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ALCOHOL
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Alcoholismo: factores de riesgo y cómo detectarlo

El alcoholismo se refiere al consumo excesivo de alcohol, de forma prolongada y continúa en el tiempo, generando por tanto una dependencia a dicha sustancia. El alcoholismo se contempla como una enfermedad crónica, en la que el paciente no es capaz de controlar la ingesta de bebidas alcohólicas. Esta adicción afecta a la persona tanto en su salud física como psicológica, dañando sus relaciones sociales y/o familiares.

Los motivos de consumo de alcohol son variados en función de la finalidad de los consumos, pero la mayoría de personas que consumen bebidas alcohólicas plantean hacerlo para:

  • Sentirse aceptados por un grupo.
  • Buscar efectos de bienestar.
  • Divertirse.
  • Facilitar las relaciones sociales, para vencer la timidez.
  • Escaparse de los problemas.

Factores de riesgo relacionados con el alcoholismo

Existen factores que pueden favorecer que las personas lleguen a desarrollar una adicción al alcohol. Es necesario entender que estos factores no son determinantes por sí mismos de desarrollar la enfermedad, si no que influyen aumentando la posibilidad de abusar o depender de esta sustancia. Destacan como más importantes: 

  • Factores relacionados con la herencia: Se plantea una relación entre el riesgo de padecer problemas con el alcohol y tener antecedentes familiares con el alcoholismo, esto se apoyan en teorías de aprendizaje o educación. Estudios recientes apuntan a una hipótesis genética, plantean la presencia de determinados genes aumentan la posibilidad de desarrollar una adicción o abuso hacia el alcohol, aunque estos estudios aún están por verificar.
  • Factores relacionados con la edad de inicio: El riesgo de desarrollar tolerancia y una adicción al alcohol, en la edad adulta, aumenta cuando la edad en el inicio de consumo es menor.
  • Factores psicologicos: El riesgo es mayor en personas, que de forma regular, utilizan el alcohol para huir de emociones negativas como la ansiedad, soledad, o personas con baja estima personal. Encuentran en el alcohol efectos placenteros que mantienen este comportamiento agravándolo con el tiempo.
  • Factores sociales: problemas sociales como el desempleo, los conflictos en la pareja o familia, la presión entre los amigos, la facilidad de acceso del alcohol, pueden favorecer y mantener patrones de consumo que precipiten a la dependencia. Por otro lado, tanto el empleo del alcohol en acontecimientos de celebración como la tolerancia social ante el consumo abusivo del alcohol refuerzan y sirven de apoyo para el mantenimiento del consumo.

¿Cómo detectar un problema de alcoholismo? 

Los síntomas son posibles indicadores y no señales directas de la adicción, es decir, no porque observemos alguno de ellos de forma aislada debemos deducir que exista un problema de alcoholismo. Es necesario que se observen de forma continuada y conjunta varios signos para poder mantener nuestras sospechas.

Veamos algunos de los signos o señales más importantes:

  • Aumento del deseo de beber alcohol. Se emplea más tiempo en el consumo y en recuperarse de sus efectos.
  • Cambio en hábitos respecto al consumo. Bebe en solitario, generalmente ocultando su conducta a las personas que le rodean.
  • Falta de control en la ingesta de alcohol, tanto de la necesidad de beber, como del control de la cantidad de ingesta o de la suspensión del consumo.
  • Falta de interés: La persona muestra una falta de interés por todo aquello que no sea conseguir lo necesario para el consumo, todo lo que parecía motivarle antes, carece de importancia, llevando a desvincularle de las relaciones afectivas y de sus responsabilidades.
  • Aparición de tolerancia hacia la sustancia. Se refiere a que la persona necesita beber más cantidad de alcohol para alcanzar los mismos efectos.
  • Cambios significativos en el estilo de vida: en los ritmos del sueño y vigilia; cambio de horarios, de hábitos de comida…
  • Cambios en la forma de comunicarse caracterizados por un aumento de la agresividad, lo que trae repercusiones tanto en el entorno familiar como laboral.
  • Persistencia en el consumo a pesar de las consecuencias y repercusiones negativas en su salud y a nivel social.
  • Lagunas o lapsus de memoria.
  • Aparece el Síndrome de abstinencia cuando no se consume. este síndrome se caracteriza por un cuadro de malestar físico que se alivia con el consumo.
  • Deterioro del estado de salud: empeoramiento del estado de salud general, provocado por los hábitos de consumo y el estilo de vida.

Estas señales se perciben cuando el hábito de consumo ya existe, darse cuenta a tiempo ayuda para poder orientar al paciente hacia tratamiento. En otros artículos trataremos el tema de las consecuencias del alcoholismo y consejos para el tratamiento de este vicio tan nocivo en la vida del ser humano. 

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