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Un doctor en la campiña nos introduce en un mundo más humano

UN DOCTOR EN LA CAMPIÑA

CaramelFilms

Jorge Martínez Lucena - publicado el 03/06/18

No basta con curar, sino que a veces es preciso acompañar a los enfermos e incluso recordar las razones del vivir

Una mínima historia de gran contenido acerca de una de las profesiones más antiguas del mundo: la médico de pueblo. El doctor Werner (François Cluzet) ejerce su profesión en la campiña, como bien dice el título en español de la película francesa. Su día a día de divorciado sesentón transcurre en un continuo trajín repleto del significado que da el hecho de regalar el tiempo a los demás. Visita a domicilio o en su consulta. A veces incluso tiene tiempo para dormir.

Sin embargo, esta monotonía se ve interrumpida por un diagnóstico, en este caso no dado sino recibido por él: tiene un tumor inoperable en el cerebro. Tendrá que someterse a un duro tratamiento de quimioterapia, por lo que deberá reducir su actividad profesional. Para ello se verá obligado a aceptar ayuda de una recién llegada para ejercer su cotidiano desempeño.

La doctora Delezia (Marianne Denicourt) va a ejercer de ayudante. Es diez años más joven que él. Recientemente licenciada en medicina, después de mucho tiempo como enfermera y habiéndose dado cuenta de que el hospital no es lo suyo, Nathalie se va a convertir en un verdadero acontecimiento, tanto en la vida del pueblo como en la vida del solitario Jean-Pierre Werner.

La película es un típico y digno ejemplar del cine francés. Un relato sencillo acerca del impacto de las relaciones humanas en la vida, aunque en esta ocasión con un tono optimista tanto en lo visual como en lo narrativo. Todo con uno mensaje muy claro y potente, que parece brillar continuamente desde la sonrisa operada de Marianne Denicourt: la esperanza se gana o se pierde en el tiempo y siempre depende de una relación con otro que es irreductible a nuestro modo de ser y de hacer.

Un doctor en la campiña (2016) nos llega con un par de años de retraso con respecto a su estreno en su país de origen, y es la historia de una amistad que se dilata, que hace el mundo más bonito, más amable y habitable, porque unos y otros tenemos el arrojo de afirmar la diferencia de quien comparte nuestra vida, sin intentar cambiarlo.

También es un bonito retrato de la medicina de familia. El doctor Werner le enseña a Delezia cosas como que no se debe interrumpir al paciente cuando este habla, porque normalmente es él quien te da el 90% del diagnóstico. La doctora Delezia, a su vez, se convierte en una alumna aventajada que acaba enseñando al maestro.

Observándolos entendemos la diferencia entre la relación fría y tecnológica de los especialistas hospitalarios y el conocimiento afectivo de los médicos rurales, siempre obligados a un ejercicio de la intuición y de implicación que resulta conmovedor. Siguiendo su modo de moverse, entendemos que no basta con curar, sino que a veces es preciso acompañar a los enfermos e incluso recordar las razones del vivir, porque a veces la mecánica de la existencia hace que las olvides.

A pesar de que el largometraje no es en absoluto religioso, pues los personajes afrontan la vida y la muerte desde la mera naturaleza, que el propio doctor Werner describe en un determinado momento como una barbarie, esta repleto de humanidad y hace pensar constantemente en el valor oculto del prójimo y de la comunidad como profecías del infinito.

Sin ninguna pretensión metafísica y sin parecerse en absoluto al Diario de un cura rural, de Bernanos, este drama con pequeños destellos cómicos que ensanchan el pecho, destila caridad minuto tras minuto, aunque en un estado casi balbuciente de autoconciencia. Es como si lo bueno, en aquel modo de vivir antiguo, antes de globalizar las ciudades, se hiciese connatural con la experiencia sencilla y el transcurrir del tiempo. Por eso merece la pena pararse un rato y dedicarle el tiempo que nos pida.

Ficha Técnica

Director: Thomas Lilty
Guionistas: Thomas Lilty, Baya Kasmi,
Género: Drama. Comedia.
País: Francia.
Año: 2016.
Duración: 102 min.
Reparto: François Cluzet, Marianne Denicourt, Christophe Odent, etc.

Tags:
cineenfermedad
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