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Por una escuela que forme para la vida

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Promover el desarrollo integral de un estudiante implica el crecimiento de una visión multidimensional de la persona, desarrollando aspectos como la inteligencia emocional, intelectual, social, material y ética

La formación integral es tarea de la propia familia pero debería también ser uno de los objetivos de la educación escolar y académica desde los primeros años de vida hasta el final de la carrera universitaria. Se trata de formar en lo intelectual, lo humano, lo social y lo profesional. Formar para la vida. 

La formación integral busca entre otros aspectos, fomentar la responsabilidad y la justicia social, el respeto a la diversidad, la tolerancia y el desarrollo de la persona.

Promover la formación integral significa entonces defender las particularidades de cada persona y al mismo tiempo celebrarlas. Esto implica por consiguiente una formación que no se limita solamente a las competencias cognitivas o a las buenas calificaciones en los exámenes.

Se necesita formar en las competencias, las habilidades y al mismo tiempo en los valores. 

Las personas son una unidad en sí mismas pero al mismo tiempo se desarrollan en varios niveles, es decir, que por un lado pueden estudiar Lengua y Matemáticas pero por otro entrenan para un deporte o poseen una cualidad que los hace desenvolverse en facilidad en ciertas situaciones o disciplinas (si es bueno argumentando puede ser como orador, o si es afín a la música con algún instrumento musical).

Que además de ser un estudiante que va al colegio a aprender es un ser humano, una persona,  que siente y se emociona, que forma parte de una familia y que tiene amigos, y por tanto las relaciones humanas que construye también lo forman como persona potenciando la dimensión afectiva, emocional y relacional. 

La formación integral reconoce todos estos niveles  e intenta desarrollarlos a lo largo de la vida del estudiante, ya que esto no es algo que se hace de una sola vez. Entiende que dicho proceso no se da únicamente en los salones de clase sino también en cualquier ámbito donde este se esté relacionando con otros e incluso se encuentre solo, ya sea estudiando, jugando o con la propia familia.

Tener como objetivo la formación integral de una persona implica el desarrollo pleno de esta y también de su entorno, porque ninguna persona vive aislada, muy al contrario, vivimos relacionándonos con los demás.

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Lightfield studios - Shutterstock

¿Para qué sirve, en definitiva, la formación Integral? 

La formación integral sirve, entonces, para orientar procesos que busquen lograr, fundamentalmente, la realización plena del hombre y de la mujer, desde lo que a cada uno de ellos les corresponde y es propio de su vocación personal.

También, contribuye al mejoramiento de la calidad de vida del entorno social, puesto que ningún ser humano se forma para sí mismo y para mejorar él mismo, sino que lo hace en un contexto socio-cultural determinado con el objeto igualmente de mejorarlo. 

¿Cómo se lleva a la práctica? 

La formación integral se hace realidad en la práctica cotidiana de una institución educativa cuando ella penetra e inspira los criterios y principios con los cuales se planean y programan todas las _acciones educativas, así como en «la puesta en obra» o ejecución de cada una de ellas.

En este sentido, se puede decir que el currículo es el medio que hace posible que en la práctica cotidiana este propósito sea una realidad. 

 

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