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Costa Rica vota por la continuidad, pero advierte mejoras necesarias al nuevo presidente

CARLOS ALVARADO
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Carlos Alvarado se impuso al predicador evangélico Fabricio Alvarado con el 60% de los votos

Un joven de 38 años de edad, escritor, periodista, politólogo y rockero de corazón será el nuevo presidente de Costa Rica. Carlos Alvarado venció el pasado domingo 1 de abril a Fabricio Alvarado, en la segunda vuelta electoral.  Será el presidente más joven del país centroamericano desde 1948.

Carlos Alvarado representa la continuidad del partido oficial (el PAC), mientras Fabricio Alvarado, un predicador, reportero televisivo y cantante evangélico, era la “Cenicienta” de la política costarricense al haber triunfado en la primera vuelta electoral de la mano del PRN.

Los números destacan un 60%  de votación para Carlos Alvarado y un 40 para Fabricio Alvarado.  La nota importante fue la participación electoral de pueblo costarricense, que superó incluso el 65 por ciento de la primera vuelta electoral del pasado 4 de febrero.

La apuesta del electorado costarricense fue por la continuidad contra el cambio que representaba Fabricio Alvarado, basado en un discurso de valores evangélicos que prendió tanto en la comunidad evangélica del país centroamericano, como en parte de los católicos y, sobre todo, en las clases populares.

Los habitantes de Costa Rica dieron una advertencia al PAC en la primera vuelta electoral. Dijeron en las urnas que no estaban satisfechos con el gobierno actual de Luis Guillermo Solís. 

Ahora, al elegir la continuidad, piden que Carlos Alvarado que enfrente al menos cuatro retos fundamentales en su país: la crecida del déficit fiscal y de la deuda pública; el aumento de la inseguridad (la tasa de homicidios está por encima del 12 por cada 100.000 personas); la desigualdad (20%  de la población costarricense vive en la pobreza) y la división interna, exacerbada por temas de matrimonio, vida y familia.

La diferencia de 20 puntos a favor de Carlos Alvarado resulto “sorpresiva” para muchos, puesto que estaban muy cercanas las posturas electorales en los dos meses previos al pasado domingo 1 de abril, día en que se celebró la segunda vuelta electoral.

Carlos Alvarado tendrá que gobernar con solamente 100diputados del PAC y 47 diputados de la oposición (de los que 14 pertenecen al PNR de Fabricio Alvarado).  En ambos “Alvarados” hubo un gesto de madurez política, tras la jornada electoral.  Se tendieron la mano para sacar adelante los problemas de Costa Rica los próximos cuatro años.

La lucha política ha quedado atrás.  De nuevo Costa Rica da ejemplo a América de madurez, estabilidad y deseo de mejorar la situación sobre todo de los más necesitados. El mensaje de Tweeter del presidente electo no deja sombra de dudas al respecto:

“Hoy la gesta democrática que se llevó adelante es la gesta de una (mejor) Costa Rica. Mi deber será unir a esta República para sacarla adelante. Una nación unida que brille entre las naciones. Hemos visto un país con desigualdades que debemos corregir”.

Y esto es verdad, pues según la OCDE, “a pesar de recientes mejorías, la desigualdad y la pobreza siguen siendo altas y los mecanismos de redistribución han sido demasiado débiles para reducirlas”. Ahí está el reto fundamental de la nación centroamericana.

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