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La prostitución infantil en Sierra Leona está muy ligada al primer mundo

JORGE CRISAFULLI
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Denuncias y descubrimientos de un misionero en una barriada de Freetown

Sierra Leona fue descubierta por los portugueses en el siglo XVI. Playas paradisíacas, nemorosa selva, minas de coltán, de oro y diamantes, muchos diamantes.

Sin embargo, lo negativo ha velado el cuadro. La resaca de la colonización y la descolonización, una guerra civil de 11 años de duración, la epidemia de ébola en 2014-2015, los frecuentes desastres naturales, han convertido ciertas zonas de Freetown, su capital, en un escenario dantesco, inundado de miseria material y espiritual.

El escenario de nuestro relato está en los “slums”, anglicismo que sirve para denominar lo que en Argentina se llaman villas miserias o en Brasil favelas.

Estas barriadas marginales están construidas en laderas terrosas de gran desnivel que desembocan en verdaderos basurales flotantes, en orillas infectas. Una estirada lengua hecha de deshechos y de plásticos desciende de la colinas, señalando el lecho de las torrenteras que surgen con las tormentas arrasando las chabolas y todo lo que encuentran a su paso.

En mitad de ese hormiguero humano con una altísima concentración de sufrimiento trabajan Father George y la ONG Don Bosco Fambul -la familia de Don Bosco.

JORGE CRISAFULLI
Facebook Jorge Mario Crisafulli

Jorge Crisafulli es un salesiano que ya ha misionado en Nigeria, Liberia, Ghana y cuyo último destino está en Sierra Leona. Desde que llegó a África desde su Argentina natal, hace 23 años, es un enamorado de este continente.

Al llegar le impactó fue la cantidad de jóvenes y los pocos ancianos que había – “África es el futuro”, me dice”. Poco a poco se fue dando cuenta de que, pese a que era él quien iba a enseñar y evangelizar, “es la gente quien te enseña y te evangeliza. Me impresionó mucho su amor a la vida, su deseo de tener hijos, la importancia que le dan a la familia, el respeto que tienen por los ancianos, …”.

Se concibe a sí mismo y a sus colegas como a una extensión de la vida de Don Bosco en la tierra. Cuando habla de su comunidad salesiana y de los 25 trabajadores sociales que trabajan en ella, usa la tercera persona del singular: Don Bosco hace esto, Don Bosco hace aquello.

Quizás es por eso que siguen cuidando niños en situación marginal o de riesgo y de dándoles educación o capacitándolos laboralmente. Empezaron con los niños-soldado, pero cuando terminó la guerra fueron apareciendo nuevas necesidades, y las han ido afrontando.

El último de sus proyectos se llama Girls Shelter Plus y se presenta en el reciente documental de título Love (2018), que no deja indiferente.

Este refugio temporario de los salesianos se ha convertido ya en un hogar para 146 chicas en una situación de prostitución.

Es una respuesta imaginativa -de ese “amor concreto” que el Papa tanto le reconoce al santo de Turín y a sus herederos- a un problema que este sacerdote y sus compañeros se encontraron en la calle, mientras hacían una encuesta para conocer el
impacto del ébola en Sierra Leona: gran cantidad de chicas entre 9 y 17 años se prostituían para sobrevivir. Esa misma “noche lluviosa invité a 7 de ellas a que viniesen a nuestra casa”.

Les dijo: “no saben ustedes. a lo que se están enfrentando aquí, las situaciones de peligro en las que están. ¿Por qué no vienen ustedes a nuestra casa, las llevo al hospital, les hacemos un chequeo médico y si tienen alguna enfermedad les pagamos el tratamiento?”.

Pensó que no iba a ir ninguna de ellas, pero al día siguiente llegaron 6. “Les puse un plato de arroz. Lo devoraron. Y les di unos ositos de peluche”.

Ese, dice, fue el momento de “mi conversión mental y pastoral, porque me di cuenta de que estábamos haciendo muchísimas
cosas por los menores, pero nos habíamos olvidado de las más vulnerables entre los vulnerables: las niñas. Ellas sufren todo tipo de violencia, sexual, emocional, física, etc.”.

