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El Papa pidió a los sacerdotes a ser “curas callejeros”, cercanos al pueblo

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En el Jueves Santo, institución del sacerdocio, el Pontífice dijo que el sacerdote cercano habla: “con los grandes, los chicos, los pobres, con los que no creen..."

El papa Francisco pidió a los sacerdotes que sean curas cercanos que hablan con todos “con los grandes, los chicos, los pobres, con los que no creen… Curas callejeros”. 

La cercanía es la clave del evangelizador porque es una actitud clave en el Evangelio, dijo el Papa, durante la homilía de la Misa Crismal del Jueves Santo este 29 de marzo 2018 que celebró en la basílica de San Pedro.

El pontífice presidió hoy una misa que rememora el “día de la institución del sacerdocio”, y por ello su homilía, como es tradición en el Jueves Santo, estuvo dedicada a los sacerdote, a quienes invitó: “Si te sientes lejos de Dios, acércate a su pueblo, que te sanará de las ideologías que te entibiaron el fervor”.

“El Señor eligió ser alguien cercano a su pueblo. ¡Treinta años de vida oculta! […]Es la pedagogía de la encarnación, de la inculturación; no solo en las culturas lejanas, también en la propia parroquia, en la nueva cultura de los jóvenes…”, dijo a los sacerdotes.

Francisco destacó la cercanía que “es una actitud que involucra a la persona entera, a su modo de vincularse, de estar a la vez en sí mismo y atento al otro”.

La gente define a un sacerdote como cercano cuando – explicó – resaltan dos cosas: la primera es que «siempre está» (contra el que «nunca está»: «Ya sé, padre, que usted está muy ocupado», suelen decir). Y otra es que sabe encontrar una palabra para cada uno. «Habla con todos»”.

El Pontífice advirtió a los sacerdotes: Hay que estar atentos a no caer en la tentación de hacer ídolos con algunas verdades abstractas”. Y habló de la ‘verdad-ídolo’ quese mimetiza, usa las palabras evangélicas como un vestido, pero no deja que le toquen el corazón”.

Francisco declaró que lo peor es que esto aleje a la gente simple de la “cercanía sanadora de la Palabra y de los sacramentos de Jesús”.

Así, insistió en que huyan del feo hábito de poner etiquetas a las personas, de poner adjetivos para clasificar a los demás. La llamó la “cultura del adjetivo” en la que se dice: “este es un tal o un cual…¡No, no, no este es un hijo de Dios!

En este punto, Francisco ha puesto como ejemplo a María, Madre de los sacerdotes. “La podemos invocar como «Nuestra Señora de la Cercanía»”:

“En Caná, el momento oportuno y el tono suyo con el cual dice a los servidores «Hagan todo lo que él les diga» (Jn 2,5), hará que esas palabras sean el molde materno de todo lenguaje eclesial”.

Pero para decirlas como ella, “hay que saber estar allí donde «se cocinan» las cosas importantes, las de cada corazón, las de cada familia, las de cada cultura”.

“Solo en esta cercanía uno puede discernir cuál es el vino que falta y cuál es el de mejor calidad que quiere dar el Señor”, añadió.

Francisco propuso tres ámbitos de cercanía sacerdotal, bajo el molde mariano: “Hagan todo lo que Jesús les diga” y que incideen el corazón de las personas con las que hablamos: “el ámbito del acompañamiento espiritual, el de la confesión y el de la predicación”.

La cercanía en la conversación espiritual, bajo el modelo del “Señor con la Samaritana”. El Señor con delicadeza, “la ayuda a poner nombre a su pecado y, por fin, se deja contagiar por su espíritu misionero y va con ella a evangelizar a su pueblo”.

La cercanía en la confesión “la podemos meditar contemplando el pasaje de la mujer adúltera”.  “Mirando al otro a los ojos ―como el Señor cuando se puso de pie después de haber estado de rodillas junto a la adúltera que querían apedrear, y puede decir: «Yo tampoco te condeno» (Jn 8,11), no es ir contra la ley”. “El tono justo de este «no peques más» es el del confesor que lo dice dispuesto a repetirlo setenta veces siete”. 

Por último, el ámbito de la predicación, Francisco en su homilía invitó a  pensar en la primera prédica de Pedro que “anuncia que la palabra es «para los que están lejos» (Hch 2,39)”. Pues, la “homilía es la piedra de toque «para evaluar la cercanía y la capacidad de encuentro de un Pastor con su pueblo»”.

El Papa invitó a que el sacerdote cercano se reconozca porque “camina en medio de su pueblo con cercanía y ternura de buen pastor (y unas veces va adelante, otras en medio y otras veces va atrás, pastoreando), no es que la gente solamente lo aprecie mucho; va más allá: siente por él una cosa especial, algo que solo siente en presencia de Jesús”.

Por eso, “discernir nuestra cercanía”, significa “hacer presente a Jesús en la vida de la humanidad” para que no se vuelva una “buena costumbre que se va convirtiendo en rutina”.

Francisco pidió a María (Nuestra Señora de la Cercanía) para “que «nos acerque» entre nosotros y, a la hora de decirle a nuestro pueblo que «haga todo lo que Jesús le diga», nos unifique el tono, para que en la diversidad de nuestras opiniones, se haga presente su cercanía materna, esa que con su «sí» nos acercó a Jesús para siempre”.

Asimismo, el Papa ha bendecido en la Basílica de San Pedro el aceite de los catecúmenos y de los enfermos. Como es tradicional estos aceites se usarán en los rituales, por ejemplo en las 300 parroquias romanas de la diócesis del Pontífice y así se hará en el mundo.

La conmemoración del Jueves Santo proseguirá esta tarde (16.20 h.local), cuando Francisco acuda a la cárcel Regina Pacis de Roma para celebrar la misa que rememora la Última Cena y lavar los pies a doce presos, entre ellos, un budista y un ortodoxo.

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