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Cómo superar la herida más profunda, la del rechazo

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Rechazar a una persona es hacerle sentir que no es digno de ser amado

La herida del rechazo es una herida del “ser” y surge casi desde el momento de la concepción. Este rechazo es una emoción que el padre y/o la madre transmitieron al bebé desde el vientre y que continúa a lo largo de su niñez.

Por eso se dice que es la más honda porque justo es desde el interior donde la persona se siente rechazada. Son pequeños que se perciben no deseados, que sienten: “no soy digno de existir”. Esta es la base y por eso es tan profunda.

Después percibirá muchas actitudes de los demás también como rechazo sin que necesariamente lo sean.

¿Cómo reconocer esta herida?

Son personas que evitan la convivencia.

Les cuesta mucho trabajo encontrar su lugar en la vida.

Se sienten no tomadas en cuenta.

Es una sensación interna muy particular, como si sintieran que su derecho a existir les ha sido negado y eso les genera un miedo que no saben explicar.

Tienen tendencia a la tristeza porque cree que nadie quiere estar con ellas.

Son perfeccionistas y controladoras porque desde de niños aprendieron que solo buscando la perfección podían obtener la aceptación de sus padres.

No tienen un sentido de pertenencia y sí una alta tendencia a huir porque prefieren rechazar antes de volver a sufrir el dolor de ser rechazadas.

También pueden llegar a desarrollar delgadez extrema por esa sensación interna que tienen de desaparecer, de no querer existir, de no ser vistos porque piensan, para qué me dejo ver si de todos modos me van a rechazar.

Les cuesta mucho desarrollar relaciones interpersonales.

¿Cómo se siente la persona esta herida?  Generalmente, cuando no se le tiene en cuenta, incluso en pequeños detalles, la herida les sangra.

Le duelen cosas como que no la etiquete en una foto, que no la mencionen en un evento en el que ella participó o que inviten a muchas a esa comida y no a ella.

No logra comprender que no ser tomada en cuenta no es lo mismo que ser rechazada. Lo que le sucede lo filtra a través de esa herida.

Hay muchos rasgos de los que podríamos seguir hablando de una persona con esta herida emocional.

La buena noticia es que, como toda herida, también puede sanarse prestando especial atención a la autoestima, comenzando a valorarse y reconocerse por sí mismo sin necesitar la aprobación de los demás. Para ello es recomendable siempre acudir a un profesional para recibir la ayuda necesaria en todo este proceso. 

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