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390 euros por un fragmento de los huesos de san Antonio. ¡Cuidado con las estafas en eBay!

THE HOLY BRIDLE OF CARPENTRAS
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Desde huesos hasta medallones con supuestas reliquias. Atención antes de comprar en línea

En Adret, Valle d’Aosta, Italia, vive un supuesto vendedor de reliquias de uno de los santos más famosos y venerados del mundo.

Cómo entró en posesión no es posible saberlo, pero el anuncio en eBay afirma que fragmentos óseos de san Antonio de Padua, en su posesión, se pueden enviar a todo el mundo.

Ausencia de sello

LOUIS GUILLAUME PIECHAUD
Frédéric Riolon

La descripción que acompaña el anuncio respecto a los huesos “sagrados” es más bien débil. Está escrito que se trataría de un fragmento óseo y nada más. En la reliquia, sin embargo, falta un sello específico de lacre que, si está presente, aseguraría la autencidiad de los restos según la Iglesia (Blasting news, 18 mayo).

El costo es de 390 euros, más gastos de envío.

Medalla con reliquias de bajo costo

Para quien 390 euros es mucho dinero, se puede optar por otra solución: también en eBay se encuentra de hecho una medalla en madera que se puede abrir y revelar, además de una imagen del Niño Jesús, un fragmento óseo, también perteneciente a san Antonio de Padua.

La cifra en este caso ronda los 150 euros, más gastos de envío (Il Gazzettino, 18 mayo).

La reliquia original

Cuando se piensa en adquirir cosas del estilo, es necesario estar alerta. Los estafadores están detrás de la esquina. Una reliquia original está constituida por la custodia, llamada relicario, por la reliquia (ex ossibus, ex pilis, ex cineribus, etc.), por la cartela (la inscripción que indica el santo), del sello (que se encuentra en la parte posterior del relicario) y el certificado de autenticación firmado por la autoridad eclesiástica.

Si no es así, entonces es probable que se trate de una estafa. En ese momento es necesario dirigirse a las autoridades judiciales. Si fuera verdadera, en cambio, el cuadro de más complejo.

La instrucción del Vaticano

La instrucción, titulada “Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación” (La Stampa, diciembre 2016): dice así en el artículo 25 del documento: “Están estrictamente prohibidos el comercio (es decir, el intercambio de una reliquia a cambio de una compensación en especie o en dinero) y la venta de reliquias (es decir, la cesión de la propiedad de una reliquia tras el pago de un precio), así como su exhibición en lugares profanos o no autorizados”.
La referencia en la nota está en el canon 1190 del Código de Derecho Canónico, que dice: “Está terminantemente prohibido vender reliquias sagradas”. Pero aunque el Código solo habla de venta, la instrucción también le agrega la palabra “comercio”.

Se entiende, por lo tanto, que para la Iglesia está absolutamente prohibida la compraventa de reliquias. Se deduce que, para la Iglesia, un contrato que tiene como objeto una reliquia, es de por sí nulo (www.biagiogamba.it).

El castigo para quien viola la norma

¿Qué sucede entonces con quien viola la norma? El canon 1376 establece que “Quien profana una cosa sagrada, mueble o inmueble, debe ser castigado con una pena justa”. La pena justa – que es aplicada por el Tribunal Eclesiástico, tras un proceso regular, iniciado por la denuncia – va desde la suspensión de los sacramentos a la más dura excomunión.

La eficacia de la pena

El problema es que el Código Canónico no tiene ninguna eficacia en las relaciones entre ciudadanos de la sociedad laica. Para entendernos: no existe una norma correspondiente, en la legislación italiana, que considere ilícita la compraventa de reliquias. Razón por la cual, a pesar de violar el canon 1190 del Código Canónico, en práctica al vendedor de reliquias no le sucede prácticamente nada. A menos que se trate de reliquias robadas (comportamiento que integra los extremos del delito de hurto y robo) o de reliquias consideradas obras de arte.

El artículo 411

En ausencia de una legislación por parte del estado italiano en materia específica de compraventa de reliquias, se podría proceder por analogía, aplicando el artículo 411 del código penal, que castiga la sustracción de un cadáver o sus partes y la dispersión de cenizas y, por lo tanto, también la compraventa.
Sin embargo, en el caso de las reliquias, la norma no podría aplicarse (salvo en casos evidentes como la profanación de un cuerpo de un “santo” contemporáneo, sepultado recientemente).

Por lo que sabemos, y para dar un ejemplo, una reliquia señalada como ex ossibus, relativa a una santa en particular, que ha vivido en un año no especificado de la historia, podría ser completamente falsa.

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