigos muy cercanos se convierten en hermanos y hermanas”, añade Nina Bataille. “Puede elegirlos para salir un poco del capullo. Es necesario enseñar al niño a no ser exclusivo. Tener varios amigos es una manera de recrear un grupo, de ir hacia los demás.

Cuidar la calidad más que la cantidad de los lazos

“Se puede estar solo estando rodeado de personas”, destaca Nina Bataille. “Lo importante es crear relaciones de calidad, estar con los demás de manera cualitativa. ¡Eso se trabaja! No porque haya un vínculo de amor significa que haya que contentarse con eso, hay una necesidad de avivarlo”.

Frère et sœur, de la rivalité à la complicité, Nina Bataille, Larousse, febrero 2018, 175 páginas, 14,95 euros.
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.