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Colombia celebra este jueves su primer Día Nacional por la Reconciliación

RECONCILIATION
Marko Vombergar-ALETEIA
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El objetivo es recordar los mensajes de concordia expresados por el papa Francisco durante su reciente gira por el país

Todas las parroquias colombianas celebran este jueves 3 de mayo el primer Día Nacional de la Reconciliación, una jornada con la cual se pretende que los fieles eleven plegarias por la paz y recuerden el mensaje de concordia expuesto por el papa Francisco durante su visita al país en septiembre de 2018.

Elkin Fernando Álvarez Botero, obispo auxiliar de Medellín y Secretario General de la Conferencia Episcopal, explicó que este evento fue acordado por los obispos en noviembre de 2017 para impulsar entre los colombianos el deseo de «ser constructores de reconciliación y paz, allí donde tanto mal han causado los odios y resentimientos». Según el obispo, se escogió el 3 de mayo como Día de la Reconciliación porque en esta fecha el mundo católico celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

En su convocatoria los prelados invitaron a los sacerdotes y a la comunidad para que a través de la oración, la reflexión y el encuentro, «los colombianos propicien experiencias de amor y misericordia del Dios Padre que nos reconcilia con él mismo, los hermanos, la naturaleza y con nosotros mismos» y se conviertan en protagonistas creíbles de los procesos para construir la paz.

De igual manera, solicitaron que en las ceremonias y encuentros de este jueves se recuerden dos momentos claves de la visita del Papa a Villavicencio el pasado 8 de septiembre de 2017. El primero, la oración pronunciada frente al Cristo Negro de Bojayá y el segundo, este vehemente llamado al entendimiento entre colombianos: «No tengan miedo a pedir y ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas».

Para la jornada el episcopado también dispuso a través de su página web una serie de herramientas dirigidas a facilitar la conmemoración. Entre otros insumos, suministró la antiquísima oración conocida como los ‘mil Jesús’ (que consiste en invocar mil veces el nombre de Jesucristo para sacar de las casas las huestes del mal) la homilía de la reconciliación pronunciada por Francisco en el Parque Catama ―en donde beatificó a los mártires Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y Pedro María Ramírez Ramos― y las palabras dirigidas por él a las víctimas del conflicto colombiano.

Por último, monseñor Álvarez Botero planteó cuatro claves que pidió tener en cuenta para lograr una plena reconciliación:

 

  1. Necesidad de reconciliación (con Dios, los hermanos, la persona misma y la naturaleza).

 

  1. No cansarse de orar por la reconciliación (pedir la reconciliación y la paz como dones otorgados por Jesucristo).

 

  1. Compromiso serio de reconciliación (erradicar todo aquello que divide, separa y conduce a la violencia y la muerte).

 

  1. Cultivar, cuidar y promover los valores que ayudan a la reconciliación (diálogo, compartir, solidaridad, comprensión, paciencia y caridad).

 

La tradición de la Santa Cruz

La conmemoración puesta en marcha por la Conferencia Episcopal a partir de este año, coincide con una tradición arraigada en familias de varias regiones colombianas que cada 3 de mayo ubican fuera de sus casas una gran cruz a la que suelen adornar con velas o lámparas. En otros lugares del país también es común la organización de pequeñas procesiones que recorren barrios o sectores urbanos con cruces artesanales y velas encendidas. En el Huila, una región ubicada al sur del país, además de las oraciones tradicionales y del rezo del rosario ante iluminadas cruces de madera, se ofrece a los asistente el guarruz, una ancestral bebida elaborada con maíz, azúcar, limones y clavos de olor.

También es usual en algunos departamentos la visita a lugares emblemáticas en los cuales se han puesto cruces desde tiempos remotos. Uno de ellos es el cerro de la Tres Cruces, en Cali, al occidente del país, a donde los fieles acostumbran a ir en romerías familiares. Esta misma tradición es conocida por habitantes de Cartagena, en la costa Caribe, que también pagan sus promesas ascendiendo al cerro de La Popa, uno de los atractivos turísticos de la ciudad. De igual manera, en Cúcuta, en la frontera con Venezuela, son numerosos los devotos que heredaron la costumbre de ir al cerro de Jesús Nazareno para pagar o pedir favores.

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