JORGE CRISAFULLI
misionessalesianas.org

Desde entonces salen diariamente a buscarlas en su autobús, el “Don Bosco on wheels”, donde les ofrecen hacerles in situ los test del VIH, la hepatitis B, la malaria y el de embarazo.

Si acceden a irse con ellos, las llevan al hospital, donde les hacen un chequeo más pormenorizado, en el que ya aparecen muchas otras infecciones de transmisión sexual como la gonorrea, la sífilis o la hepatitis C, además de la tuberculosis.

Muchos africanos tienen la creencia de que practicar sexo con una niña puede curar el SIDA. Por eso muchos de sus clientes no quieren usar protección. Lo cual hace que los datos de Don Bosco Fambul en cuanto a los resultados de los test de las chicas sea descorazonadora: el 100 % padece alguna enfermedad de transmisión sexual, el 12% son seropositivas.

Nos explica el caso de Musu, una chica de 16 años que encontraron sollozando bajo una mesa del arrabal. Tenía fiebre. Cuando la recogieron del suelo se dieron cuenta de que protegía a un bebé de 3 semanas con su cuerpo. Lo tenía en brazos. Estaba muy quieto.

El padre Jorge se fue con el crío a un hospital de neonatos mientras a la madre la curaban en uno convencional. La criatura estaba deshidratada, tenía tuberculosis y dio positivo en el test del VIH. Si no hubiese recibido atención urgente hubiese muerto en horas.

La madre, enferma y sin leche, llevaba 5 días no pudiéndole dar de comer más que gotitas de agua. Días después, la chica se recuperó y el padre Jorge fue a verla. Se puso contenta cuando supo que el bebé estaba fuera de peligro.

El sacerdote le explicó también una anécdota curiosa. Cuando llegó con el recién nacido al hospital le preguntaron el nombre y él no lo sabía, así que había dicho el primero que se le había ocurrido: Johnny Bosco.

La madre le dijo que el niño no tenía nombre todavía, pero que prefería ponerle Father George. Luego de hablarlo la convenció de que le dejase el primero.

Johnny Bosco ha empezado ya a caminar en el Girls Shelter Plus. “Es la estrella del lugar y estamos esperando a ver si en el próximo test ha revertido el VIH y da negativo”.

Ante estas historias, sorprende la alegría, afabilidad y dinamismo de este sacerdote. Es un maestro que aprende de sus alumnas: “Estando con ellas uno se da cuenta de que no importa por lo que hayas pasado: mientras haya vida y capacidad de soñar, se puede salir adelante. Tras entender esto ya no me bajonea nada. Estoy pasando los mejores años de mi vida”.

JORGE CRISAFULLI
misionessalesianas.org

Me cuenta que su vocación como misioneros es la de todo el dolor y sufrimiento que pueda, y ofrecérselo a Jesús, para que él lo convierta en amor.

Si realmente así consigues la felicidad –pienso-, los slums de Freetown son a buen seguro anticipos del paraíso.

Él parece leerme el pensamiento y afirma: “si realmente quieres la felicidad, busca la felicidad de los demás”.

El padre Jorge está presentando el documental Love por toda España. Ha estado también en el Parlamento Europeo, en Naciones Unidas y muchos otros sitios.

No se cansa de denunciar esta horrible realidad de la prostitución infantil que, insiste, “no es solo una lacra de Sierra Leona”, sino que está muy ligada al primer mundo, a la inmigración ilegal y a las mafias.

© La Verdad de España

En este hombre se adivina claramente esa “sana y permanente satisfacción” de la que habla el Papa en el n.99 de la recentísima Gaudete et exultate: “Aunque aliviar a una sola persona ya justificaría todos nuestros esfuerzos, eso no nos basta. (…) No se trata solo de realizar algunas buenas obras sino de buscar un cambio social”.

Quiere cambiar el mundo y nos pide que le ayudemos ayudando a las Misiones Salesianas.

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