Recibe Aleteia gratis directamente por email
Aleteia

Flaminia Giovannelli, una vida al servicio de cinco Papas

Flaminia Giovannelli/ Fair Use
Comparte
Comenta

Se llama Flaminia Giovannelli, subsecretaria del Dicasterio para el desarrollo humano integral, es la primera mujer laica nombrada subsecretaria del Pontificio Consejo Justicia y Paz, oggi aggregato da Papa Francesco nel Dicastero per il servizio dello sviluppo umano integrale. Hoy es la mujer más influyente del Vaticano.

Dentro de pocas semanas dejará el cargo, por motivos de edad. Menuda, sonriente, acepta en este momento lleno de emoción compartir con Aleteia algunos temas importantes para ella.

Sus orígenes

“Tuve una infancia serena. Papá era funcionario internacional, dependiente del ministerio italiano de la Industria, que colaboró en construir Europa. Después, cuando en 1959 se abrió el Mercado Común, nos trasladamos a Bruselas”, nos cuenta.

“Tuve una infancia y una adolescencia muy feliz, con unos padres magníficos que me dieron equilibrio – reconoce -. La suya no fue una vida fácil, baste pensar que se casaron el 14 de abril de 1940, y mi padre partió a la guerra el 2 de junio siguiente y volvió en 1946. Y esto no fue fácil, pero tuve un testimonio de fidelidad por ambas partes. Perdí a mi padre a los 19 años y viví con mi madre hasta que murió en 1999”.

Al servicio de cinco Pontífices

Tras licenciarse en Ciencias Políticas, desde 1974, Flaminia empezó a trabajar para la Santa Sede, en el Pontificio Consejo Justicia y Paz.

A diferencia de sus colegas de oficina, ella no formaba parte de una comunidad o movimiento religioso. Era simplemente una joven de parroquia al servicio del Papa. “Esto me hizo estar en crisis – confiesa -. Pero el Secretario de entonces, el padre Roger Joseph Heckel, me dijo ‘usted está comprometida aquí’. Y estas palabras me ayudaron muchísimo”.

Así, descubrió que su compromiso cristiano era precisamente su trabajo en el Vaticano. Comprendió ya entonces que no podía ser sólo una funcionaria. Al contrario, su servicio al Papa se convirtió en un servicio a los derechos fundamentales del hombre, gracias a la contribución de la doctrina social cristiana.

De hecho, en estos años, su profundo conocimiento en cuestiones de ética, trabajo, economía y finanzas ha sido decisivo para la contribución ofrecida por la Santa Sede a las cuestiones del desarrollo integral en las instituciones internacionales, particularmente en la ONU y la Unión Europea.

Para explicar la importancia de la doctrina social cristiana, Flaminia toma prestado “un tema que Papa Francisco ha tratado en la Evangelii Gaudium, cuando dice que “el tiempo es superior al espacio”.

“Diría que en la economía esto es particularmente importante porque una de las causas de la crisis económica y financiera, cuyas consecuencias sufrimos, es el aumento de las desigualdades y de las disparidades. Y una de las causas es la financiarización de la economía. Y esto se debe a querer tener beneficios inmediatos”.

“El Papa dice que el ‘largo plazo’ vence sobre el acaparamiento, sobre el ocupar espacios de poder aquí y ahora. La realidad de la eternidad, la idea de que todo no termina aquí, nos da responsabilidad”.

Pero en el corazón de Flaminia, además de su trabajo en el Vaticano, estaba el deseo de hacer más, sobre todo por los más indefensos. Y así, respondiendo a la petición de un sacerdote de Mozambique, puso en marcha el proyecto O’Viveiro (Oviveiro.org), “para devolver la dignidad y ofrecer educación a niñas africanas”.

“Esta iniciativa es un regalo que me ha hecho el Señor, porque habiendo estudiado durante tantos años la cuestión del desarrollo de los pobres, así he tenido la posibilidad de experimentarlo”.

La asociación sin ánimo de lucro O’Viveiro ofrece a veinte chicas muy pobres, de los 10 a los 18 años, la mayoría huérfanas de la provincia de Tete en el norte de Mozambique, la posibilidad de continuar sus estudios e insertarse en el mundo laboral.

Esta asociación trabaja en una de las zonas más pobres de Mozambique – pobre porque empobrecida por falta de desarrollo. Representa el paradigma de la pobreza, porque se encuentra en la zona Sub-Sahariana de África, y las mujeres ya a los 12/13 años empiezan a tener hijos, son obligadas a casarse prematuramente.

Flaminia Giovannelli/ Fair Use

El centro está dirigido por una pareja de esposos del lugar, educados cristianamente.

Flaminia explica la importancia de que el centro sea dirigido por personas del lugar, porque “conocen la mentalidad de los lugareños, y esto nos  permite saber qué hacer, porque no sólo hay que hacer el bien, sino hacerlo del modo adecuado.

“Aquí pude ver cómo el Evangelio marca la diferencia: en estos lugares lo tocas con la mano. De hecho, en estos lugares la institución del matrimonio no existe, como tampoco la fidelidad… son temas que no se conocen siquiera”.

“La asociación, a través de la formación cultural y espiritual de las jóvenes que hospeda, intenta ofrecerles una posibilidad de rescate, una dignidad que les ha sido negada”.

Al término de una carrera, entre alegrías y nostalgia

El final del servicio profesional de Flaminia en el Vaticano está a punto de llegar. Y, ahora, volviendo la vista atrás a los años de servicio, esta mujer, con gran sentido del bien común, subraya el signo indeleble que le dejan todos estos años de trabajo/misión.

“Me llevo la profundización de la fe, el sentido del interés por lo social, por los demás, en la sociedad. No hablo de las obras de misericordia solo, sino de este interés por la sociedad, por el bien común, no lo tendría si no hubiese trabajado en este contexto”.

“Al jubilarme, echaré de menos mi vida de todos los días, la disciplina del trabajo, de hacer las cosas día a día, pero sobre todo esta riqueza de contactos que he mantenido durante años, especialmente con tantos jóvenes”.

Y pensando en el futuro, se despide con estas palabras: “Yo vivo al día. No sé cómo me organizaré en el futuro, pero seguro pondré todo en manos del Señor: ¡él cuidará de mí!”.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.