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6 películas para entender qué pasó, pasa y seguramente seguirá pasando en Afganistán

THE LAND OF THE ENLIGHTENED
Savage Film
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El estreno de 12 valientes engrandece el papel de Estados Unidos en el conflicto de Afganistán pero no aporta un solo apunte crítico sobre una guerra de la que todavía podemos contemplar sus desastroso resultados

La incursión en Afganistán fue la respuesta de Estados Unidos a los atentados del 11-S. 17 años después la herida sigue abierta en un país que continúa en estado catatónico. Estados Unidos contribuyó antes, durante y después del 11-S a su actual y desastrosa situación y el cine ha dado buena prueba de ello. Y además lo ha hecho con métodos sumamente cuestionables cuando no directamente reprobables y el cine, el medio más complaciente, el mismísimo Hollywood sí, no ha dudado en ponerlo en evidencia.

1. Taxi al lado oscuro (Alex Gibney, 2007)

Inquietante aproximación a las dudosas técnicas empleadas por el ejército americano en Afganistán, Irak y Guantánamo. El film es un documental que utiliza a un taxista afgano como un hilo para explicar cómo se las gastaban los americanos en tierra hostil. Aunque a veces es duro, no tiene desperdicio. Se llevó el oscar al mejor documental y media docena de premios más pero casi nadie a oído hablar de él.

2. The Land of the Enlightened (Pieter-Jan De Pue, 2016)

Otro documental pero este, realmente truculento, no tanto en lo visual, como en lo moral. El film belga nos cuenta la historia de niños afganos que se ganan la vida desenterrando viejas minas soviéticas al tiempo que venden explosivos a otros niños que trabajan en una mina de lapislázuli y todo esto, en plena invasión americana. Ni que decir tiene que la presencia estadounidense resulta incómoda y en gran medida condiciona todo lo que ahí ocurre.

3. Una guerra (Thomas Lindholm, 2015)

Primera obra de ficción de la lista. El film del sueco Tobias Lindholm fue nominado al Oscar a la mejor película de habla no inglesa pero quizá Hollywood no estaba preparado para tanta artillería moral. La película abarca tres guerras distintas, entre ellas la de Afganistán, pero propone la mejor y más amplia amalgama de dilemas morales que puedan encontrar en todas las películas aquí expuesta. Se trata de una propuesta antibelicista que juega con el deber militar, la responsabilidad ante unos hombres al mando, los civiles afganos y el mero deseo de volver a casa con la familia. Especial.

4. La guerra de Charlie Wilson (Mike Nichols, 2007)

Imprescindible para comprender cómo hemos llegado hasta aquí. El film relata por qué Estados Unidos entró en Afganistán a pelearse con los rusos que la habían invadido en plena Guerra Fría. Estaba en juego un país demasiado grande y con demasiadas fronteras estratégicas entre Oriente Medio y Asia. El problema vino cuando los americanos se fueron del país una vez ayudaron a echar a los rusos, dejando un pueblo desolado y lo que es peor, armado. Protagonizada por Tom Hanks y Juliar Roberts el film es en esencia una sátira política muy bien contada y que invita a la reflexión.

5. Máquina de guerra (David Michôd, 2017)

https://www.youtube.com/watch?v=49cNgjBamMc

La guerra de Afganistán, como todas las guerras, está plagada de rencillas y huidizas estratagemas políticas. Cuando Barak Obama llegó al poder lo primero que hizo fue relevar al general al mando de Afganistán y colocar a otro militar de confianza para que pusiera fin al asunto aunque eso sí, con menos hombres y menos medios. La película de Michôd retrata este proceso a modo de sátira bélica poniendo a Brad Pitt en el papel del general McChrystal el general real que tuvo que hacer encaje de bolillos para finalmente salir por la puerta de atrás con el rabo entre las piernas. Un ejemplo perfecto de hasta qué punto la guerra es política.

6. Rock the Kasbah (Barry Levinson, 2015)

Estamos, digámoslo desde el principio, ante una película desigual y desequilibrada. Pese a todo, es una aproximación, como mínimo curiosa al choque cultural que supone tratar de invadir y restaurar un país culturalmente tan diferente a Estados Unidos como Afganistán. Bill Murray interpreta a un manager musical que en el país asiático se queda tirado sin dinero, ni pasaporte. Mientras hace por salir de Afganistán conoce a una joven con una voz absolutamente portentosa a la que anima y apoya para presentarse en un programa de talentos en Kabul. Lo dicho. Curiosa.

7. Rambo III (Peter MacDonald, 1988)

A modo de tragicómica guinda final, desde que comenzó la guerra de Afganistán siempre me ha gustado recordar que en su día Rambo, ayudó a los “malos”. El demencial film de MacDonald nos lleva al Afganistán previo a la guerra con Estados Unidos (el mismo que el de La guerra de Charlie Wilson) en el que los villanos no eran los talibanes sino los rusos. Obviamente, Rambo no podía faltar ahí. La cuestión es que los pobres y desalmados afganos junto a los que lucha nuestro héroe son los mismos que Estados Unidos abandonó a su suerte armados y en medio de un estado fallido. Los mismos que se radicalizaron y con los años se convirtieron en Al Qaeda, en suma también, los mismos que provocaron el 11-S. El hilo no es tan claro ni tan limpio pero hay una conexión más que evidente entre una cosa y otra.

 

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