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¿Cómo transmite Dios su amor? Papa Francisco responde

Margaret Rose Realy, Obl.Osb
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Su grandeza se manifiesta en la pequeñez y en la ternura: así dijo el Papa en la homilía de la misa en Santa Marta. Cristo, afirma, no nos pide grandes discursos sobre el amor sino hacer pequeños gestos concretos en continuidad con Él

La Iglesia hoy celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y el papa Francisco comenzó su homilía afirmando que se podría decir que hoy es la fiesta del amor de Dios, y a este tema dedicó su reflexión en la misa matutina en la Casa Santa Marta.

Dios ama siempre primero

Y enseguida aclara: no somos nosotros quienes hemos amado a Dios, sino Él que “nos amó primero, Él es el primero en amar”.

Una verdad que los profetas explicaban con el símbolo de la flor de almendra, la primera en florecer en primavera y el Papa reafirma: “Dios es así: siempre primero. Nos espera primero, nos ama primero, nos ayuda primero”.

El amor de Dios no tiene límites

Pero no es fácil entender el amor de Dios. En el pasaje de la Carta recién escuchada, el apóstol Pablo habla de hecho de “insondable riqueza de Cristo”, de un misterio escondido.

Es un amor que no se puede entender. Un amor de Cristo que supera cualquier conocimiento. supera todo. Así de grande es el amor de Dios. Y un poeta decía que era como “el mar, sin orillas, sin fondo…”: pero un mar sin límites. Y este es el amor que nosotros debemos entender, el amor que recibimos.

La pedagogía de Dios

El Señor a lo largo de la historia de la salvación nos ha revelado su amor, “ha sido un gran pedagogo”, dice el Papa y, al retomar las palabras del profeta Oseas, explica que no lo reveló a través del poder: “No. Escuchemos: ‘Yo enseñé a caminar a mi pueblo, tomándolo en brazos. Yo lo cuidaba’. En brazos, cercano: como un papá”.

Dios, ¿cómo manifiesta el amor? ¿Con cosas grandes? No: se empequeñece, se empequeñece, se empequeñece, con estos gestos de ternura, de bondad. Se hace pequeño. Se acerca. Y con esta cercanía, con este empequeñecimiento, Él nos hace entender la grandeza del amor. Al grande se le entiende por medio del pequeño.

La grandeza expresada en la pequeñez

Por último, Dios envía a su Hijo, pero “lo envía en carne” y el Hijo “se humilla a sí mismo” hasta la muerte. Este es el misterio del amor de Dios: la grandeza más grande expresada en la pequeñez más pequeña y Francisco dice que así se puede entender el camino cristiano.

Cuando Jesús quiere enseñarnos cómo debe ser la actitud cristiana, nos dice pocas cosas, nos muestra ese famoso protocolo sobre el que todos nosotros seremos juzgados. ¿Y qué dice? No dice: “Yo pienso que Dios es así. He entendido el amor de Dios”. No, no… Yo he hecho en pequeño el amor de Dios. He dado de comer al hambriento, he dado de beber al sediento, he visitado al enfermo, al encarcelado. Las obras de misericordia son precisamente el camino que Jesús nos enseña en continuidad con este amor de Dios, ¡grande!

No discursos sobre el amor, sino gestos concretos

No se necesitan, por lo tanto -concluye- grandes discursos sobre el amor, sino hombres y mujeres “que sepan hacer estas pequeñas cosas por Jesús, por el Padre”.

Las obras de misericordia “son la continuidad de este amor, que se empequeñece, llega a nosotros, y nosotros lo llevamos hacia adelante”.

 

Por Adriana Masotti
Traducción de Radio Vaticano realizada por Aleteia

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