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¿El secreto para limpiar la casa? Está en la Biblia…

CLEANING
Budimir Jevtic - Shutterstock
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Los “Proverbios” ofrecen mucha inspiración cuando se trata de limpieza y organización

Es difícil llevar a cabo la limpieza todos los días: limpiar los mismos platos, el mismo suelo, la misma ropa… día tras día… ¡Hay tantas otras cosas que preferiríamos estar haciendo!

Recientemente, mientras doblaba la misma camiseta que doblé hacía dos días, un versículo de la Biblia vino a mi mente:

Atenta a las actividades de su mundo, no es de aquellas que comen sin trabajo”.

Este versículo es del libro de los Proverbios 31, 27

En medio a mi reclamo mental, el versículo me ayudó a sentirme bendecida por tener la ropa de mi familia para arreglar, porque si no tuviera esa ropa, no tendría familia.

Si lees los 22 versículos de Proverbios 31, puedes pensar que nunca llegarás a ser esa mujer con tu agenda y tu vida agitada. La mujer de los Proverbios está descrita como “una bendición para los otros”, “llena de virtud”, “alegre”, “productiva” y “nunca pierde el tiempo que se le ha dado en esta tierra”. Cito sólo lo que me deja cansada.

Pero Proverbios 31 no debe ser interpretado como una descripción de trabajo para las mujeres, sino una fuente de sabiduría que contiene lecciones aún más relevantes para nuestros días.

Porque el mundo, nuestra cultura y la forma como compartimos el trabajo doméstico han cambiado mucho. Los hombres también participan de estas tediosas tareas del hogar. ¡Y los hijos, por qué no!

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Aún así, Proverbios 31 puede seguir siendo fuente de inspiración para organizar la casa con alegría.

Personalmente a la hora de ponerme con las tareas del hogar, estas tres cosas me ayudan mucho:

1 – Leer, cuidar, rezar

Leer un versículo de Proverbios 31, 10-31 antes de iniciar mi rutina diaria me ayuda a reflexionar sobre  a lo largo del día. Mientras me encargo de alguna tarea y respondo a las necesidades de mi familia. Así, mientras cuido de los que más me importante en esta vida aprovecho para rezar por ellos.

No pienso ya en el tiempo que invierto en cada tarea o recado, ni en la próxima cosa que tengo que hacer. De esta manera evito apresurarme para terminar cuanto antes.

San Benito dijo: “La ociosidad es enemiga del alma”. Eso no implica que no me permita ver la televisión de vez en cuando, pero quiero evitar que se convierta en un hábito que aumentará en mí la sensación de inutilidad. Intento mantener la mente limpia y la atención en la tarea que estoy haciendo en ese momento.

Mi recomendación personal es Proverbios 31, 25:

“Se viste de fuerza y dignidad, sonríe ante el día de mañana”

No me avergüenzo al decir que ese versículo me hizo sentir como una súper mujer. 

2 – Con música

Tú tienes canciones favoritas, ponlas para motivarte. Escuchar algunas de mis canciones favoritas de los años 80 y 90 me transporta en el tiempo y me da una sensación de completa felicidad que ni las tareas más pesadas me logran quitar.

3 – Poner atención a todos los objetos

Muchas veces descuidamos nuestras bendiciones – nuestra familia, nuestra casa. También descuidamos elementos que acumulan polvo y suciedad semana tras semana en un esfuerzo por concentrarnos en lo obvio, en lo básico. Da valor a los objetos que tienes en casa y cuida bien de ellos.

 

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