Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

EEUU se pregunta: ¿Cuántos más deben morir?

PARKLAND;
Comparte

Histórica marcha que inunda Washington y otras 800 ciudades

Los compañeros de los estudiantes muertos en la escuela de Parkland, Florida, el pasado 14 de febrero, cumplieron una parte de su promesa: organizar la mayor marcha de la historia en contra de la venta indiscriminada de armas en Estados Unidos.

La otra parte, por desgracia, no ha podido ser cumplida: el hecho que el tiroteo de Parkland (17 muertos) fuera el último: en lo que va de 2018 se han registrado 17 tiroteos en escuelas estadounidenses.

Sin embargo, la marcha “Por Nuestras Vidas” será un referente en la memoria de la juventud estadounidenses, quien, ayudada por estrellas como Miley Cyrus o Paul McCartney, logró ayer sábado que poco más de 800 ciudades en todo el mundo, pero principalmente en Washington, en Nueva York o en estados como Florida (donde el presidente Donald Trump jugaba al golf) se unieran en una sola voz para exigir un mayor control en la venta de armas a público abierto que ha originado tiroteos tan letales como el de la Marjory Stoneman Douglas High School.

Se trató de una de las movilizaciones civiles más grandes que se han visto en Estados Unidos en la última década. Tan solo en Washington D. C., logró reunir a un millón de personas.

Un tweet del ex presidente Barack Obama en el que decía que “nadie puede interponerse en el camino de millones de voces que piden un cambio”, fue celebrado por los asistentes de la marcha como un revulsivo y una esperanza de que la poderosa Asociación Nacional del Rifle, en su alianza con el ala más conservadora del Partido Republicano, finalmente den su brazo a torcer y pongan más restricciones al acceso a armas de asalto, como la que usó el tirador de Parkland.

Estados Unidos es el país con mayor número de armas en manos de civiles (se calcula que la población estadounidense tiene un arsenal cercano a los 350 millones de armas) y cada año, en ese país, se extienden 173,000 permisos de portación legal de armas.

Hay estados como Texas donde se permite andar armado en la calle y el lobby armamentista se cuenta entre los principales contribuidores de dinero en las campañas presidenciales y legislativas del país, por lo que la petición de los jóvenes y de los asistentes a la marcha tendría, aún, un largo camino que recorrer.

Pero había que empezar, y los estudiantes de Parkland dieron ayer sábado 24 de marzo el primero –y ruidoso—paso.

Si bien es cierto que la venta de armas en Estados Unidos se disparó bajo la presidencia de Obama, sobre todo por la especie que corrió entre la población de que el gobierno federal iba a ser más restrictivo en el acceso, también lo es que se ha vuelto incontrolable con la presidencia de Donald Trump, quien fue apoyado por el lobby armamentístico para llegar a la Casa Blanca.

El mismo presidente Trump, tras reunirse con los estudiantes de Parkland, se ha decantado no tanto por el control sino por armar a los maestros de las escuelas y aumentar de 18 a 21 años la edad para adquirirlas en el mercado, así como una mayor revisión de antecedentes de los compradores.

También ha dicho que va a abogar por evitar las transformaciones de armas como la AR-15 en fusiles de asalto, semiautomáticos.

Las consignas de la marcha fueron sobre todo dirigidas a la conciencia de los políticos sobre el pánico que se extiende en las escuelas de sus hijos. Una de ellas era muy elocuente: “Si estos rostros no son suficientes para cambiar tu mente, fotografía la cara de tus hijos y dime otra vez si tus armas son más importantes”.

Las pancartas eran directas y creativas: “¿Cuántos más deben morir?”, “¿Seré yo la próxima?”, “La NRA (por la Asociación Nacional del Rifle) se beneficia con nuestra sangre”. Un chico de unos 7 años levantaba un cartel: “¿Protejamos a los niños, no las armas”.

La columna central de “March for our Lives” (que jugaba con la doble acepción de “March” como “Marcha” y “Marzo”) abarrotó la Avenida Pensilvania de Washington, muy cerca de la Casa Blanca, y muchas otras ciudades de dentro y fuera de la Unión Americana.

Los protagonistas ahora fueron los jóvenes, de todas las filiaciones políticas, étnicas, raciales y religiosas. Han salido a la calle y han salido a los medios más importantes de Estados Unidos a hablar.

Lo han hecho como sobrevivientes de un sistema insensible, que privilegie el mercado sobre el pánico constante de los jóvenes a ser asesinados en el patio del recreo.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.