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“Que nadie sea obligado a participar en el aborto”

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Ante el modesto resultado obtenido en el Congreso por la Ley de Protección de Conciencia

Mientras en México, el Senado aprobó la modificación a la Ley General de Salud para implementar la objeción de conciencia para médicos y enfermeras que no estén dispuestos a realizar abortos en la Ciudad de México, en Estados Unidos, el Congreso apenas si tomó en cuenta los cambios a la Ley de Protección de Conciencia que exigían los obispos de ese país.

Los presidentes de los comités pro vida y de libertad religiosa de los obispos estadounidenses, el cardenal Timothy M. Dolan de Nueva York, presidente del Comité de sobre Actividades Pro-Vida, y el arzobispo Joseph E. Kurtz de Louisville, Kentucky, presidente del Comité para la Libertad Religiosa respectivamente, dijeron que era “profundamente decepcionante” que el Congreso omitiera la Ley de Protección de la Conciencia del proyecto de ley de financiación del Congreso para el año fiscal 2018.

“Llamamos al Congreso a no rendirse hasta que se promulgue esta legislación crítica”, subrayaron los prelados en una declaración conjunta. Dolan y Kurtz dijeron que la legislación es “un proyecto de ley extraordinariamente modesto que propone casi ningún cambio a las leyes de protección de conciencia existentes sobre las leyes de aborto (mismas) que reciben un amplio apoyo público y bipartidista”.

También apuntaron, en nombre de los obispos estadounidenses, que el objetivo de su petición al Congreso no es otro sino “brindar a las víctimas de discriminación la posibilidad de defender sus derechos ante los tribunales, para ayudar a garantizar que nadie sea obligado a participar en el aborto”.

La dura declaración de los prelados Dolan y Kurtz señaló, incluso, que aquellos “dentro y fuera del Congreso que trabajaron para vencer” a esta legislación “se han colocado directamente en la categoría de extremistas que insisten en que todos los estadounidenses deben ser obligados a participar en el acto violento del aborto”.

Crecientes, y feroces, ataques

A principios de marzo, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) pidió a los católicos estadounidenses que se pusieran en contacto con sus representantes en el Congreso para alentarlos a promulgar la Ley de Protección de la Conciencia, que haría frente a “los crecientes y feroces ataques a los derechos de conciencia con respecto al aborto”. Estos ataques, decía la exhortación de la USCCB, “piden un remedio inmediato”.

“Las enfermeras y otros proveedores de servicios de salud y las instituciones se ven obligados a elegir entre participar en abortos o dejar la asistencia médica por completo”, dijo la USCCB en una declaración el pasado 6 de marzo. En un comunicado emitido en esa fecha los prelados acotaron que “las iglesias y los estadounidenses a favor de la vida se ven obligados a proporcionar cobertura para abortos electivos, incluidos los abortos tardíos, en sus planes de atención médica”.

Existe, desde 2005, la Enmienda Weldon que permite a proveedores de atención médica y de planes de seguro negarse a propiciar abortos, pagarlos o derivar mujeres a clínicas de aborto. Pero la Ley de Protección de la Conciencia está dirigida a proteger a médicos individuales, enfermeras u otros profesionales de la salud que se nieguen a ayudar en los abortos cuando sus empleadores así lo soliciten.

Para los prelados Dolan y Kurtz, la solución legislativa que pretendían lograr con la Ley de Protección de la Conciencia quedó muy corta. Ellos reclamaban dar a las víctimas de discriminación “la capacidad de defender sus derechos ante los tribunales”. Porque, en resumen, “nadie debe ser forzado a violar sus convicciones profundas sobre la santidad de la vida humana”.

*Con información de CNS y The Catholic Sun*

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