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Colombia con un triste récord: 82.998 desapariciones forzadas

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Las cifras incluyen niños y representan un daño irreparable a miles de familias en América. En un solo grito que une a Colombia, la Iglesia clama: ¡Basta ya de violencia! Esperan que Dios intervenga para darle a la nación la tan escurridiza paz que anhelan

“Mi madre sufre mucho porque no encuentra mi cuerpo”, se lee en el ‘Cuaderno de la Memoria’, en el que tiene dibujos de su hija desmembrada “para mostrar el dolor que padeció aquella mujer”.

Lo narra Paulina Mahecha, en breve testimonio de una madre colombiana recogido por el diario El Tiempo en octubre de 2017 durante la Misa del Papa Francisco en Villavicencio. Se trata de una de las muchas regiones azotadas por décadas de sangre y dolor en un interminable conflicto armado que busca afanosamente abrirse camino hacia la paz.

“Su hija fue cruelmente asesinada luego de ser desaparecida. La confesión de un paramilitar revela que ella fue descuartizada y enterrada en una fosa común”, detalla el medio colombiano.

María Cristina contaba tan solo 29 años de edad cuando la mataron. No estaba sola. En su vientre se gestaba hacía tres meses una criatura. “Era enfermera y velaba por la salud de las demás. Estudió para ser mejor y la mataron por eso”, narró afligida su madre.

Es apenas una de las 82 mil 998 personas que fueron desaparecidas forzadamente en las últimas décadas en tierras colombianas. Con esa fatídica cifra, la nación cafetera acumula más desaparecidos que todas los que se registraron durante las dictaduras del cono Sur.

Los números, con rostro también de niño, son superiores a los de la dictadura militar de Chile (1973-1990), que según la Comisión de la Verdad dejó más de 3.200 desaparecidos; y superan con creces a las víctimas del régimen militar de Argentina (1976-1983), que de acuerdo con organismos humanitarios habría dejado al menos 30 mil “desparecidos”.

La cifra es divulgada por el equipo del Observatorio de Memoria y Conflicto, del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) de Colombia, tras admitir que es “un registro doloroso”. Más que eso: son casi cien mil familias que sufren la ausencia de sus seres queridos y la incertidumbre de no saber qué sucedió con ellos.

La estadística de 2018 trae como antecedente un reporte del año 2016 intitulado: “Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia”, el cual recoge información desde los años 70 hasta el 2015 y ya daba cuenta de más de 60 mil desapariciones forzadas, como resultado de más de medio siglo de conflicto armado.

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Colectivo Desde el 12-(CC BY-NC-SA 2.0)

Señalan como principales responsables a grupos paramilitares, según explicó a la prensa local el coordinador del Observatorio responsable del informe, Andrés Suarez. El vocero afirma que estos se suman a grupos armados pos-desmovilización y agentes del Estado que “realizaron acciones conjuntas para cometer desapariciones”.

Entre ellas figuran las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, hoy convertida en partido político) con 3.606 casos, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) con 622, y cerca de 6.000 casos que no identifican a una guerrilla en específico.

A la desaparición forzosa se le reservó además un lugar especial dentro del proceso de “justicia transicional” que se adelanta en Colombia, en el marco del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las FARC, que incluyó la creación de una Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas.

CIDH: El Estado es culpable

En noviembre del año 2017, el tribunal de la Organización de Estados Americanos (OEA) informó que “la Corte Interamericana de Derechos Humanos encontró al Estado de Colombia responsable por la desaparición forzada de 12 personas, entre ellos tres niños, así como (de) la privación arbitraria de una de ellas entre el 21 de junio y el 27 de diciembre de 1996 en la Vereda La Esperanza”.

Ordenó al gobierno de Santos continuar las investigaciones y procesos judiciales; así como realizar un “acto público de reconocimiento internacional”, además de brindar tratamiento médico y ayuda psiquiátrica a las miles de víctimas y afectados.

En su sentencia, la institución exigió al Estado llevar a cabo una “búsqueda rigurosa” y mostrar esfuerzos por determinar “a la mayor brevedad, el paradero” de las “doce víctimas cuyo destino aún se desconoce”.

Se le pidió también levantar un monumento en memoria de las personas desaparecidas y ejecutadas, así como otorgar becas que les permitan realizar estudios en una universidad pública a los hijos de las víctimas que así lo soliciten y pagar una indemnización “por concepto de daño material e inmaterial”.

El mensaje de la Iglesia

Aún resuenan en este marco las palabras de los obispos en el mensaje de la Conferencia
Episcopal de Colombia
de julio 2013, cuando recordaron la importancia “no sólo de dar término al conflicto armado, sino sobre todo de construir la paz como un bien de toda la nación y como un compromiso de cada ciudadano”.

En un contundente pronunciamiento denunciaron que el espinoso camino “se da en medio de complejas situaciones de violencia irracional, de numerosos asesinatos, atentados, desapariciones forzadas y violaciones de derechos humanos”. E indicaron que “el desafío mayor se encuentra en la creación de estructuras que den solución a las causas que generan violencias de todo orden”.

Paradójicamente, a pesar del dolor que representa a decenas de miles de familias en Colombia y el mundo, la desaparición forzada es uno de los crímenes con menor exposición mediática y visibilidad; así como el de menores esfuerzos de “reparación”.

El drama del país cafetero acumula cientos de miles de muertos, 7.1 millones de desplazados y más de 80 mil desaparecidos. Todo consecuencia de un conflicto armado que luego de más de cinco décadas sólo ha cosechado sangre, dolor y lágrimas. Mientras, padres y madres colombianos siguen suplicando a Dios que haga justicia.

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