Recibe Aleteia gratis directamente por email
Aleteia

‘Peter Rabbit’: divertimento para niños

PETER RABBIT
Sony Pictures Releasing
Comparte
Comenta

Comedia de animación basada en los relatos de Beatrix Potter 

Peter Rabbit es una de esas películas de animación que combinan personajes dibujados (o creados mediante un programa informático) con actores de carne y hueso, género en el que algunos cineastas son capaces de lograr maravillosos entretenimientos mientras otros se quedan a medio gas.

Tal vez la película de Will Gluck esté a mitad de camino: dista de ser una película del calibre de Babe, el cerdito valiente, Un ratoncito duro de roer o ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o de esos grandes divertimentos que son Bob Esponja y su secuela, pero al mismo tiempo es superior a fiascos como Garfield o Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo, películas éstas donde nada acaba de encajar.

Basada en los cuentos infantiles e ilustrados de Beatrix Potter, ya adaptados en series, telefilmes y cortometrajes, Peter Rabbit nos presenta a un conejo huérfano que vive con sus hermanas y su primo en las inmediaciones de un bosque.

Peter y sus familiares caminan sobre dos patas y visten chaquetas, y su obsesión consiste en perpetrar incursiones en la granja del señor McGregor (Sam Neill, difícil de reconocer bajo kilos y barbas) para robarle sus frutas y sus verduras. Los conejos salvan siempre el pellejo porque la vecina, Bea (Rose Byrne), los protege.

Cuando el granjero muere de un ataque al corazón, y cuando los animalitos ya se las veían libres de las trampas de aquel, a la localidad llega su heredero, Thomas (Domhnall Gleeson), dispuesto a hacerse con el control de la granja y a expulsar a los conejos. Con lo que éstos no cuentan es con la historia de amor que empezará a surgir entre Bea y Thomas, lo que puede azuzar la rivalidad entre humanos y animales.

Lo que uno teme con estas películas (o, me atrevería a decir: lo que el cinéfilo teme) es que los dibujos se coman a los actores. Que éstos no estén a la altura o uno se aburra cuando recitan sus frases.

Es lo que sucede, por ejemplo, con la muy estimable Looney Tunes: De nuevo en acción, porque siempre es más divertido ver a Bugs Bunny y al Pato Lucas que a Brendan Fraser.

Esto no ocurre en Peter Rabbit porque el rey de la función no es ninguno de los conejos, sino el actor Domhnall Gleeson (hijo del gran Brendan Gleeson), quien encarna a uno de esos villanos que ocultan un buen corazón, y que están bien ajustados a su papel: alguien que tropieza y hace reír a los niños y mantiene a salvo su dignidad.

Es uno de los actores más prolíficos de este tiempo y de los más versátiles, prueba de ello son sus papeles en Un gesto estúpido e inútil, las dos últimas secuelas de Star Wars, Adiós Christopher Robin, American Made, El renacido, Calvary o Ex Machina. Gleeson les roba carisma y protagonismo a los dibujos del mismo modo que Joe Pesci y Daniel Stern robaban las escenas de Macaulay Culkin en Solo en casa.

Peter Rabbit es divertida e inofensiva, nos ofrece noventa minutos de entretenimiento familiar, y los niños se lo pasan en grande viendo ese repertorio de caídas, trompazos y explosiones que nos remiten a las comedias del cine mudo, y de paso pueden aprender que en la vida, y llegadas ciertas circunstancias, uno puede y debe adaptarse a la convivencia con otras personas.

Y que a veces hay que aceptar la responsabilidad por el ejercicio de nuestras acciones, pues todo acto genera consecuencias que pueden escapársenos de las manos.

Ficha Técnica

Título original: Peter Rabbit


País: Australia / Estados Unidos


Director: Will Gluck


Guión: Rob Lieber & Will Gluck (basado en los cuentos de Beatrix Potter)


Música: Dominic Lewis


Género: Animación / Comedia


Duración: 95 min.


Reparto: Domhnall Gleeson, Rose Byrne, Sam Neill. Y las voces de James Corden, Sia, Margot Robbie, Daisy Ridley, Elizabeth Debicki, Rachel Ward, Bryan Brown y David Wenham

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.