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Las grandes potencias preocupadas por la decisión de Trump

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Rompe el pacto nuclear con Irán y vuelve a imponer sanciones a Irán

Donald Trump ha roto el pacto nuclear con Irán que firmaron las grandes potencias en 2015 (Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia, China y Estados Unidos). Romper el pacto supone de inmediato volver a imponer sanciones a Irán. La decisión de Trump ha sido acogida favorablemente por Israel y Arabia Saudí, enemiga esta de Irán por el control de la zona. Pero  ha sido acogida con mucha preocupación por las otras potencias, que ven peligrar la paz, y aumentar la proliferación nuclear en Oriente Medio.

No sabemos a dónde conducirá la decisión del presidente Trump. De momento Alemania, Francia y Gran Bretaña, se mantendrán dentro del pacto PIAC (Plan Integran de Acción Conjunta) como se le llama. Las tres potencias, especialmente Francia (el presidente Macron habló ayer hasta el último momento con Trump) no han conseguido doblegar la voluntad del presidente norteamericano. No han surtido a efecto las intenciones europeas de salvar el pacto nuclear con Irán mediante una renegociación del mismo. De este modo, Trump ha abierto una nueva brecha, y fuerte, con Europa, como ya la abrió al apoyar el Bréxit. Ahora Europa busca fórmulas para mantener vivo el PIAC.

El pacto de julio del 2015 significaba el fin de las armas atómicas en Oriente Medio, al menos por diez años. Trump y los halcones de la administración americana se han dejado influenciar por el presidente israelí, Benjamín Netanyahu, quien dijo que Irán no mantiene sus compromisos y presentó “pruebas” sobre un programa atómico iraní mantenido en secreto. Nadie lo creyó. El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) era el encargado de la verificación del cumplimiento del pacto en Irán y no había observado nada anormal.

Trump ha calificado como el “peor acuerdo del mundo” al pacto con Irán. Su gran enemigo, Barak Obama ha dicho que ha sido un error la decisión presidencial. Mientras tanto, se acerca el intento de acuerdo con Corea del Norte, y Trump ya ha enseñado los dientes. Irá a cara de perro a la reunión con Kim Jong-un.

El presidente de Irán, Hasam Rohani, por su parte, ha sido duro contra Estados Unidos y ha dicho de todas formas que continuará con el plan si los demás países respetan los intereses iraníes. El plan supuso el levantamiento de sanciones contra Irán, entre ellas la venta de petróleo. Si vuelve la situación anterior al 2015, Estados Unidos puede aplicar sanciones a los países que tengan abierto el comercio con Irán.

Al mismo tiempo, dentro de Irán los halcones pretenden derribar al gobierno de Rohani, en una avalancha de críticas por haber firmado un pacto con Estados Unidos, que luego Washington no cumplió. ¿Dónde está aquel antiguo aforismo diplomático “Pacta sunt servanda”?

Para el Partido Demócrata de Estados Unidos, la salida del plan nuclear de Irán supone “la pulverización la credibilidad de los Estados Unidos en el mundo. Este país, consideran muchos observadores, no puede firmar acuerdos que duren lo que dura un presidente en el cargo. Trump parece que se ha instalado en el poder diciendo: “Estados Unidos soy yo”, como dijo Luis XIV, el Rey Sol, de Francia: “El Estado soy yo”. La política de pactos no puede depender de quién es el inquilino de la Casa Blanca y no puede pasar, como ocurrió ayer, que el cumplimiento de cualquier pacto debe pasar por el visto bueno del Presidente. Grave error.

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