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Una idea para cuando no puedas abrazar a un ser querido

WOMAN TALKING ON PHONE
Shutterstock
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Tiene que ver con la oxitocina, la hormona del vínculo afectivo

Se habla mucho de la oxitocina, la hormona favorita de todos. Es una hormona que fortalece el apego afectivo, a sentirte conectado a otro ser humano. Es la hormona que sientes después de un orgasmo, la que fluye por tus venas cuando das el pecho a tu bebé.

La oxitocina es parte de la razón por la que todo ser humano necesita tanto el contacto físico: el cerebro es tan sensible al tacto que incluso acariciar aun perro puede liberar oxitocina, con lo que se crea una sensación de más relajación, menos estrés y más conexión.

 Sin embargo, según se está descubriendo, la oxitocina no solo se libera con el tacto. ¡Una noticia estupenda, en realidad!

Un grupo de investigadores sometió a 61 chicas a una gran cantidad de estrés. La revista Scientific American informa de que hicieron que “realizaran [ejercicios de] matemáticas y hablaran en público delante de muchos desconocidos” (eso me estresaría a mí también).

Después, las dividieron en tres grupos. Un grupo vio una película “emocionalmente neutral”. Otro grupo pasó 15 minutos con sus respectivas madres, que las tranquilizaron y les dieron mucho afecto físico. El último grupo mantuvo una conversación de 15 minutos con sus respectivas madres.

Durante el estudio se analizaba con frecuencia los niveles de cortisol (hormona que aumenta como respuesta al estrés) en las chicas y los resultados fueron sorprendentes.

Las que vieron una película seguían bastante estresadas: cortisol alto, oxitocina baja. Sin embargo, quienes hablaron porteléfono con sus madres y quienes pasaron tiempo en persona con sus madres estaban, en ambos grupos, igual de relajadas. Todas tenían niveles mucho más bajos de cortisol y una oxitocina mucho más alta. Quienes recibieron muchos abrazos no se sintieron mejor que quienes disfrutaron del equivalente verbal de un abrazo.

Y es que resulta que el contacto físico no es lo único que nos ayuda a relajarnos y ayudarnos a crear vínculo con nuestros seres queridos. Escuchar sus voces parece funcionar igual de bien. Esta investigación solamente estudió la relación madre-hijo, así que no quiero extrapolar demasiado, pero no me sorprendería si, en general, escuchar la voz de alguien que te quiere es más poderoso de lo que nunca imaginamos.

En el mundo actual, las familias están bastante dispersas. No todo el mundo vive tan cerca como quisiera de sus padres, hermanos o primos. Así que escogí esta noticia para destacar dos cosas enormemente tranquilizadoras:

Primero, que cuando me siento sola, sé que merece la pena descolgar el teléfono. Me recuerda que hacer una llamada me ayudará mucho más a sentirme conectada que mandar mensajes, aunque no me guste hablar por teléfono. Me recuerda que, aunque vivamos muy alejados, sigue existiendo una forma muy real de mantener el contacto con mi familia.

Segundo, ahora tengo una forma de dar un abrazo enorme y cariñoso a todos mis seres queridos. No puedo contar la de veces que he sabido que alguien que quiero está pasando por una racha horrible y me gustaría poder aparecer delante de su puerta con un plato de magdalenas y luego darle un buen abrazo reconfortante. Me llena de emoción saber que ese sueño está más a mi alcance de lo que pensaba.

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