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Incendio en Brasil: El refugiado que huyó con su mujer, su hijo y una Biblia

FIREMEN
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La tragedia ocurrida en un edificio de San Pablo dejó al menos un muerto, más de 40 desaparecidos y varios heridos

“Me desperté con gente gritando, agarré a mi hijo, a mi esposa y corrí por la escalera”, expresó el congoleño Lusangu Kibanda, una de las víctimas del incendio de grandes proporciones que afectó a un edificio de la ciudad brasileña de San Pablo este martes 1 de mayo –Día de los Trabajadores-  y que dejó un saldo de un muerto, varios heridos, además de decenas de desaparecidos (más de 40 se indicaba este miércoles).

El testimonio de este refugiado congoleño en Brasil, quien además de su familia solo pudo rescatar algunos documentos y una Biblia, fue recogido por el diario Folha de San Pablo y da cuenta de la compleja situación de varios ocupantes que habitaban de manera irregular un edificio de más de 20 pisos.

 

COLLAPSE
Rovena Rosa-Agência Brasil-CC

 

Efectivamente, según trascendió, en el lugar vivían varias familias sin un techo regular y en condiciones de precariedad, en su mayoría extranjeras.

 

https://youtu.be/VjTkW-Waimc

 

La estructura –que pertenecía a la Policía Federal- se terminó derrumbando, pero las tareas de rescate no pararon y con el correr de las horas se confirmó la muerte de una sola persona, además de algunos desparecidos y heridos.  También se quemó un un templo de la iglesia evangélica luterana, que se vio afectado en casi su totalidad.

 

https://twitter.com/oantoniojr/status/991213588756025346

 

Pero no es la primera vez Lusangu, de 46 años, “debe tomar sus cosas de forma repentina y huir”. Ya le ha sucedido mientras vivía en su país de origen, el Congo, hace unos años. En ese país era perseguido por estar afiliado a un partido de oposición al gobierno de Joseph Kabila y por sus creencias, en este caso evangélicas, consigna Folha.

Desde ahí logró huir a Angola, y luego de otra persecución contra él y su novia, un amigo logró conseguirles un pasaje para huir a América Latina. En primera instancia pasaron por Montevideo, Uruguay, y luego llegaron a San Pablo con la esperanza de darle respiro a sus vidas.

El caso de este derrumbe en Brasil pone sobre la mesa la situación de varias familias que tienen que vivir en condiciones de vulnerabilidad por la falta de una vivienda digna, pero también de las dificultades para muchas personas que llegan al país con las manos vacías.

 

COLLAPSE
Rovena Rosa-Agência Brasil-CC

 

Para Lusangu, igual que cuando llegó a Brasil, este caso representa un volver a empezar (refugiado y sin techo), pero también de agradecimiento a Dios por no estar solo, pues sigue con vida junto a su mujer y su hijo, además de haber podido rescatar una Biblia, algo que también le servirá para seguir fortaleciendo su espíritu en momentos de tanta necesidad.

Recemos por las víctimas de este siniestro, las personas que aún permanecen desaparecidas y quienes tienen que dejar sus países en busca de un futuro mejor.

 

Con información en base a Folha de S. Paulo

 

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