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Tenemos una hija gracias a la Naprotecnología

FERTILITY
Ekaterina Shamrai - Shutterstock
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La Naprotecnología nos ayudó a superar nuestro problema de infertilidad

Somos JuanFran y Sara y tenemos una hija gracias a la Naprotecnología.

Después de tres años y medio de relación y faltando unos meses para nuestra boda, nos inscribimos en un curso de métodos naturales de reconocimiento de la fertilidad (MNRF) impartido desde la Fundación COF de la Diócesis de Toledo. Una de las monitoras es amiga nuestra y nos animó a realizarlo.

El curso duró de noviembre de 2015 a marzo de 2016 y en él nos enseñaron los métodos Billing y Sintotérmico.

Yo llevaba 8 años utilizando un anovulatorio hormonal para controlar mis fuertes sangrados menstruales, el acné… y debido a mis ciclos largos e irregulares.

Mi ginecóloga me explicó en su día que era lo mejor para mí. Nunca me dijo que tuviera ningún problema para quedarme embarazada, sólo unos ovarios un poco “vagos”.

Al principio noté mucha mejoría, pero últimamente no me sentía bien. Mi piel estaba muy sensible, me había salido vello en la cara, y el inicio del curso de métodos naturales, fue el empujoncito que necesitaba para dejarlo.

La primera gráfica que presentamos a las monitoras era un caos y no se había producido ovulación en ese ciclo. No pasaba nada, era normal después de tanto tiempo con hormonas. Pero pasaban los meses y la cosa no mejoraba, más bien al contrario.

Decidieron recetar Ovusitol. Y así continuamos meses y meses sin que hubiera un sólo ciclo donde se produjera una ovulación.

En septiembre de 2016, después de la boda, las monitoras nos anunciaron que iban a empezar a trabajar con una ginecóloga de Zaragoza que utilizaba una técnica novedosa, la Naprotecnología.

Después de valorar mis gráficas e informes ginecológicos, la Dra. M.V. Mena explicó que había que acortar mi ciclo mediante el uso de progesterona, según su experiencia era un caso de Síndrome de ovario poliquístico (SOP).

Si ovulaba, debía realizar análisis de Estradiol y Progesterona, pero ese momento seguía sin llegar.

En noviembre de 2016, debido a un problema de salud, tuvimos que dejar el tratamiento y esperar hasta enero de 2017 para empezar de cero. Pero no perdíamos la esperanza.

En estos meses ya habíamos podido comprobar la profesionalidad de la Dra Mena y confiábamos en ella, a pesar de lo extraño que resultaba el tratamiento a nuestra familia y amigos.

En febrero fuimos a Fátima, con motivo del centenario de las apariciones. Durante la vigilia, nuestra amiga y monitora del curso, me animó a pedir a la Virgen por mi fertilidad. Le ofrecí rezar todos los días el Santo Rosario y ofrecí al Señor ese hijo para su servicio y Gloria.

En marzo, la Dra. Mena me pidió que me realizara una curva de glucosa y otra de insulina. Las curvas estaban dentro de la normalidad, pero ella insistía en que ahí estaba la clave de mi problema.

Añadió a mi tratamiento Hidroferol y una dieta baja en Índices glucémicos.
Días después, al comprobar en una de las analíticas que mis niveles de histamina eran altos, añadimos también una dieta baja en  histamina y dos nuevos medicamentos. Fueron días duros, pero nuestra confianza en la Doctora y en la Naprotecnología cada vez eran mayores.

Yo seguía con progesterona para forzar a tener ciclos de no más de 30 días.

El domingo 9 de abril, Domingo de Ramos, decidimos hacer un test de embarazo. Tenía un retraso de un par de días y estaba un poco mareada. No teníamos muchas esperanzas en que estuviera embarazada, pero si lo estaba debía dejar la medicación cuanto antes.

Y fue ¡¡¡¡¡¡POSITIVO!!!!!! Ese ciclo había ovulado tras 14 meses de registros insatisfactorios, pero la progesterona había “ocultado” la subida de temperatura.

Inmediatamente llamamos a las monitoras y a la Doctora. Teníamos miedo. Sabíamos que mi cuerpo aún no estaba preparado. Era demasiado pronto y sería complicado sacar ese embarazo adelante.

Debemos decir que a pesar de ella estar en Zaragoza y nosotros en Toledo y a no conocernos personalmente aún a día de hoy, la Dra. Mena siempre se ha mostrado de lo más cercana y amable con nosotros y nos ha dedicado todo el tiempo que necesitábamos para entender los pasos que debíamos ir dando.

Ese lunes me realicé la primera analítica. Todo estaba bien. El miércoles había que repetirla. Todo seguía bien. No nos lo podíamos creer.

A los pocos días mis niveles de progesterona empezaron a descender. La Doctora me pedía analíticas cada semana y pasé un embarazo sumamente controlada por el peligro de aborto espontáneo.

Nuevamente confiábamos en la Doctora. Ni mi ginecóloga ni el ginecólogo de la Seguridad Social entendían lo que la Doctora pedía, pero nos veían tan seguros y motivados que nos apoyaron en todo momento y nos facilitaron el acceso a las dosis de progesterona y otras inyecciones.

Fátima, nuestra bebé de 3 meses fue concebida gracias a Dios el día de la Anunciación y nació el de Navidad. Tras la misa “del gallo” nos avisó que estaba en camino y la mañana del 25 de diciembre estaba con nosotros.

La Naprotecnología nos ha ayudado con nuestro problema de infertilidad, pero lo que más valoramos es el cariño y la humanidad con la que hemos sido tratados en todo momento y las ganas de luchar por sacar adelante ese embarazo.

Por Naprotec

 

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