Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 20 enero |
San Sebastián
home iconEspiritualidad
line break icon

Negar las pasiones y tapar las pulsiones no te lleva a Dios

MAN KNEES

© Fabrice CATERINI-INEDIZ I CIRIC

Carlos Padilla Esteban - publicado el 16/04/18

Dejemos de asociar la santidad al espíritu y el pecado a la carne, "este mundo es un lugar sagrado y no lo sabíamos"

Espíritu y carne se unen en Jesús. Mi cuerpo en su cuerpo. Resucitaré con mi cuerpo mortal que será ya glorioso. Venceré la muerte que llevo dibujada en la tierra. Volveré a la vida eterna con mis heridas grabadas, con el eco de mi historia personal.

En la película Pablo de Tarso se muestra cuando Pablo llega al cielo y se encuentra con aquellos a los que él en un momento de su vida persiguió y mató. Cuando todavía no había conocido a Jesús. Esa imagen es conmovedora.

Durante su vida terrena esa herida de su vida pasada le dolería en lo más hondo. ¿A cuántas personas mandó matar? Esos rostros, esa sangre derramada, le perseguirían durante muchas noches de insomnio.

Pero al llegar al cielo, se acercan hasta él y lo abrazan. Lo perdonan. Así será el cielo.

En ocasiones sufro tanto por mis errores pasados. Vuelvo a ellos en noches de insomnio. Tal vez pienso que son los otros los que no me perdonan. Pero no es verdad. Soy yo el que no me perdono.

A veces pienso que ser fiel es hacerlo todo bien. Decir la palabra oportuna. Guardar el silencio correcto. Tener el gesto adecuado. Mostrar la sonrisa que consuela. Dar el abrazo que calma las ansias.

Y luego yo mismo en mi torpeza hiero y hago daño. Y mato creyendo incluso que es lo que Dios me pide, como Pablo de Tarso.

Me equivoco y guardo en el corazón las heridas de mis actos desafortunados. En la vida eterna me espera un amor que me ama para siempre. Un amor que me perdona. Y me dice que no pasa nada.

Y veré entonces los rostros que he despreciado. Que he perseguido. Que he herido. Estarán esperándome para darme un abrazo. Mis heridas llenas de luz. Mis errores llenos de amor.

Es verdad, no consiste en hacerlo todo bien. Sino en sentir que tengo que pedir perdón una y otra vez. Y arrodillarme suplicando misericordia. Me gusta implorar misericordia. Así podré ser yo misericordia para otros.

Jesús come con sus discípulos. Come, tiene hambre, es humano. Jesús está totalmente presente. En su espíritu y en su carne. Está presente en medio de los suyos. Está ahí a su lado en ese momento presente.

En ocasiones creo que la plenitud de mi vida espiritual llegará cuando consiga prescindir de mi cuerpo y matar todo sentimiento humano. Así, en actitud contemplativa, no sentir, no pensar, no sufrir.

Pero Jesús come. Tiene hambre. Ha resucitado y tiene cuerpo.

En ocasiones pienso que prescindir de mi cuerpo y mis necesidades es el camino para estar más cerca de Dios. Separo. Divido. Rompo. Quiero alejar de mí lo más humano.

Jesús asumió mi carne. Se hizo carne. No fue un fantasma. No era sólo espíritu. Eso me conmueve. Necesita comer. Se deja tocar y toca. Abraza. Ha devuelto a mi carne una dignidad perdida.

No sé por qué asocio inconscientemente la santidad al espíritu y el pecado a la carne. Como dos polos opuestos entre los que se debate mi lucha por hacer el querer de Dios. Polos irreconciliables. Me equivoco.

La separación entre naturaleza y gracia, cuerpo y espíritu, razón y sentimientos, es siempre una forma de abjurar de la encarnación”[1].

No puedo dejar mi carne atrás. Dios me salva desde mi humanidad, desde mi vida, aunque a veces me pese y piense que en espíritu seré más liviano, más etéreo.

Busco negar mis pasiones, ocultar mis instintos, tapar mis pulsiones. Como queriendo renunciar al cuerpo como esa cárcel que me impide ser santo.

Y Jesús viene a pedirme de comer. Viene a decirme que nada de lo humano le es ajeno. Que me ama íntegramente y me llama a ser feliz desde mi carne mortal que sueña con ser eterna.

Decía san Cirilo: “Pues así como el hierro unido al fuego produce los efectosdel fuego, así la carne, una vez unida al Verbo que da vida a todaslas cosas, se hace también vivificadora y expulsiva de la muerte”.

El fuego del Espíritu está llamado a vivificar mi carne. Dios quiere abrazarme y llevarme a vivir a su lado. Pero con los pies en la tierra y el corazón anclado en lo más hondo de Dios.

Teilhard de Chardin procuró reconciliar la fe en el cielo y el amor apasionado a la tierra: “El mundo, este mundo palpable al que tratamos con la indiferencia y falta de respeto con las que trataríamos a un lugar profano, este mundo es un lugar sagrado, y no lo sabíamos[2].

No quiero vivir desencarnado. Huyendo de mi tierra. Temiendo al mundo y a mi carne. Jesús me quiere en mi contingencia humana. En mi fragilidad. En mi necesidad. En mis límites y pasiones. En mis caídas y actos sublimes.

Viene a mí. No para salvarme sin cuerpo. Sino para abrazarme en mi carne y en mi fragilidad humana.

[1] Giovanni Cucci SJ, La fuerza que nace de la debilidad

[2] Christian Feldmann, Rebelde de Dios

Tags:
almacarnecuerpo
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia hoy se publica diariamente en ocho idiomas: francés, inglés, árabe, italiano, español, portugués, polaco y esloveno.
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
WOMAN PRAYING
Felipe Aquino
La increíble fuerza de la oración de una madre por un hijo
2
ALFONSO MAYORGA;
Macky Arenas
Una familia de hermanos, a punto de un record Guinness: suman 1.2...
3
BLESSED CHILD
Philip Kosloski
Pide la protección de Dios sobre tus hijos con esta oración de la...
4
Jesus Colina
Histórico: Descubierto un impactante Cristo de El Greco
5
Carmen Neira
Los últimos días de Robin Williams, el cómico cuya vida era una t...
6
TudoSobreMinhaMae.com
Cómo desarmar el berrinche de tu hijo con una pregunta
7
CHRISTIAN TOMBSTONE
Francisco Vêneto
Encuentran en Israel una losa de 1.400 años con una inscripción m...
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.