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Los peligros de pensar en grupo y el Dr House

GROUP
Syda productions - Shutterstock
El primer gran error consiste en no revisar en su totalidad las alternativas posibles antes de tomar una decisión puesto que todo el proceso de elección sigue un cauce de racionalización, de justificación de lo que, previamente y sin necesario fundamento, se ha decidido llevar a cabo. Esto es un alto coste que resulta mayor cuanto más estratégica sea la decisión que se haya adoptado.
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¿Existe un problema de Pensamiento Grupal en mi equipo de trabajo?

Tendemos a pensar que para que un equipo de trabajo tenga un alto rendimiento son necesarias puestas en común de ideas organizando reuniones para que cada uno muestre sus argumentos.

Creemos que la suma muchas buenas cabezas da un buen resultado común y, por lo tanto, el equipo encontrará mejores soluciones.

Nos lanzamos a un pensamiento de grupo esperando que las ideas fluyan mejor y sean más acertadas. Pero en realidad, nada de esto es cierto.

La historia está plagada de tomas de decisiones grupales nefastas a pesar de que sus integrantes eran personas competentes.

Desde el fallido operativo de invasión militar de USA en Bahía de Cochinos en 1961 a la explosión del transbordador espacial Challenger en 1986, proyectos de todo tipo organizados por equipos de personas bien preparadas han fracasado por decisiones erróneas impropias de la capacidad de cada integrante conllevando nefastas consecuencias. 

El pensamiento de grupo no sólo no garantiza una mejor solución sino que de hecho, en suma, perturba notablemente si no se tienen en cuenta una serie de factores.

Y es que si en un grupo todos acaban pensando lo mismo es que en realidad nadie está pensando. 

En 1972, el psicólogo Irving Janis identificó este problema como Pensamiento Grupal. 

Lo describió como problemática que surge cuando las personas están tan involucradas en un grupo cohesivo, que la búsqueda de consenso o de unanimidad supera, y deja en segundo plano, la valoración realista de las líneas de acción alternativas. 

Un equipo de trabajo se encuentra más expuesto al Pensamiento de Grupo cuanto mayor sea la sobreestimación del grupo, la cerrazón mental o la presión por la unanimidad.

Estas condiciones de cohesión de grupo impiden que las ideas individuales discrepantes puedan romper la barrera de la no aceptación. Cualquier pensamiento divergente, aunque sea brillante, se censurará o no verá la luz por la autocensura. 

Hay condiciones de estructura y situación de los equipos de trabajo que debemos tener en cuenta. Se es más propenso al pensamiento grupal cuando el grupo no es evaluado o controlado por otros miembros de la organización; cuando la toma de decisiones no dispone de un protocolo objetivo y estructurado; cuando se ejerce un liderazgo demasiado directivo que promociona soluciones en lugar de plantear los problemas a resolver; finalmente, la falta de heterogeneidad ideológica o de condiciones sociales propicia este problema. 

GROUP
Pablo Calvog - Shutterstock

Es importante notar cuáles son los síntomas para detectar que un equipo de trabajo está aquejado de esta problemática y así poder actuar antes de que sus decisiones erróneas conlleven consecuencias nefastas.

Si desea auditar si un equipo de trabajo está bajo el riesgo del pensamiento grupal, puntúe del 0 al 5 cada uno de los siguientes síntomas siendo 0 la inexistencia del síntoma y 5 un síntoma muy acusado: 

  1. Creer que el grupo es invulnerable, de que unidos no se puede fracasar y que se puede con todo.
  2. Creer que el grupo dispone de una moral inherente, de forma que los planteamientos del grupo son exagerados en su corrección moral. 
  3. Creer que la razón acompaña en todo momento al grupo de forma que se muestra cerrazón mental y desprecio a otros grupos 
  4. La existencia de procesos de racionalización que sustituyen los argumentos racionales por justificaciones a posteriori de los deseos y motivaciones del grupo. 
  5. La creación de estereotipos de los otros grupos mediante imágenes de bloque homogéneo, despreciables y/o amenazantes.
  6. La presión de uniformidad para sustentar la unidad del grupo, por la que se rechazan críticas al grupo o a su forma de proceder. 
  7. El rechazo de los integrantes del grupo hacia los no conformes. 
  8. El grado de autocensura de los propios integrantes del grupo que disuade expresar dudas acerca de las decisiones del grupo.
  9. La existencia de ilusión de unanimidad en la que los integrantes tienen una percepción exagerada del grado de acuerdo que hay en el grupo.
  10. La aparición de guardianes de la mente. Son miembros del grupo que sumen la tarea de mantener la ortodoxia grupal, denunciar posibles desviaciones e intentar proteger al grupo de información adversa.

Si la suma de las puntuaciones de los diez síntomas anteriores supera los 20 puntos debería preocuparse por la calidad de sus decisiones puesto pueden ser distorsionadas por el Pensamiento Grupal.

Si superara los 35, debería tomarse muy en serio replantear cuestiones estructurales del propio equipo, por el bien de los integrantes y de las consecuencias de sus decisiones.

Si usted pertenece a un equipo dentro de un partido político posiblemente detectará que está gravemente aquejado por el Pensamiento Grupal, la puntuación fácilmente superará los 40 puntos. En contraposición, si analizamos el equipo de médicos de la serie House difícilmente superaríamos los 10 puntos. 

Y es que el Doctor House, más allá de ser un manipulador tal como lo presentan en la serie televisiva, es un gestor magnífico de un equipo de trabajo que nunca podría adolecer de Pensamiento Grupal.

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