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Naturismo: ¿es natural la desnudez?

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Dinosmichail - Shutterstock
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Un museo de París plantea un encuentro de visitantes desnudos. ¿Hay que tomarlo como una actitud normal?

El Palais de Tokyo, uno de los museos más importantes de París, dedicado al arte moderno y contemporáneo, ha organizado un acto que dará que hablar: una visita guiada para personas que vayan totalmente desnudas. Será el próximo 5 de mayo y la promotora del evento es la Asociación de Naturistas de París.

Aunque la convocatoria no ha aparecido en la web del museo, sí lo ha hecho en el sitio de la asociación y ahí mismo ya consta que las entradas están agotadas.

El Palais de Tokyo pasa por ser uno de los lugares más vanguardistas de París. Si la oferta cultural cuenta con el Louvre, el Museo d’Orsay, el Centro Pompidou y numerosos museos que exhiben el arte enciclopédico; el Palais de Tokyo asume el papel de “contemporáneo con añadido”.

En este caso, el añadido es cierta provocación y la polémica que puede provocar la concentración de varios cientos de personas sin una sola prenda de ropa paseando por las salas.

Un experimento social

Según parece, el Palais de Tokyo quiere experimentar qué capacidad de movimiento social tiene el naturismo, es decir, el nudismo. La idea no es nueva del todo: en 2015 el artista Eddie Peacke organizó una “performance” en el museo que consistía en un partido de fútbol a cargo de hombres desnudos que llevaban únicamente calcetines y botas.

Y es que el fenómeno del naturismo parece estar pidiendo paso, como lo hizo el ecologismo en los años 70, sobre todo en algunos países europeos como Francia, Alemania, Bélgica y Holanda.

En los últimos años se han formado clubs que promueven el naturismo como estilo de vida: ir desnudo todo el día (incluidos los órganos genitales), vivir una dieta respetuosa con la naturaleza, andar descalzo

Naturismo se emplea a menudo en español como sinónimo de nudismo: “Actitud o práctica de quienes sostienen que la desnudez completa es conveniente para un perfecto equilibrio físico e incluso moral”, dice el diccionario de la RAE.

En la red social Periscope, asociada a Twitter, varios grupos naturistas emiten a diario vídeos en los que aparecen miembros del grupo desnudos paseándose en lugares públicos: parques, calles peatonales… en medio de otros ciudadanos que van vestidos.

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Shutterstock-BestPhotoStudio
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Es un modo de seguir empujando sus reivindicaciones, que pueden ser desde un mayor número de playas nudistas hasta el uso exclusivo de ciertas zonas públicas en las ciudades. En París, por ejemplo, han presentado una petición al Ayuntamiento para que se convierta una parte del Bosque de Vincennes en zona naturista.

El acto del Palais de Tokyo quiere tener el efecto de una caja de resonancia. Su gran argumento es que la desnudez es algo natural y por tanto hay que permitirla como estilo de vida.

Pero algo no cuadra.

¿De verdad puede ser positivo el naturismo como estilo de vida?

1. Efectivamente, se puede decir que la desnudez es natural en el sentido de que la persona nace desnuda. Pero no todo lo que hace un recién nacido es lo mejor para todas las etapas de vida humana: de hecho, enseguida se le viste porque el vestido tiene un sentido de protección.

Lo mismo ocurre con la alimentación: se pasa de la lactancia materna al siguiente estadio. Y ese cambio es lo natural.

2. Además, no todas las cosas naturales las hacemos siempre y en cualquier entorno. Hay momentos para la alimentación, momentos para hacer deporte, momentos para dormir… ¿Vamos al baño en la calle y en la presencia de otras personas? ¿Dormiríamos con cualquiera? La respuesta es no, porque no todo lo natural quiere decir siempre y con cualquier ser humano.

Hay, además, un argumento más fuerte que nos dice que el naturismo no es tan positivo como lo pintan.

3. El naturismo parte de la idea de que la persona es inocente, buena al cien por cien. Su alma es pura y su mirada también. Pero sabemos que esto no es así, por propia experiencia. Lo decía Rousseau: el hombre es bueno por naturaleza.

Resulta que no. La naturaleza humana es imperfecta. Nacemos con un defecto (llámenlo pecado original o como quieran) que hace que los actos humanos no sean perfectos y absolutamente puros. De eso todas las personas tenemos experiencia.

La mirada no es inocente al cien por cien

En nuestra naturaleza, nuestros sentidos no responden con perfección. La mirada y el tacto, en este caso, no pueden permanecer ajenos a la sensualidad y a la cosificación de aquello que vemos y tocamos.

Pensar que un grupo de personas naturistas se va a encontrar y se van a mirar entre ellos con ojos puros es pretender que somos seres angelicales. Sería una ingenuidad.

De ahí que todos estamos de acuerdo en la hermosura del cuerpo humano, todos valoramos la anatomía, pero no podemos estar de acuerdo en que la vida en sociedad ha de ser en desnudez.

Respetamos y valoramos más a las otras personas cuando esa primera mirada se encuentra con alguien vestido, al que entonces queremos conocer mejor a través del diálogo (de la palabra) y de las acciones.

Encontrarle los valores positivos

Habrá que preguntarse, quizá, por qué a una persona le atrae el naturismo y encontrar puntos de conexión: el amor a la naturaleza, la añoranza de cierto candor en la sociedad, la buena voluntad, el antimaterialismo…

 

 

En ese camino, el naturismo sí puede hacernos caer en la cuenta de que tal vez hemos olvidado (incluso pisoteado) valores que hacen a la persona más humana.

Como ya se ha visto en la ecología en las últimas décadas, el amor a la naturaleza es positivo dentro de un orden. El ecologismo subvierte ese orden, y el naturismo es “un brazo” del ecologismo. Habrá que saber darle respuestas adecuadas a nuestro entorno social y en lo personal aprender a amar y respetar nuestro propio cuerpo.

 

 

 

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