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Tips para comprar ropa con tu hija adolescente y no terminar peleadas en el intento

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Sergey Ryzhov - Shutterstock
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Cómo convertir lo que para muchas es un día de batallas en una experiencia enriquecedora

Llega ese momento difícil en el que tu hija no se quiere seguir vistiendo como niña pequeña pero tú tampoco quieres que use ropa de adulta como muchas de las adolescentes hoy en día (ni que siga usando todo el tiempo la tuya). Esto puede traer muchos conflictos madre e hija, entonces, ¿qué hacer?

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Dragon images - Shutterstock

Planifica un día de compras “cool” y, de necesitarlo, busca respaldo

A muchas chicas les comienza a dar vergüenza salir de compras con su mamá pero quizá tú tampoco te sientes cómoda con darle dinero y dejarla en un centro comercial a los 13 años y rezar porque compre algo adecuado para su edad.

Tienes dos opciones: la primera, regalarle una tarjeta de regalo de una sola tienda donde tú sepas que la ropa es adecuada para ella (y es de su agrado); y la segunda, planificar todo un día agregando actividades neutrales (como merendar en su sitio favorito o ir a la peluquería por un nuevo corte) para hacer del día algo tan divertido que ella desee hacerlo y hasta repetirlo.

Incluso, puedes hablar con la madre de alguna de sus mejores amigas y con la que tú te lleves bien para convertirlo en una “salida de chicas”.

Establece un presupuesto

Seguramente has escuchado a tu hija decir “es que tengo que tenerlo, lo necesito”. Para evitar que te diga eso todo el día y discutan por cada pieza, mejor dile previamente con el dinero que cuentan.

Esto además la ayudará a ir aprendiendo a administrar el dinero, a valorarlo, a no despilfarrarlo y, de querer algo que se exceda pero tú estés de acuerdo, negocia con ella de que salga de su mesada.

Si optaste por la opción de ir con una amiga de tu hija y su madre, ponte de acuerdo con ella para que los presupuestos no sean tan distintos.

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Halfpoint - Shutterstock

Escoge tus batallas

Sé que para muchas madres puede ser difícil no dar una opinión de absolutamente todo, pero en este caso, hay que saber escoger las palabras y el momento, porque basta que tú digas que algo no te gusta para que a ella le encante.

Con esto no quiero decir que la dejes hacer lo que quiera, pero permítele encontrar su estilo, tomar alguna que otra decisión, probarse la ropa, escoger las tiendas y sólo intervenir cuando sea estrictamente necesario o ella misma te pida tu opinión.

Razona, no impongas

“Porque no y ya” no debería ser una respuesta. Si te parece que una blusa no es apropiada, explícale por qué: ¿es porque es muy transparente? ¿es la calidad de la tela? ¿es que te parece impráctica? ¿es que ya tiene una muy parecida?

Trata de tener una conversación honesta y tranquila con tu hija, sin cuestionarla por todo lo alto en público, que sólo hará que ella se sienta avergonzada y no quiera salir contigo.

Igualmente, recuerda los errores que tú también cometiste a su edad y deja que ella también cometa algunos. No me refiero a que la dejes comprar esa mini falda que ella insiste que no es vulgar, pero sí de repente esa blusa que tú sabes que va a tener que estar acomodándose todo el tiempo, pero ella va a tener que vivirlo para decir (quizá nunca a ti): “Mi mamá tenía razón”.

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l i g h t p o e t - Shutterstock

Mantente positiva y aprovecha la ocasión

Hija feliz, madre feliz, así de simple. Tú eres la adulta, así que si surge alguna situación tensa, busca caldear los ánimos antes de que empeore. Asimismo, aprovecha la ocasión para halagar y enseñarle cosas a tu hija sobre imagen corporal. Incluso, puedes pedirle que escoja algo para ti; de este modo, ella sentirá que confías en ella y bajará la guardia.

Aprende a ceder

Quizá ella elija cosas que no son tu estilo pero, si no son inapropiadas, están dentro del presupuesto y es una de las piezas que le hacía falta en su guardarropa (no está nada mal que hagan una lista de compras), ¿por qué no dejarla escoger y desarrollar su personalidad?

La toma de decisiones y las consecuencias de ellas también son una lección vital y qué mejor manera de hacerlo que con una pieza de ropa que, si no resulta, siempre se puede regalar o donar.

Definitivamente, comprar ropa con tu hija adolescente no tiene que ser sinónimo de guerra; al contrario, puede convertirse en una experiencia que las una y les permita conocerse mejor.

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