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“Wild, Wild, Country”: ¿Quién era realmente Osho?

WILD WILD COUNTRY
NETFLIX
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Un reciente documental ilustra uno de los casos más paradigmáticos de la historia de las sectas, el fanatismo religioso y la manipulación psicológica

Recientemente Netflix ha estrenado un nuevo documental titulado “Wild, Wild, Country”, en seis episodios, sobre la vida y obra del famoso gurú Bhagwan Rajneesh, luego conocido como “Osho”, cuya secta religiosa conmocionó a los Estados Unidos en los años 80, no solo por sus extrañas prácticas religiosas, sino por la violencia ejercida sobre los que se oponían al gurú.

Es claramente uno de los casos más paradigmáticos de la historia de las sectas, el fanatismo religioso y la manipulación psicológica. Ahora  podemos verlo a través de testimonios e imágenes inéditas.  Muchos todavía hoy leen libros de Osho sin saber realmente la verdadera historia detrás del famoso gurú.

¿Quién era realmente Osho?

Nació en Kuchwara, India, en el año 1931, con el nombre de Rajneesh Chandra Mohan, como el mayor de 12 hijos y fue educado en una familia jainista.  Estudió en la Universidad de Jabalrur y luego se desempeñó como profesor de filosofía y sánscrito. En 1966 abandona su cargo y se hace gurú itinerante, haciéndose conocido como el “gurú del sexo”, enseñando desde 1969 en el Monte Abu en Rajasthan.

En 1974 crea la Rajneesh Foundation abriendo el lujoso ashram en la tranquila ciudad de Poona. A partir de allí cambia su nombre por el de Bhagwan Shree Rajneesh (que traducido sería “Señor Dios”). El ashram funcionó durante ocho años y cerca de 50.000 norteamericanos peregrinaron hasta allí.

Pero en 1981 Rajneesh huye repentinamente de Poona a causa de denuncias por fraude fiscal y compra una granja de casi 26.000 hectáreas en Estados Unidos, en el estado de Oregon, por seis millones de dólares.

Los miles de seguidores aumentaban y comenzaron a apoderarse de la ciudad, aumentando progresivamente los conflictos con los pocos habitantes originales de lugar. Comenzó así una campaña para expulsar a Rajneesh y a los “rojos” (por su vestimenta). Las cosas se complicaron aún más cuando su secretaria y “mano derecha” Ma Anand Sheela, fue detenida bajo cargos de asesinato y asalto.

Bajo las órdenes del gurú, se intentó envenenar a los habitantes de la zona y se encontró una lista de “sentenciados” que figuraban como enemigos de Rajneesh. También se celebraron muchos matrimonios falsos dentro de la secta para que los seguidores pudieran ser residentes permanentes en Estados Unidos.

En Europa inauguró una cadena de restaurantes y discotecas llamadas Zorba the Boudha y sus adeptas comenzaron a practicar la prostitución para aumentar las arcas del gurú. Fue famoso por poseer noventa y dos automóviles Rolls Royce, seis aviones, una gran colección de joyas y un importante arsenal de armamento.

En 1983, el gobierno de Estados Unidos le quito los beneficios de ciudad a Rajnneesh-puram al no aceptar la prohibición constitucional de separar Iglesia-Estado. Un año después la fiscalía del Estado de Oregon comenzó a recibir denuncias de padres sobre técnicas de lavado de cerebro en sus hijos y sobre la gran cantidad de armas que se ostentaban en dicho pueblo.

Los miembros de la fiscalía en un allanamiento encontraron que el Gurú, apóstol de la paz y del amor, poseía su propio ejército privado, armado con ametralladoras Uzi-B, Magnum 44, fusiles de asalto m-16 y un laboratorio donde se fabricaban drogas y veneno. En 1985 es procesado bajo 35 cargos federales.

Condenado, acepta salir de EE.UU. y pagar una multa de 400.000 dólares. Retornó a Poona (India) y los últimos años de su vida fue conocido como “Osho” falleciendo el 19 de enero de 1990 en la India. Increíblemente sus libros se siguen consumiendo como si fuera un gran maestro de la espiritualidad oriental.

El Parlamento Europeo ha catalogado el rajnesismo entre las sectas más peligrosas. A sus seguidores se les llamaba neosanyasins y entregaban al gurú  todos sus bienes patrimoniales y gananciales.

