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Otra lápida en Ceuta con la misma inscripción: “Joven varón raza negra”

SAMBA
Intermedia Producciones
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Un documental que grita contra la injusticia de cierta migración

Samba es un chico senegalés que desapareció en Ceuta mientras intentaba llegar a nado a territorio español desde suelo marroquí. Era el 6 de febrero de 2014. Su destino, cercano, la playa del Tarajal. Aquello acabó llamándose la tragedia del Tarajal. La policía española disparó bolas de goma contra los inmigrantes, que apenas sabían nadar, cuando estos intentaban llegar a la orilla española. Algunos de los chicos resultaron muertos. Quince. Otros heridos.

Marruecos permitió que los cuerpos que quedaron en su territorio recibiesen un entierro digno y con sus familias. En España, sin embargo, los cadáveres fueron sepultados sin la asignación de recursos necesaria para identificarlos.

En el cementerio de Ceuta, como tantas otras veces, se anotaron en el registro palabras que, desde hace demasiados años, se repiten como un burocrático mantra: “Joven varón raza negra”.

Este documental surge del sentimiento de injusticia ante esta situación. El metraje es una denuncia serena al son de una road movie, de un viaje invertido -el que hizo Samba para llegar a Europa- que ahora es desandado por el otrora inmigrante ilegal Mahmud Traoré, que tuvo más suerte en su intento la noche del 28 al 29 de septiembre de 2005, cuando consiguió cruzar la valla alambrada de Ceuta que le separaba de Europa.

Aquel salto fue protagonizado por varios centenares de subsaharianos y acabó en los periódicos y en los telediarios –imágenes que el documental reproduce fielmente. La policía abrió fuego y hubo varios muertos –Marruecos asumió la responsabilidad de las muertes en aquella ocasión.

Como el mismo Mahmud nos cuenta en su libro Partir para contar (Pepitas de calabaza, 2012), el resultado fue dantesco: “Muertos sin rostro, sin nombre, sin un recuento fiable”.

Por eso Mahmud, que actualmente goza ya de una existencia con papeles y trabaja como carpintero en Andalucía, se convierte en el guionista de este documental y en el cicerone de este camino a un lugar que, pudiendo ser el paraíso, estamos convirtiendo en un infierno.

Con este viaje da gracias por su vida, por haber sobrevivido. Pero también rinde homenaje, no solo a la persona concreta de Samba, de quien nadie tuvo ya noticia después del Tarajal, sino a todos aquellos migrantes desconocidos cuyos cadáveres quedan olvidados en el desierto del Sahel –como vemos claramente en el documental-, en Libia –con un mero disparo en la cabeza, por ejemplo- o en el fondo de nuestro mar mediterráneo.

Mahmud vuelve sobre los pasos de Samba. Es un trayecto muy parecido al que recorrió él mismo 10 años antes.

Se detiene en el monte Gurugú, nos explica cómo vivían allí, en condiciones infrahumanas, acosados por la policía marroquí, que hacía constantes batidas para capturarlos y llevarlos al sur del país, a la frontera con Argelia.

Allí los abandonaban y les decían con sorna que podían volver cuando quisieran. Ese era el negocio de Marruecos, afirma Mahmud.

Nos tomaban a todos las huellas dactilares y luego justificaban ante el estado español que habían expulsado a tantos inmigrantes hacia el sur de sus fronteras. FRONTEX invierte así su dinero en cooperación internacional, externalizando el control fronterizo europeo.

Cuando llegamos a la aldea de Senegal de la que partió Samba, conocemos a su familia. Allí viven sus padres, sus dos mujeres, sus cinco hijos y su hermano, que es quien mantiene a todos los demás con su trabajo, pero que también busca el momento de marcharse.

Escuchándolos, entendemos la pobreza en la que viven. La contradicción es increíble. Pese a habitar un pedazo de mundo frondoso y naturalmente riquísimo, no pueden comer todos los días.

Los caladeros pesqueros esquilmados por empresas europeas, especialmente españolas. El resto de recursos naturales explotados por Francia, que incluso es la emisora de su moneda. La colonización no ha terminado.

Por eso la mayor parte de los senegaleses son pobres y están abocados a emprender el camino de realización del sueño europeo. Es el modo que tienen de mantener a su familia o a su comunidad.

La inmigración se convierte así en un rito. El que consigue llegar a la tierra prometida tiene que convertirse en una especie de indiano y benefactor, y si no lo hace es considerado por todos y por sí mismo un fracasado.

Mientras Europa cree que podrá solucionar el problema subvencionando guerrillas y ejércitos de países poco democráticos para que paren la “invasión” de inmigrantes, este documental sencillo y francotirador ilustra cómo, quizás inconscientemente, invertimos más dinero en que “suban” -dejándolos sin posibilidades de subsistencia en sus países de origen- que en expulsarlos, pese a que el presupuesto del FRONTEX crece cada año.

Un motivo de reflexión: los migrantes subsaharianos seguirán viniendo por una sencilla razón: tal y como están las cosas, en Europa está su posibilidad de sobrevivir.

Ficha Técnica

Título: Samba, un nombre borrado

Director: Mariano Agudo

Guionista: Mahmud Traoré

Género: Documental

Duración: 103 min

Año: 2017

País: España

Reparto: Mahmund Traoré, Patricia Fernández, Spitou Mendy, Seidou Kande, Mamadou Sow, Fatumata Traoré, Mariama Traoré, Fatou Diallo, Abdul Karim Sall, Tidjane, Demba Balde.

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