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Venezuela también exporta enfermedades que matan niños y estaban erradicadas

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América, declarada oficialmente libre de sarampión en 2016, es hoy –gracias a Venezuela- el principal exportador de esa plaga. Aunque se combate con una vacuna, es actualmente una de las principales causas de muerte en niños pequeños en todo el planeta

No sólo el hambre y la desnutrición apagan las vidas de infantes en Venezuela. La falta de vacunas condujo a la reaparición de males erradicados. Hoy se convirtieron en problema internacional debido a los miles que en masa huyen de la compleja situación socioeconómica.

Un nuevo brote de sarampión afecta Venezuela, donde el gobierno de Nicolás Maduro –tras negar reiteradamente la existencia de una crisis humanitaria- anunció un plan nacional de vacunas que deja vulnerable al 89% de su población.

Y es que el 72% de los casos en América están concentrados en las fronteras de la nación sudamericana, que sigue exportando el problema a niños de Ecuador, Brasil y Colombia, de acuerdo con los reportes de las autoridades sanitarias de esos países.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2017, cuatro naciones de la región de las Américas notificaron casos confirmados: Argentina (3), Canadá (45), Estados Unidos (120) y Venezuela (727). En los primeros meses de 2018 son 9 los países que han notificado casos: Antigua y Barbuda (1), Brasil (14), Canadá (4), Colombia (1), Estados Unidos (13), Guatemala (1), México (4), Perú (2) y Venezuela (159).

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que todos los casos confirmados “se reportaron en ciudadanos venezolanos, no vacunados, cuyas edades oscilan entre los 9 meses y los 18 años de edad».

Más de 8.000 casos en un semestre

En Colombia, en la semana epidemiológica once de 2018, se notificó un caso de sarampión que corresponde a un niño de 14 meses de edad, hospitalizado, “de nacionalidad venezolana y procedente de la ciudad de Caracas”.

En tierras venezolanas, sólo entre la semana 26 de 2017 y la semana 7 de 2018 se confirmaron 8.861 casos de sarampión (666 por laboratorio y 220 por nexo epidemiológico), incluidas dos defunciones.

La mayor parte está en la región de Oriente. Ocho de cada diez ocurrieron en el estado Bolívar, que además es endémico para la malaria (también llamada paludismo), otra de las plagas que –junto al hambre y la desnutrición- arrebata vidas humanas bajo el gobierno de Nicolás Maduro.

Aunque también se notificaron casos en los estados Apure, Anzoátegui, Delta Amacuro, Distrito Capital, Miranda, Monagas, Vargas y Zulia. No en vano, la embajada de Estados Unidos emitió esta semana alerta epidemiológica para advertir sobre el resurgimiento de la enfermedad.

La OPS –dependiente de la OMS- denuncia en su informe que la diseminación del virus “hacia otras áreas geográficas se explica, entre otros factores, por el elevado movimiento migratorio de la población”.

 Los más afectados son niños y jóvenes

“La mayor tasa de incidencia de casos confirmados se observa en los menores de 5 años, seguido del grupo de 6 a 15 años”. Y aunque se dispone en el mundo de una vacuna segura y eficaz para prevenirlo, el sarampión es una de las principales causas de muerte entre niños pequeños.

En ello actualmente “compite” con la desnutrición aguda, cuya prevalencia ya afecta en Venezuela al 30% de los infantes menores de 2 años de edad. Los reportes oficiales de Cáritas, la red social de la Iglesia Católica, dejaron de publicarse cuando la cifra se ubicó en 16%, pero Aleteia ha podido constatar el grave empeoramiento de la crisis.

La vacunación redujo la mortalidad mundial por sarampión en un 84% entre 2000 y 2016. Sin embargo, en la nación sudamericana la aplicación de las vacunas prácticamente desapareció hasta que se relanzó en fechas recientes, con una cantidad particularmente deficitaria de dosis.

Especialista en el tema, el doctor Jaime Lorenzo -director ejecutivo de Médicos Unidos de Venezuela– dijo en conversación con Aleteia que nueve de cada diez venezolanos susceptibles “no estarán cubiertas” por la anunciada Campaña Nacional de Vacunación que adelanta el gobierno.

Recordó que de acuerdo con información local aportada por la médico Delián Feo, vocera del movimiento de galenos en el estado Aragua, la crisis epidemiológica es “alarmante” ante los brotes no sólo de sarampión sino también de difteria presentes en el país, y dijo que se siguen “exportando casos a naciones vecinas”, lo que permite catalogarlo de “epidemia”.

Mientras el gobierno de Nicolás Maduro anuncia unas 3.5 millones de vacunas de difteria-tétanos para personas entre 19 y 39 años, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) hay 17.3 millones de venezolanos con esas edades. El 80% de ellos quedará sin ser vacunado.

En el caso de la vacuna bivalente viral, utilizada contra sarampión y rubeóla, el ministerio de Salud anuncia 4.1 millones de dosis para personas entre 6 meses y 15 años, pero de acuerdo con el INE hay 8.7 millones de venezolanos en esas edades, lo que implica que únicamente se tiene previsto vacunar, en el mejor de los casos, al 47% de los susceptibles.

89.000 muertes en el mundo

La OMS estima que entre los años 2000 y 2016, la vacunación evitó unos 20,4 millones de muertes, lo que la convierte en una de las mejores inversiones en salud pública. Sin embargo, justo en 2016 hubo al menos 89 mil 780 muertes registradas por sarampión en todo el mundo.

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y grave causada por un virus. Antes de que la vacuna se introdujera en 1963, cada trienio se registraban importantes epidemias que llegaron a causar más de 2 millones y medio de muertes al año, detalla el organismo.

Aún hoy, sigue siendo una de las principales causas de muerte a escala mundial en niños pequeños, a pesar de que existe una vacuna segura y eficaz. Y es que a diferencia de otras enfermedades, el sarampión puede traer serias complicaciones, como la neumonía o la encefalitis.

La gran paradoja es que en septiembre de 2016, una declaración oficial de la OPS / OMS estableció al sarampión como “oficialmente erradicado del continente”. América, publicaron en esa ocasión, fue la “primera región del planeta libre de esa enfermedad altamente contagiosa”.

Pocos meses después, Venezuela la convertiría de nuevo en líder de un peligro para el mundo poniendo en riesgo las vidas de miles de niños dentro y fuera de sus fronteras.

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