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Santa Sede y China: No hay alguna firma ‘inminente’

POPE FRANCIS GENERAL AUDIENCE
Antoine Mekary | ALETEIA | I.Media
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ULTIMA HORA: El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha dado declaraciones a los periodistas

“Puedo afirmar que no hay alguna firma ‘inminente’ de un acuerdo entre la Santa Sede y la República Popular de China”, declaró Greg Burke, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, a los periodistas que preguntaban sobre el tema.

“Quisiera también subrayar que el Santo Padre Francisco está en constante contacto con sus colaboradores sobre las cuestiones chinas y acompaña los pasos en el diálogo en curso”, agregó Burke este jueves 29 de marzo de 2018.

Burke salió al paso a las declaraciones de Joseph Guo Jincai, obispo nombrado por Beijing pero no reconocido por el Vaticano. En el diario del partido Global Times el obispo aseguró el 28 de marzo que las negociaciones para el acuerdo entre la Santa Sede y el gobierno de China está en la última fase y la firma se realizaría al final del mes de marzo.

El obstáculo más grande de un futuro acuerdo entre Roma y Pekín sería el control por parte del gobierno comunista de los nombramientos episcopales, en otras palabras, obispos fieles a las directivas del partido. Situación que contradice la designación de obispos por parte del Sucesor de Pedro. Entretanto, la constitución china prohibe que una ‘potencia extranjera’ infiera en las cuestiones religiosas de la nación.

Al final del mes de enero, la Santa Sede había reafirmado que el papa Francisco está informado sobre el caso China-Vaticano. Y desde los muro leoninos se rechazaron las noticias sobre una supuesta falta de conformidad de pensamiento y acción entre el pontífice y la Curia romana respecto a la situación de la Iglesia católica en el país asiático.

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, el martes 30 de enero de 2018,  enfrentó las noticias difundidas en medios de comunicación occidentales en las que se informaban de maniobras debajo de la mesa en las negociaciones entre el Vaticano y la China en contra del clero ‘clandestino’ (con conformidad para el Vaticano) para favorecer a los obispos ‘oficialistas’ con el aval del gobierno de Pekín.

La posición de la Santa Sede se confirmaba luego de la publicación de artículos que aludían  a un caso “Mindszenty” (Josef Mindszenty), que evocaba al primado de Hungría que el Vaticano obligó a dejar el país, nombrando a un sucesor en Budapest que fue aprobado por el gobierno comunista del tiempo.

Esa polémica sigue viva debido a las declaraciones a la prensa del cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, que informó sobre sus reflexiones tras un encuentro privado (de 30 minutos) con el papa Francisco sobre el caso China-Vaticano en la residencia de Santa Marta el pasado 12 de enero de 2018.

Zen había asegurado que un alto curial le había pedido a los obispos de Shantou (Pietro Zhuang Jianjian) y Mindong (Giuseppe Guo Xijin), de la iglesia subterránea (no oficial para el gobierno) y reconocida por la Santa Sede, de abandonar sus respectivos cargos y de dejar el puesto a dos obispos “ilegítimos” y excomulgados.

El 29 de enero de 2018, el cardenal Zen escribió una carta dirigida a los medios de comunicación para indicar que esa noticia  había creando “confusión entre la gente” (el rebaño de 10-12 millones de fieles católicos del país).

Asimismo, narró del envío de cartas de ayuda al Papa por parte de los obispos involucrados que perecían no llegar a manos de Francisco y luego narró de un venturoso viaje desde  Hong Kong hasta Roma sólo para entregar las cartas directamente al Pontífice al final de la audiencia general. Y Zen citaba un encuentro privado en Santa Marta con el Papa para informarlo de la situación.

El cardenal atacó el intento del Vaticano de llegar a un acuerdo con China. Y la frase más lapidaria del mensaje: “¿Quizás creo que el Vaticano está vendiendo a la Iglesia Católica en China? Sí, definitivamente, si van en la dirección que es obvia en todo lo que han hecho en los últimos meses y años”.

Por su parte, el secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin, el pasado mes de febrero, había indicado que el futuro acuerdo en estudio daría el visto bueno de Roma a algunos obispos ordenados por la Iglesia Patriótica china, regulada por el Partido Comunista y desligada del Vaticano. En el pasado, los obispos de esa Iglesia oficial china fueron excomulgados por Roma.

En este sentido, la misión de la Iglesia en la China actual es ser “plenamente católica y chino genuinamente”, haciendo “el evangelio de Jesús accesible a todos y colocándola al servicio del bien común.” Y el método de la inculturación debe interactuar con el principio de “sinización”, expresó, Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados, en su discurso en la conferencia internacional “El cristianismo en China” en la Universidad Pontificia Gregoriana el 23 de marzo.

Cabe recordar que la Santa Sede y el gobierno de China han roto sus relaciones diplomáticas en 1951, cuando el régimen expulsó al nuncio vaticano Antonio Riberi, además de la creación de la Iglesia Patriótica en 1957. En este contexto, los fieles católicos se dividieron en dos grupos, uno ‘clandestino’ aún cercano a Roma y al Papa y el otro oficialista-partidista.

El Papa Benedicto XVI en 2007 dirigió una carta a los fieles católicos en China para asegurarles todo su amor y cercanía. Un gesto de papa Ratzinger que abrió un nuevo camino para acabar con la separación a través del diálogo. Así, manifestó el afecto profundo del Sucesor de Pedro por la comunidad católica en China y que ha vivido intensamente 50 años de dificultades y dolor.

Juan Pablo II también movió los hilos diplomáticos para buscar un acercamiento a la Iglesia Patriótica, llegando a reconocer en los años 80 a una treintena de obispos designados unilateralmente por Pekín.

Francisco por su parte, ha manifestado su ‘sueño’ de visitar China y ha enviado un saludo conciliador al pueblo y al presidente Xi Jinping durante el final de año chino. En 2014, el Papa sobrevoló el territorio de China – con la autorización oficial- en su viaje a Corea del Sur.

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