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“Día Mundial del Paciente Trasplantado no es para celebrarse en Venezuela”

TRANSPLANT
Shutterstock-Dmitry Kalinovsky
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Son más de 3.500, de los que 75 ya presentaron rechazo de órgano este año. Parte de ellos se tendrán que sumar, de nuevo, a la odisea que viven los 16 mil pacientes de diálisis. ¿La razón? No tienen acceso a tratamiento, algo que por ley les debería garantizar el Estado

Desde el año 2005, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra cada 6 de junio el Día Mundial del Paciente Trasplantado con el fin de concienciar sobre la necesidad de millones de personas y pacientes crónicos de acceder a trasplantes como única forma de seguir con vida.

Sin embargo, “el día del trasplantado no es para celebrarse en Venezuela”, sino una fecha excepcional para “conmemorar y recordar a todas aquellas personas que murieron esperando tratamiento inmunosupresores; así como para pedir por aquellas 75 rechazos de órganos que puedan cuanto antes recibir un trasplante”.

Lo afirma en conversación con Aleteia una autoridad moral en la materia: el director de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida), Francisco Valencia, quien además es uno de los afectados por la escasez de tratamientos en la nación sudamericana, donde el programa de trasplantes arribó este mes a un año de suspensión.

“No hay manera de celebrar los trasplantados cuando estamos sufriendo una de las peores crisis de medicamentos que jamás se haya registrado”, agregó el activista por los derechos humanos.

El también presidente de Amigos Trasplantados de Venezuela recordó que son más de 3.500 las personas que hoy deberían poder festejar en todo el país, pero que están afectadas por la ausencia total de medicinas, situación que afecta igualmente a los 16 mil pacientes que deben acudir a unidades de diálisis cada semana para limpiar su sangre.

La realidad es dramática. Sólo en lo que va del año, 75 personas han presentado rechazo de órgano por no contar con los inmunosupresores necesarios en su organismo; al tiempo que sigue aumentando el índice de mortalidad debido a la falta de tratamiento médico que impida al sistema inmunitario el rechazo del injerto donado.

De acuerdo con la institución, basada en sus mediciones en los distintos centros de trasplante de Venezuela, al menos seis de cada diez pacientes perdieron su órgano y deberán volver al tratamiento permanente de diálisis para continuar con vida.

Medicamento “racionado” o inexistente

Mientras esta situación ocurre, el ente responsable del suministro de medicamentos de alto costo, el Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), sigue sin adquirir las medicinas que requieren las más de 300 mil personas que afrontan “condiciones crónicas de salud”, entre las que figura el universo de trasplantados en el país.

En 2016, Codevida denunció que a los pacientes que acuden a la Farmacia de Alto Costo con su informe médico y el récipe, en la taquilla les dicen que “es el IVSS el que decide los miligramos que requiere, pasando por encima del médico tratante”.

Esta práctica de “racionamiento” de medicinas fue duramente condenada por los afectados, tras señalar que “no hay explicación lógica” para ella. En 2018 los reclamos coinciden con las cifras reportadas por la organización civil sin fines de lucro Convite, según la cual: ya ni siquiera hay los medicamentos.

Lamentablemente, sostiene Valencia, “el Gobierno ha dejado de brindar el acceso a los medicamentos para evitar el rechazo del órgano, a pesar de que es su obligación garantizar el derecho (a la vida y la salud) de todos los venezolanos”.

Cada 2 días 1 rechaza de órgano

Con este panorama de fondo, advierte el activista sobre reportes alarmantes: “Cada dos días un venezolano trasplantado rechaza su órgano”. Y cerca del 2% del total de trasplantados de Venezuela presentan riesgo inminente debido al rechazo que su sistema inmunológico ha generado a su órgano donado.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el trasplante quirúrgico de órganos humanos de donantes fallecidos o vivos a personas enfermas o moribundas empezó después de la Segunda Guerra Mundial.

En los últimos 50 años, señala el organismo, el trasplante de células, tejidos y órganos humanos se ha convertido en una práctica mundial que ha alargado la duración y mejorado enormemente la calidad de cientos de miles de vidas. Pero, debido a las políticas del Gobierno de Nicolás Maduro, esa posibilidad se extingue actualmente en Venezuela.

“Gracias a la constante mejora de la tecnología médica, sobre todo en relación con el rechazo de tejidos y órganos, se ha producido un aumento de la demanda de éstos, que siempre ha sido superior a la oferta, a pesar del notable aumento de la donación de órganos de personas fallecidas y del aumento de las donaciones de personas vivas en los últimos años”.

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