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“¿La mejor manera de ayudarlos? Empieza un negocio aquí en la India”

Birdy Exports
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Denis y Florence Germain llegaron a la India en 1982 con una ONG y en 1988 se lanzaron a la industria textil creando Birdy Exports, una empresa que emplea hoy a casi 1400 trabajadores en Bangalore

“Es en el esfuerzo donde encontramos la satisfacción, y no el éxito. Un esfuerzo completo es una victoria completa”, escribió Gandhi en su libro Cartas al Ashram. Este pensamiento encuentra un eco particular en la vida de Denis y Florence Germain. En 1982, después de sus estudios, decidieron marcharse dos años a Madurai, a orillas del río Vaigai, en el sur de la India, con la ONG Interaide.

Ocho años y algunas reflexiones más tarde, decidieron embarcarse en un emprendimiento social creando Birdy Exports, una empresa de distribución y producción textil. Con sede en Bangalore, Birdy Exports emplea actualmente a casi 1.400 personas (principalmente mujeres) y cuenta entre sus clientes a marcas como Timberland, Bonpoint y Hugo Boss. Aunque su día a día no siempre es fácil, la empresa de Denis y Florence Germain, miembros del movimiento de Empresarios y Dirigentes Cristianos (EDC), es parte de un enfoque de desarrollo a través del acceso al trabajo. Cuando el emprendimiento se pone al servicio de las personas.

Aleteia: ¿Cómo nació Birdy Exports?

Denis y Florence Germain: A principios de los años 1980, decidimos vivir una experiencia humanitaria y nos fuimos a Madurai durante dos años con la ONG Interaide, una ciudad situada en el estado de Tamil Nadu, en el sur de la India. Nuestra misión era crear puestos de trabajo en zonas desfavorecidas. Nos dirigimos a los pequeños empresarios y a las empresas gestionadas de forma tradicional. Se trata de industrias artesanales, pequeñas empresas de inspiración gandhiana creadas en los pueblos para poner freno al éxodo rural. En concreto, solamente hacen transformaciones muy ligeras: trenzar hojas de palma para hacer cestas, recoger papeles para transformarlos… En un momento dado nos dimos cuenta de que estábamos compitiendo con familias que no tenían todos los costes fijos inherentes a una asociación o una ONG. Poco a poco, decidimos lanzarnos nosotros mismos al empresariado.

Elegimos el textil porque era un sector que empleaba a mucha gente, especialmente a mujeres. Realmente queríamos poner el emprendimiento al servicio de las personas a través del trabajo. Crear una empresa aquí en la India fue la manera de ayudar al desarrollo. Sin embargo, ha sido un camino largo y difícil: por ejemplo, un extranjero no puede crear su empresa en la India. Así que teníamos un hombre de confianza que era el propietario.

¿El comienzo fue difícil?

El comienzo fue muy difícil porque, cuando llegamos, la India seguía siendo un país muy agrícola. Los indios estaban acostumbrados a trabajar según el clima, por ejemplo. La gran dificultad fue fidelizar a las personas, hacerlas llegar a tiempo, asegurar una continuidad… Poco a poco, con la industrialización del país, fueron entendiendo un poco más la medida de lo que se esperaba de ellas, lo que permitió que la empresa se desarrollara más rápidamente.

Birdy Exports

¿Cómo se concilia rentabilidad y responsabilidad social?

Mezclar lo social y lo empresarial es complicado. Es más fácil hacer negocios e integrar lo social en el interior, porque nos dimos cuenta de que, de lo contrario, podría llevar a una verdadera confusión sobre nuestras intenciones. Por ejemplo, los trabajadores tenían dificultades para concebir que el negocio se pudiera hacer por ellos. La creación de una empresa nos ha dado un marco y en su interior hemos podido desarrollar nuestras ideas para mejorar las condiciones de trabajo y, de facto, las condiciones de vida de nuestros empleados.

Concretamente, ¿de qué manera han integrado esta dimensión social?