En el documental Wild Wild Country se muestran imágenes inéditas y testimonios recientes de sus directos colaboradores que hablan todavía con profunda devoción del gurú. Incluso por momentos parece recaer la culpa de muchos males de la secta en Sheela, que luego fue disidente y se escapó a Alemania antes de ser capturada.

Si bien ella dirigió muchos crímenes en nombre del gurú y los fanáticos seguidores la acusan a ella como la única culpable, es obvio que desde ella hasta el último devoto harían cualquier cosa que el gurú les mandara sin cuestionarse. La técnica de denigrar al disidente es una forma de “vacunar” a los seguidores de cualquier duda que pueda aparecer.

La secta de Rajneesh es de manual, en cuanto al lavado de cerebro y a la manipulación psicológica de sus seguidores. La forma en que operaron hasta el final y la manera en que hablan de él, muestra todavía hoy el gran poder de seducción que ejerce una figura así. Cuando el fanatismo ciega la conciencia crítica, se justifica lo injustificable.

¿Cuál era su doctrina?

Su enseñanza es una ensalada propia, con un gran desprecio por todas las demás religiones. Un sincretismo muy afín a la ideología New Age, donde se mezclan elementos del hinduismo, con el budismo tántrico, psicología y cristianismo, pero con un fondo panteísta donde el universo estaría dirigido por un “alma cósmica”. No da importancia a la razón, ni a los sentidos, ni a la fe como acceso al conocimiento, sino a la experiencia interior.

Sus enseñanzas fascinaban a muchos porque combinaba la vida mística y espiritual con el disfrute de los bienes materiales y la más completa liberación de las inhibiciones y de la sexualidad. Llegó incluso a decir que “la familia es la amenaza más grande para el progreso humano. La unidad familiar debe ser desmantelada”.

Sus sesiones “terapéuticas” incluían deambular desnudos alternando desahogos de enfado, gritos, respiraciones profundas, risas, llantos, caricias, besos y orgías que llegaban a incluir en algunos casos violencia sexual. Todo ello vivido como una liberación interior y espiritual. 

A pesar de que las bases religiosas de Osho fueron el tantrismo y pananimismo jainista, su visión fue más bien monista hindú. Para este tipo de pensamiento, todo lo observado y lo causal son solo una ilusión; lo único real es Dios. Considerando que su sobrenombre traducido significaría “Señor Dios”, se evidenciaría que el gurú creyó que sólo él era lo único real.

Un aspecto polémico de su enseñanza fue su antisemitismo: “Los judíos siempre están buscando su Adolfo Hitler, alguien que les pueda matar. Entonces se sienten cómodos” (Rajneesh, The Mustard Seed, p. 32). Y su desprecio por los cristianos era similar. Seguramente esta cita de sus enseñanzas ya no aparezca en sus libros.

En su antropología el nuevo hombre iluminado, “Zorba, el Budha”, es espiritual y materialista a la vez, hedonista y preocupado solo por el presente, por el sexo, la meditación y las experiencias nuevas de liberación y desinhibición. Los convertidos deben someterse en un ritual a la persona del gurú, deben someter sus bienes y su vida entera, entregan su conciencia y reciben “un nuevo nombre” en sanscrito.

Un mundo insospechado

Uno de sus grandes discípulos fue Richard Price, uno de los gurús del movimiento del Potencial Humano, director de la Comunidad Esalen, cuna del movimiento New Age. Los libros de Osho todavía hoy se leen como si se tratase de un gran maestro de espiritualidad oriental.

La amplia mayoría de quienes no conocieron la historia, no saben que el gurú Rajneesh, líder sectario y delincuente perseguido durante años por las autoridades norteamericanas, es la misma persona que hoy vemos en las tapas de cientos de libros que ofrecen “frases célebres” de autoayuda del “canonizado” maestro espiritual. Sus escritos han colaborado ampliamente en la difusión asistemática de las doctrinas del movimiento New Age y su vida fue un claro ejemplo de lo poderoso y devastador que puede ser el sectarismo. 

El documental está muy bien logrado y con un contenido impactante, pero le faltó tal vez algo más de explicación sobre las verdaderas dimensiones de la manipulación y el abuso psicológico que realizan esta clase de gurús. Vale la pena verlo para descubrir un mundo insospechado que se sigue repitiendo en versiones del siglo XXI.

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