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Reclutan a desplazados venezolanos para criminalidad y servicios sexuales

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El crimen organizado fijó su atención en la nación sudamericana, por su mano de obra de fácil acceso y barata. Lo concluye InSight Crime, que investiga el lucrativo negocio en la frontera. Al drama se le suman el femicidio y la esclavitud sexual en diversos países, como Colombia, México y Perú

Decenas de miles huyen a diario de la crisis humanitaria de Venezuela buscando mejores condiciones de vida y salud, pero miles encuentran esclavitud y muerte. En Colombia, una parte es buscada por el crimen organizado para sus “trabajos de campo”. También para destinarla a “servicios sexuales” en lugares tan distantes como Nariño, en la frontera con Ecuador.

Lo confirma una nueva investigación publicada por la Fundación InSight Crime, que desarrolla estudios con la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales (FCPGRI) de la Universidad del Rosario, apoyado en un reconocido equipo multidisciplinario.

Tras advertir que muchos de los desposeídos criollos están siendo reclutados por el crimen organizado, la institución advierte en un apartado sobre el trayecto de la cocaína de Venezuela hasta el Caribe, que “hay indicios de la creciente participación de venezolanos en una amplia gama de actividades criminales”.

Los investigadores concluyen además que “la frontera colombo-venezolana es actualmente una de las regiones con mayor criminalidad” en toda América Latina, pues desde allí se generan “cientos de millones de dólares”, producto de “múltiples economías criminales” y la operación ilícita de varios grupos delictivos.

Ya en marzo, con base en la misma fuente, Aleteia publicaba que “en la actualidad el comercio de cocaína en Colombia está más boyante que nunca y la producción ha llegado a niveles récord”. Explicaba el trabajo periodístico que “las razones tienen que ver con el colapso de Venezuela y la criminalización del régimen chavista bajo la administración de Nicolás Maduro, que tiene enormes implicaciones para la dinámica criminal en Colombia”.

La situación es dramática y las cifras siguen en aumento. Lo revelado coincide con las denuncias del contundente informe: “Trata de personas, trabajo forzoso y esclavitud moderna”, que presentó en marzo de este año el Observatorio de Delito Organizado, con apoyo de la Embajada del Reino Unido en Venezuela.

En un lustro los casos se cuadriplicaron

El documento advierte que los casos reportados se cuadruplicaron, pasando de 50.000 en el año 2014 a casi 200 mil en 2018. Al respecto, la asociación civil Paz Activa señala que la esclavitud “se ha actualizado y reinventado a través de estructuras de la delincuencia organizada”.

Sostiene igualmente que de acuerdo con las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en la actualidad  existen al menos 40 millones de personas en situación de esclavitud moderna. De ese grupo, hay un porcentaje cada vez más alto de venezolanos.

No en vano, ya en 2016 el Índice de Esclavitud Global de la Walk Free Foundation denunciaba la presencia de Venezuela entre las primeros 20 naciones a escala mundial “que presenta mayor incidencia de esta problemática”. Hoy ocupa el puesto 18.

Esta misma semana, autoridades de Perú anunciaron el rescate de un grupo de  venezolanas que habían sido captadas por una red de trata de personas. La Fiscalía de ese país y la Policía en la ciudad de Tumbes, en frontera con Ecuador, salvaron a cuatro mujeres, según informó a medios locales el Ministerio Público.

Con 17 años, una de las damas ni siquiera alcanzaba la mayoría de edad. La “mayor” cuenta con apenas 19. Sus documentos estaban en poder de otro venezolano, quien les había ofrecido trabajo en una discoteca de Lima, la capital peruana.

Por el puesto fronterizo de Tumbes ingresan a Perú unos 3 mil venezolanos cada día, de acuerdo con el promedio ponderado del último semestre, que ya supera los 280 mil ingresos en ese período. Por tierras colombianas la situación es peor: con casi 40 mil entradas diarias y un crecimiento exponencial en los reclutamientos ilegales.

Obligadas a prostituirse en México

De acuerdo con Paz Activa y los indicadores publicados por el Observatorio de Delito Organizado y su monitor hemerográfico, desde Venezuela se están captando y extrayendo venezolanos y venezolanas “para ser explotados en otros países, especialmente con destino a Centroamérica, Asia y algunos países del antiguo bloque soviético, donde las redes de explotación y delito organizado están sumamente desarrolladas”.

Apenas estrenando el mes anunció la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México y la Policía Federal el rescate de 18 mujeres. 10 de las damas eran de Venezuela y permanecían en cautiverio obligadas a prostituirse tras ser ofrecidas por medio de un portal web.

Al hacer el reporte a la prensa local, las autoridades indicaron que “las bandas criminales aprovechan la vulnerabilidad familiar, económica y migratoria de las víctimas para involucrarlas en líos de drogas”, situación similar a la reportada por InSight Crime como uno de los motivos por los cuales buscan en Colombia “la mano de obra barata” venida de Venezuela.

La vulnerabilidad de las féminas es particularmente alta. Uno de los casos más sonados fue el del femicidio de Kenny Finol. La jovencita  de origen venezolano fue violada y asesinada en un municipio del estado de México en febrero. Presentaba claros signos de tortura. En su rostro rociaron ácido, posteriormente lo cubrieron con cinta.

Personal de Inteligencia de la Procuraduría local obtuvo fotografías en las que se ve a la muchacha con lo que parece un paquete de cocaína y rifles de asalto utilizados por la policía élite.

De acuerdo con las autoridades mexicanas, mujeres como ella fueron abusadas con estupefacientes y posteriormente utilizadas para ocultar y distribuir drogas. A otras “les prometieron seguridad y estabilidad financiera, pero acabaron explotadas laboralmente, “secuestradas o asesinadas”, reseña la prensa local.

Su caso se hizo especialmente mediático porque días antes de su muerte grabó un video en el que mostraba sus golpes y heridas. El Universal, que lo hizo público, indica que la dama sabía que la iban a asesinar, porque “había recibido amenazas” y había revelado “el nombre de su presunto asesino”.

La cuarta parte son niños

Desde 2017  se han registrado al menos cinco casos en México. En dos de ellos las víctimas fueron también venezolanas: Wendy Vaneska y Genésis Gibson. Pero además afecta a la población más vulnerable, pues de las 198.900 víctimas venezolanas en el mundo, el 70% lo constituyen mujeres y el 25% niños con edades comprendidas entre los 7 y 14 años de edad.

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