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Miguel Hernández y la Eucaristía

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Una de las poesías menos conocidas del "poeta del pueblo"

Miguel Hernández nació en Orihuela (Alicante, España) en 1910. Era pastor de cabras y su formación fue casi del todo autodidacta, pues se forjó en la lectura de los clásicos, sobre todo Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso y Góngora.

Desarrolló su vena literaria sobre todo con la poesía, que en su caso era sencilla en cuanto a formas y a la vez profunda en contenido. De ahí que se le haya llamado “el poeta del pueblo”.

Sus versos más conocidos tal vez sean las “Nanas de la cebolla”, escritos para su hijo desde la cárcel al saber de la penuria económica que pasaban el bebé y la esposa de Hernández .

Acabada la Guerra Civil Española, murió en 1942 en prisión a causa de la tuberculosis.

Miguel Hernández es considerado poeta del grupo del 36, aunque muchos expertos -entre ellos Dámaso Alonso- lo califican de “epígono” de la generación del 27.

He aquí un poema poco conocido de Miguel Hernández, escrita en 1933-1934, de contenido religioso y en honor a la Eucaristía:

 

Eclipse Celestial

Una nube, redondo y puro obstáculo,
para mirarte encuentro:
sin errores de gallos,
eclipse de los cielos.

Tu luz en una umbría de blancura:
los que ven, no te vemos:
¡mucho mejor!, a oscuras,
¡la fe!, te ven los ciegos.

Tú, con naturaleza de semilla,
reducido a la mano.
Transformado en harina,
Traspuesto, Trasplantado.

En tan escaso medio tu abundancia,
en tan mezquino círculo:
en su materia blanca,
haces deiforme el trigo.

Noche de Ti, con mengua de tu bulto:
¡victoria de lo plano!
Dios, para nuestro uso,
por el polvo ilustrado.

Cereal geometría de la tierra,
la celeste substancia,
oculta su presencia
en una sombra blanca.

¿Cómo tienes?, bajeza de la espiga,
Mi No Sé Qué en tu sitio…
Enigma, enigma: ¡enigma!
descubierto, escondido.

—¡Oh sacerdote; danos, puro, Aquello,
favor de sí otorgado!
¿Guardas, fiel, el Secreto
que mantienen tus manos?

Miguel Hernández

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