Por ejemplo, en el lugar tenemos una guardería, un médico, una enfermera, una ambulancia y el equivalente a una psicóloga. Dos veces al día paramos las líneas de producción durante 15 minutos y apagamos las luces para que puedan hacer yoga y relajarse en su lugar de trabajo. También organizamos campamentos de verano para los hijos de nuestros empleados y damos gran importancia a su formación. Al mismo tiempo, hacemos hincapié en la promoción interna: muchos de nuestros mánager son hijos de trabajadores o personas que empezaron desde abajo. Por último, en la gestión general, tenemos un enorme respeto por nuestros empleados y nos aseguramos de que sea así en todos los niveles: prohibimos a nuestros encargados que les griten y los responsables de personal se encargan de gestionar las situaciones de conflicto.

Birdy Exports

¿Qué perspectiva tienen ustedes sobre su propia gestión? 

Por nuestro recorrido y nuestra historia, tenemos una concepción europea, es decir, de relaciones de igual a igual con todo el mundo. Sin embargo, en la India este no es el caso: las relaciones son muy verticales, jerarquizadas. La proximidad que intentamos mantener con nuestros empleados no es habitual aquí.

¿Y sobre la situación en Francia?

En Francia a veces vemos la deriva de una gestión por objetivos que ya no concibe el debate, las relaciones, el desarrollo personal. Pero es una deriva relativamente reciente: durante mucho tiempo la empresa fue un lugar de responsabilidad social, con el desarrollo de infraestructuras para facilitar la vida cotidiana de los empleados. Por supuesto que hay que obtener beneficios para asegurar la sostenibilidad de la empresa, pero es obvio que ¡alguien motivado trabaja mejor! Una empresa sostenible es una empresa donde los empleados quieren venir a trabajar. Proporcionar un ambiente de trabajo agradable es un mínimo que la empresa debe proporcionar.

Birdy Exports

Hace ya catorce meses que forman parte del movimiento EDC. ¿Qué les aporta?

El pensamiento social cristiano nos ha permitido estructurar lo que hacíamos a tientas, de manera empírica. Dignidad, subsidiariedad, bien común, destino universal de los bienes… La doctrina social cristiana nos ayuda a poner palabras y conceptos a lo que hacemos.

¿Cómo contemplan su futuro?

La evolución de la sociedad india ha sido el tema de la mayoría de nuestras conversaciones con nuestros amigos desde hace 30 años. Ya se trate de educación, de acceso al agua o de salud, la India se enfrentará a muchos desafíos en los próximos años. Sobre todo porque es probable que haya 300 millones de personas más en 25 años. Es cierto que hay una clase media en desarrollo, pero no debemos olvidar que el umbral de la pobreza aquí está en dos dólares al día. Sin una infraestructura suficiente, no todo el mundo se beneficia de este crecimiento.

Por último, uno de los principales problemas de la India es la corrupción, que devora al país a todos los niveles. En cuanto al futuro, es bastante vago. ¡Algunos indios incluso abren fábricas en Etiopía porque la mano de obra es más barata allí! Al igual que los indios, los europeos están contentos de ver que los salarios de los indios aumentan porque se traduce en un mayor nivel de vida para ellos, pero no todos están dispuestos a hacer repercutir este aumento y pagar más por su ropa. ¡Estamos en un sistema de fuga permanente hacia el lugar donde haya más pobres! Nosotros nos negamos a participar en esta carrera. Nuestra llegada a la India ha sido un recorrido.

En un momento dado, nos dimos cuenta de que montar una empresa era la mejor manera de ayudarles. Los salarios que les damos les han permitido convertirse en clase media. Al principio, solo había unas pocas bicicletas delante de nuestra primera fábrica. Hoy en día, las bicicletas han dado paso a las motos y a algunos coches. Con Birdy Exports participamos en esta evolución, les hemos dado un saber hacer. Tratamos de aumentar en variedad, en calidad, pero rechazamos esta “carrera hacia los pobres”, hacia los salarios bajos. El día que no podamos competir con los precios, pararemos. Todos debemos tener en mente que aquí en la tierra nada es eterno.

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