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Alerta por la excesiva deuda de los países, la más alta desde la II GM

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© IsaacMao
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) pide que se rebaje el déficit y la deuda, especialmente en Estados Unidos y también en China

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido a todos los países del mundo que controlen su deuda, tanto pública como privada, debido a que esta se encuentra en un volumen histórico, hasta el punto que está al 225 por 100 del PIB mundial que asciende a 164 billones de dólares. Tanto la deuda pública (la deuda de los estados y administraciones públicas) como la privada (deuda de las empresas y familias) subió demasiado en los últimos 10 años. Este endeudamiento empieza a ser insostenible.

Este toque de atención a todos los países del mundo está contenido en el informe “Monitor Fiscal” de abril de 2018 del Fondo Monetario Internacional, presentado por el portugués Vitor Gaspar en la reunión del FMI de este trimestre en Washington. La deuda pública representa un 37 por 100 de la deuda total y la privada un 63 por 100.

El informe contiene recetas de cómo los países deberían reducir su déficit y su deuda. En realidad, el país más desequilibrante es Estados Unidos, debido a su nuevo código tributario y al acuerdo presupuestario de dos años. Estas medidas suponen que el déficit de los Estados Unidos en tres años será de un billón de dólares, lo que representa un 5 por 100 de su PIB. Esto comportará que los Estados Unidos habrán incrementado su deuda hasta el 117 por 100 del PIB en 2023.

Todos los países desarrollados han activado políticas para la reducción del déficit y en consecuencia de la deuda, salvo, como hemos dicho, los Estados Unidos. China también va disparada en la deuda, pues en los últimos 10 años ha contribuido en un 43 por 100 al incremento de la deuda mundial.

La deuda mundial hoy ha alcanzado el volumen máximo desde la II Guerra Mundial. En los últimos 60 años el porcentaje de deuda sobre el PIB era debido al déficit de los países desarrollados, pero a partir de 1990 la deuda ha aumentado en los países emergentes, que se han endeudado más que los otros. En Europa ahora existe un control de la deuda, que de continuar así no suponen un riesgo para el endeudamiento mundial.

Esta subida de la deuda puede abocar a otra crisis financiera mundial, si los países mantienen una economía expansiva alimentada por más ayudas fiscales, y por eso más tarde o más temprano volveremos a la crisis. Los países con una deuda pública elevada son más vulnerables a las condiciones de financiación de su deuda. Es lógico: los más endeudados pagan más intereses por la deuda y tienen menos margen de maniobra sobre la deuda y si los intereses suben deberán pagar más por este concepto.

El Fondo Monetario Internacional considera que se asiste a crecimiento sosegado en muchos países, y por esto no necesitan apoyar este crecimiento con estímulos fiscales: es el momento de gastar energías en disminuir los déficits y las deudas.

En cuanto a políticas fiscales a seguir, el FMI aconseja mantener las políticas actuales de los países más desarrollados orientadas a rebajar el endeudamiento. Sin embargo, en los países con bajo ingreso fiscal aconseja incrementar su presión fiscal para financiar los servicios que tienen, como la salud, la educación y las infraestructuras.

Los países que en el próximo quinquenio prevén reducir su endeudamiento son, por este orden: Chipre, Grecia (muy endeudados), Alemania, Portugal, Islandia, Irlanda, Italia, Canadá, Austria, Holanda, Malta, Suecia y Australia.

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