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No importa con cuál fruta, todo sirve para lanzar “amor” a Maduro

MADURO
Shutterstock/Koroleva Katerina-Marcos Salgado
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Frutas, huevos y objetos contundentes han formado parte de los artículos lanzados contra el mandatario sudamericano. Aunque los niveles de hambre en la actualidad han conducido a hacer uso de ellas únicamente como alimentos

En esta ocasión fue una parchita (maracuyá), aunque en el pasado reciente han intentado –enviarle mensajes- con otras frutas y objetos. “Me mandaron una carta: una parchita. Aquí está el teléfono. Con mucho cuidado, ¡no me vayas a pegar por el coco (la cabeza)!”, dijo en reciente acto de campaña a las presidenciales anunciadas para el 20 de mayo.

Poco después, le siguieron lanzando objetos, aunque no precisamente tan sanos y jugosos como el primero: “Pueden ocasionar una lesión. ¿Quién fue? ¡Mucha conciencia!”, advirtió Nicolás Maduro.

Aunque su equipo se apresuró en esa ocasión a mostrar que se trataba de una mensaje en la fruta para pedir ayuda, el tiempo y la variedad de intentos demuestran que el envío fue un reclamo y no un “saludo de amor” o un pedido de ayuda.

También ese año hizo chiste con el hambre de los venezolanos, causando particular malestar en la mayoría de la población, cuando durante una alocución en su programa “En Contacto con Maduro”, dijo que compartiría un video de “agenda patria” y posteriormente preguntaría:

“¿Quién tiene Twitter aquí?”. Y recibió un largo: ¡Yoooo! Por parte de los asistentes. Posteriormente dijo: “¿Quién tiene Facebook?, ¿quién tiene Instagram? ¿Quién tiene Telagram?… ¿Quién tiene HambreGram?”. Tras solar una carcajada, exclamó: “¿Todos tienen HambreGram?”.

Mangos virtuales

No es la primera vez que ocurren estas expresiones. Ya en 2015 hasta una aplicación causó furor al dar la oportunidad “virtual” de lanzarle mangos al mandatario, calificado de “dictador” por el Gobierno de Estados Unidos.

La app fue creada por dos venezolanos que partieron hacia Argentina huyendo de la crisis humanitaria. Se trata de Gabriel Díaz y Fernando Malavé, quienes desarrollaron el juego que durante un tiempo generó diversión en distintos dispositivos móviles.

Ya en 2018, durante una sorpresiva transmisión por Facebook Live el mandatrio recibió múltiples expresiones, aunque no precisamente de cariño, mientras comía una mandarina: “¡Ojalá te atragantes con la mandarina!”, le comentó un usuario tras argumentar molesto: “El pueblo se muere de hambre y por falta de medicamentos”.

Además, durante esa transmisión -en la que estuvo acompañado por Cilia Flores- leyó: “¡Venezuela tiene hambre!”, lo que intentó matizar agregando: “…de justicia igualdad, antiimperialismo”.

Replicó otro usuario: “Mientras tú comes y te das buena vida, los niños mueren de desnutrición”, una de las graves situaciones que afronta la nación sudamericana. En ella diariamente un tercio de los infantes menores de 2 años de edad sufren daños irreversibles en su formación por este motivo, de acuerdo con informes de Cáritas a los que Aleteia ha tenido acceso.

La información coincide con los más recientes resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida del Venezolano, una compleja y detallada investigación desarrollada por docentes y especialistas de tres muy importantes casas de estudios superiores del país: la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y la Universidad Simón Bolívar (USB).

Menos talla y peso

La conclusión es simple, pero difícil de digerir: la crisis alimentaria en Venezuela tiene una dramática expresión en las tallas de los ciudadanos, especialmente en los niños cuyas vidas se desvanecen a un ritmo superior al de la hiperinflación que acaba el poco poder adquisitivo.

La desnutrición y el cambio en la talla, así como la involución en términos de crecimiento van de la mano con el incremento de los índices de pobreza y pobreza extrema, que según la misma fuente pasaron de: 23,6% a 61,2%; y de 48,4% a 87%, respectivamente, entre 2014 y 2017.

En la Venezuela de Nicolás Maduro, quien busca este 20 de mayo la reelección en unas elecciones calificadas de fraudulentas, más de un millón de los niños que superan los 3 años de edad se mantiene por fuera del sistema escolar, mientras que el 75% se ausenta debido a la ausencia del transporte público y a la precaria alimentación.

Con la inflación más alta del planeta, un proceso de reconversión monetario en ciernes, el salario más bajo de la región y el peor poder adquisitivo, una parte de los venezolanos sobrevive con las remesas que reciben de familiares y amigos; mientras cantidades ingentes continúan su éxodo –la mayor de las veces sin rumbo- hacia destinos donde al menos puedan garantizar la vida y tener acceso a la salud.

No en vano, en el primer trimestre del año se hicieron virales los videos en los que se observa a alguien “cazando” una paloma, o despiezando animales domésticos como perros, para su ingesta.

Huevos “muy caros”

Al mandatario le han lanzado también huevos. Aunque en la actualidad sería un gran lujo hacerlo, si se tiene en cuenta que el salario mínimo a duras penas alcanza para comprar un cartón.

El incidente más reciente data del año 2017, cuando se vio en la necesidad de retirarse bajo una literal lluvia de huevos durante un acto abierto al público en el estado de Bolívar, una entidad alguna vez chavista.

El acto, que era transmitido en cadena nacional de radio y televisión, fue interrumpido de forma abrupta cuando se observó, pese al plano abierto, como varios guardaespaldas intentaban atajar los objetos.

Tras la serie de memes que generó el hecho, algunos creativos del Táchira publicaron imágenes con ladrillos y bloques de concreto junto a sarcásticos mensajes como: “Este también es con amor”, lo que generó reacciones encontradas luego de hacerse virales los contenidos.

Clamor de la Iglesia

A finales de abril de este año, un editorial del diario El Nacional parafraseó a los obispos al recordar que “Venezuela padece la crisis más severa de toda su historia y que, en esas condiciones tan viles, llamar a la reelección del actual mandatario constituye no solo una provocación innecesaria, sino una demostración de cinismo político que raya en la burla y el desprecio”.

En la misma tónica y por distintas vías, la Iglesia católica también dejó claro que “con la fuerza de la fe y el empuje de la esperanza, es posible asumir valientes y decididas actitudes de solidaridad y darle un rumbo distinto a esta historia de muerte”.

No obstante, el papa Francisco clamó hace apenas unas semanas que Dios conceda la vía “justa, pacífica y humana para salir cuanto antes de la ‘crisis política y humanitaria’ que oprime” a los venezolanos; y pidió al mundo que “no falten la acogida y asistencia a cuantos entre sus hijos están obligados a abandonar su patria”.

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